Un diputado opositor falleció el viernes tras un ataque armado que dejó además tres policías muertos en una región del este de Guatemala con fuerte presencia del narcotráfico, informaron fuentes médicas y el Congreso.
La agresión contra el legislador Julio Portillo se registró en Zacapa, un territorio controlado por el cártel de la familia Lorenzana, vinculada al cártel mexicano de Sinaloa.
Hace más de un mes, enfrentamientos entre traficantes de drogas en esa misma región del país centroamericano dejaron ocho fallecidos, según las autoridades.
El congresista falleció en un hospital estatal por “heridas de arma de fuego”, detalló a periodistas el director del centro médico de Zacapa, Luis Nájera.
El Ministerio de Gobernación confirmó que las otras tres víctimas eran agentes de la Policía Nacional Civil, quienes repelieron el “ataque directo contra el diputado” cometido por individuos desconocidos.
Este sábado el presidente del país Bernardo Arévalo repudió el ataque e instruyó a las fuerzas de seguridad a colaborar con el Ministerio Público para “esclarecer estos hechos e identificar a los responsables”.
“No permitiremos que la violencia criminal se imponga sobre la vida y la seguridad de los guatemaltecos”, afirmó.
Por su parte, el Congreso lamentó el fallecimiento en un mensaje en su cuenta en X.
El congresista ganó la curul en 2023 por el partido opositor Cabal, pero actualmente integraba la Unidad Nacional de la Esperanza de la ex primera dama Sandra Torres, quien buscará la presidencia por cuarta ocasión.
Guatemala tendrá elecciones el próximo año para elegir presidente, alcaldes y diputados.
Por la matanza de las ocho personas hace más de un mes en Zacapa, Arévalo relevó a dos altos mandos militares.
Además, puso a disposición de la Fiscalía a un centenar de soldados para facilitar la investigación de los enfrentamientos.
A finales de octubre se realizó una lujosa fiesta para celebrar los 15 años de la hija de la alcaldesa de Zacapa, Xiomara Ovalle, familiar del jefe de un poderoso cartel del país y esposa de un narco confeso.
Estados Unidos calificó la celebración como “narcoquinceañera” pues el monto gastado para el evento social superó los 2,5 millones de dólares, según medios locales.


