En Sojo, la historia tiene paredes heridas y habitaciones a cielo abierto. Sobre el valle del Chira, la casa hacienda exhibe sus columnas y balcones, pero dentro el deterioro avanza. Una lluvia intensa podría convertir sus ambientes sin techo en depósitos de agua y llevarse, entre los escombros, un capítulo de la historia de Piura.
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Santos Ipanaqué Litano conoce esos rincones desde 1963, cuando llegó a trabajar con apenas 14 años. El guardián recorre la mansión y señala sus sectores vulnerables. Su advertencia es concreta: el agua puede acumularse en los cuartos deteriorados, empapar las paredes de adobe y provocar que cedan.
El segundo piso concentra parte de los daños. Allí, los vacíos que dejaron los techos caídos son puertas abiertas para las precipitaciones. Santos conserva los recuerdos de una hacienda ligada a la agricultura del Chira. También rememora el saqueo durante la reforma agraria, cuando, según relata, se llevaron los bienes de la casa.
Carlos Checa Leigh, bisnieto de Miguel Checa y Checa, comparte la alarma. Él sostiene que las lluvias podrían desencadenar un “efecto dominó”: nuevos desprendimientos comprometerían otros sectores de la edificación. Cuestiona la falta de apoyo efectivo y estima que una recuperación integral demandaría varios millones de soles.
Su llamado tiene un plazo marcado por el cielo: intervenir antes de que llegue la temporada de lluvias. El inmueble, ubicado en el distrito de Miguel Checa, provincia de Sullana, comenzó a construirse en 1910 y fue declarado patrimonio monumental en 1974. Sus 36 habitaciones guardan las huellas del desarrollo agrícola del Chira.
Los reconocimientos, sin embargo, no impermeabilizan las paredes. En julio de 2023 se publicó la Ley 31824, que declaró de interés nacional su restauración, protección, conservación y puesta en valor. Esa norma contempla la participación de Cultura y otras entidades. Checa reclama que ese respaldo se traduzca en una intervención que permita conservar la casona.
La preocupación también recorre el Bajo Piura. El arqueólogo y exviceministro de Patrimonio Cultural Luis Jaime Castillo incluyó a Narihualá entre los sitios que requieren protección. En declaraciones a Perú 21, recordó que las medidas preventivas permitieron que el complejo resistiera anteriores lluvias mientras su entorno quedaba inundado.
Castillo plantea estudiar por dónde circulará el agua para decidir dónde limpiar drenajes y colocar coberturas. La experiencia de Narihualá muestra que la prevención puede defender los muros de barro: proteger ese legado exige actuar antes de que la emergencia dicte las decisiones.
En el centro histórico de Piura, la amenaza alcanza a las casonas. En abril de 2025, la Municipalidad Provincial informó que cerca del 30 % de los inmuebles de la zona monumental presentaban alto riesgo de colapso por el deterioro asociado a las lluvias y al tiempo. Entre los más comprometidos mencionó las casas Eguiguren y Temple Seminario.


