El mito de Fedra, una de las tragedias más conocidas de la mitología griega, que cuenta la pasión prohibida de la princesa cretense por su hijastro Hipólito, se presenta este 2026 en una versión de Gonzalo Rodríguez Risco y Marcela Cossíos que modernizan el argumento original. Los dioses mitológicos son sustituidos por las redes sociales, el internet y la opinión pública como los motores que controlan la existencia de los personajes.
“Siento que, aunque se toca el tema del clásico —donde Fedra siente pasiones oscuras por su hijastro—, al adaptarlo a estos tiempos lo han hecho de una forma muy natural y humana”, dice Alexandra Graña, protagonista de la obra que se presenta hasta fines de noviembre en el Icpna de Miraflores.
En la adaptación de la obra las redes sociales y la exposición son elementos vitales. En la Fedra clásica, ella y su hijastro están manipulados por los dioses griegos; en este caso, los dioses son las redes sociales, el internet y el público. En la obra, Fedra es una periodista que tiene un live político donde da su verdad, tomando en cuenta que mucha gente hoy toma como verdad absoluta lo que ve en redes sociales.
¿Cómo ves a esta Fedra de 2026 que tiene este tipo de relación con su hijastro en un mundo donde hay situaciones que aún se cuestionan?
He tratado de construir una Fedra lo más humana posible para que el espectador pueda empatizar con ella en ciertos momentos. Si la juzgas desde afuera dices: “¿cómo te vas a meter con tu hijastro?”, pero hay cosas que suceden en la obra que te hacen entender por qué ocurre. No he querido hacer un cliché de una Fedra mala y manipulada, sino hacerla lo más humana posible.
¿Fedra es un personaje retador, qué te me motiva para aceptar un rol en el teatro?
Con los años me he vuelto un poco más selectiva, de más chica aceptaba todo porque me cuesta mucho trabajo decir que no. Ahora hay cuatro aspectos que me mueven para aceptar un personaje en teatro: Una buena obra. Que realmente me guste y me haga feliz. Un buen director y que pueda tener una retribución económica, porque ahora tengo una familia.
¿El proceso de trabajo junto al director y dramaturgo de la adaptación de un clásico requiere de más exigencia?
Para mí es fundamental que cada proyecto represente un aprendizaje. En esta ocasión, tuvimos la oportunidad de contar con los dramaturgos —Gonzalo Rodríguez Risco y Marcela Cossíos— presentes durante los ensayos, trabajando mano a mano con el director Jorge Robinet. Nos sentamos a conversar abiertamente sobre cómo concebíamos a Fedra; todos coincidimos en la visión y, a partir de esa coincidencia, fuimos construyendo el personaje,
Esa propuesta de construcción de personajes siempre será la más acertada.
Aunque el director siempre tiene la última palabra en la construcción final del personaje, este trabajo conjunto permitió enriquecerlo. Además, para mí es básico contar con un elenco donde predominen el respeto, la química y la buena relación profesional
¿A propósito de las redes sociales que están presentes en la obra, cómo te llevas con ellas?
Yo misma gestiono mis cuentas porque hoy en día son una herramienta necesaria para mi trabajo. Eso sí, como no suelo involucrarme en polémicas, no me enfrento a haters. i llego a recibir un comentario negativo, no me afecta porque entiendo la naturaleza de las redes.
Hay figuras públicas que han hecho de la polémica en redes y de la difusión de contenido personal, su día a dia...
Cuando voy a dar una opinión, la pienso detenidamente antes de publicar. Me pregunto si realmente vale la pena entrar en un conflicto o recibir comentarios agresivos. Por otro lado, cuando asisto a un evento que disfruto, muchas veces olvido grabar contenido por estar viviendo el momento. Además, mantengo mi vida personal en privado; lo que comparto está enfocado en mi trabajo actoral.


