Mantenerse activo es una de las recomendaciones más frecuentes para cuidar la salud, especialmente a medida que pasan los años. Caminar, subir escaleras o realizar alguna rutina de entrenamiento puede contribuir al bienestar físico; sin embargo, no todas las personas necesitan la misma intensidad ni deben seguir un plan idéntico para obtener resultados. En ese contexto, un experto en educación física advierte que existen aspectos importantes que deben considerarse al momento de realizar ejercicio, especialmente cuando se busca obtener beneficios sin poner en riesgo la salud. Sus declaraciones abren el debate sobre las recomendaciones que suelen darse a la población y la importancia de prestar atención a las necesidades de cada persona. A continuación, te contamos qué debes tener en cuenta al hacer ejercicio y cuáles son las claves que plantea este especialista.
¿POR QUÉ CAMINAR MUCHO NO ES SUFICIENTE PARA PLANIFICAR EL EJERCICIO?
Mikel Izquierdo, catedrático de Educación Física y Deportiva de la Universidad Pública de Navarra, considera que caminar una cantidad determinada de pasos, como 10.000, no basta para garantizar beneficios adecuados. El especialista plantea que la actividad física debe adaptarse a las necesidades de cada individuo, con objetivos definidos y controles periódicos.
En declaraciones a El País, explicó que es necesario establecer cuánto ejercicio realizar, durante cuánto tiempo y con qué intensidad. También señaló que deben contemplarse los descansos, la seguridad y las posibles interacciones con enfermedades o medicamentos. Por ello, resumió su propuesta con una frase contundente: “El ejercicio se va a convertir en el tratamiento de primera línea cuando se prescribe con rigor”.
¿CÓMO PUEDE EL EJERCICIO AYUDAR A ENVEJECER SALUDABLEMENTE?
La pérdida de fuerza y movilidad puede dificultar actividades cotidianas como levantarse de una silla, caminar o sujetar objetos. Estas limitaciones son señales que permiten identificar la fragilidad, una condición que reduce la independencia de las personas mayores.
Izquierdo sostiene que un programa de entrenamiento diseñado correctamente puede ayudar a prevenir ese deterioro. Para conseguirlo, propone evaluar las capacidades físicas y establecer rutinas progresivas, siguiendo principios utilizados en el deporte de alto rendimiento. El propósito no consiste únicamente en prolongar la vida, sino en conservar la capacidad de desenvolverse sin depender constantemente de otras personas.
¿QUÉ CAMBIOS PROPONE PARA MEJORAR LA ATENCIÓN MÉDICA?
El investigador considera que los centros sanitarios deberían evaluar tanto las enfermedades como el estado funcional de sus pacientes. Medir la fuerza de agarre o comprobar cuánto tarda alguien en levantarse cinco veces de una silla permitiría conocer mejor su condición física y anticipar posibles complicaciones.
Además, propone incorporar las indicaciones de ejercicio en la historia clínica y establecer incentivos para los establecimientos que implementen estos programas. A su juicio, aprovechar los recursos existentes facilitaría una atención más eficiente y permitiría integrar la actividad física en los tratamientos habituales.
¿SE PUEDE DETENER EL ENVEJECIMIENTO CON SUPLEMENTOS?
El especialista cuestiona los productos que prometen revertir el paso del tiempo sin evidencias suficientes. Aunque algunas sustancias se estudian por sus efectos sobre determinados procesos biológicos, eso no demuestra que permitan vivir más años o conservar una mejor capacidad física.
Izquierdo defiende priorizar los hábitos saludables frente a las soluciones milagrosas. Sobre estas promesas comerciales, advierte: “No hay moléculas mágicas”. Su planteamiento consiste en mantener la actividad física y otros hábitos beneficiosos para favorecer una vida más larga y, sobre todo, con mayor autonomía.


