Representantes y grupos empresariales de Estados Unidos, China, India y Países Bajos, expresaron su interés en participar en el proyecto del puerto Corío, informó el gobernador regional de Arequipa, Rohel Sánchez. El objetivo es convertir al terminal en una alternativa portuaria para el comercio del sur del Perú y países como Bolivia, Brasil, Chile y Argentina.
El anuncio se produce luego de la aprobación del Plan Maestro del proyecto por parte de la Autoridad Portuaria Nacional (APN), documento que ordena su desarrollo y proyecta una inversión de US$ 800 millones en tres etapas.
Sin embargo, el proyecto aún no cuenta con un concesionario, financiamiento asegurado ni un operador privado encargado de su construcción y administración. Por ello, el Gobierno Regional trabaja con ProInversión para definir el modelo de desarrollo, que sería bajo una asociación público-privada.
Como parte del proceso, el GRA logró sanear e inscribir 34,596 hectáreas a favor del Estado. De esta extensión, 1,127 hectáreas estarán destinadas al núcleo portuario y el resto a zonas logísticas, industriales, tecnológicas y de servicios.
El megapuerto tendría un calado de entre 19 y 29 metros, lo que permitirá recibir embarcaciones de gran capacidad y aprovechar su conexión con la red vial y ferroviaria hacia Bolivia y Brasil. La principal apuesta de Corío es captar carga de graneles sólidos y productos agrícolas provenientes de Bolivia y Brasil.
Un estudio de la consultora Infraplan estima que cerca de 50 millones de toneladas de carga brasileña podrían movilizarse a través de puertos peruanos, volumen que deberá competir con terminales como Callao, Chancay, Paita, Salaverry, Paracas y otros del sur del país. Según las proyecciones, la estructuración y promoción del proyecto demandarán entre dos y tres años, mientras que la construcción del megapuerto requeriría alrededor de tres años adicionales.
Según lo explicado por el Gobernador, el puerto Corío todavía debe pasar por una etapa de estructuración y promoción, como la que se desarrollará hoy en Lima para atraer a un operador privado dispuesto a construir, financiar y operar el terminal.
Desde el Gobierno, la labor recae fundamentalmente en Proinversión y el futuro gobernador regional, para evitar que el proyecto se diluya en el tiempo y, sobre todo, para la vigilancia de las hectáreas declaradas para esta megaobra.


