El 2026 apuntaba a ser un año de recuperación para el turismo en el norte peruano, como lo demostraban las cifras del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur). Entre enero y agosto, el número de arribos de visitantes nacionales y extranjeros a establecimientos de hospedaje creció a doble dígito en Piura (10%), Lambayeque (15%), La Libertad (15%) y Tumbes (42%), en comparación con el mismo periodo del 2025, con un comportamiento mixto entre el turismo interno y el receptivo.
Incluso, la visita del Papa León XIV, prevista para noviembre, elevó las proyecciones y llevó a regiones como Lambayeque a prepararse para recibir a más de un millón de visitantes. Estas expectativas representaban una buena noticia tras un 2025 retador.
“El 2025 comenzó el año con oleajes anómalos que afectaron tremendamente la imagen de las playas del norte; por otro lado, hubo un incremento en los pasajes aéreos. Algunas aerolíneas dejaron de volar y había menos frecuencias a algunos destinos de playas del norte, y eso encareció los pasajes. Todo eso hizo que el año no sea tan bueno, pero todo lo contrario ha sucedido este año. Este ha sido un año récord en cuanto a ventas”, asegura Juan Stoessel, director de ComexPerú y CEO de Casa Andina.
Reservas hoteleras bajo presión
Sin embargo, la incertidumbre sobre los efectos del fenómeno de El Niño (FEN) ha comenzado a frenar el ritmo de nuevas reservas hoteleras en las playas del norte peruano, pese a que las condiciones del mar son favorables para la temporada de verano, según Stoessel.
“Hemos visto una reducción de entre el 5% y el 8% en cuanto al volumen de nuevas reservas después de octubre, porque las noticias que están dando no son claras. El norte actualmente está en perfectas condiciones para los bañistas, con una temperatura de mar maravillosa y sin vientos. Además, la conectividad no ha sufrido interferencias”, refiere.
En Tumbes, las temperaturas ya son similares a las del verano y las lluvias se concentran en las zonas altas, cerca de la frontera con Ecuador, sin alcanzar la costa, donde se ubica el 95% de los hoteles. Así lo explica Carlos Viñas, presidente de la Cámara Regional de Turismo (Caretur).
No obstante, la corriente de El Niño está acelerando el proceso de desarenado, lo que afecta a los hoteles construidos sin respetar los niveles de marea alta, sobre todo en Zorritos, Acapulco y algunas zonas de Cancas.
Más allá de estas condiciones, el temor de los turistas se ha convertido en otro factor que afecta las reservas, comenta Viñas. Según explica, las noticias constantes sobre la intensidad del fenómeno han generado preocupación entre los viajeros y provocado la cancelación de cerca del 30% de las reservas.
“Se ha creado un temor para viajar a las playas del norte. Ese temor es infundado porque no hay afectación por el fenómeno. Los hoteles están en buen estado, en algunas zonas falta arena en la playa, pero las instalaciones son óptimas”, agrega.
A este panorama se suma un cambio en las decisiones de los principales visitantes de estos destinos. Los limeños están aprovechando el aumento de las temperaturas en la capital para disfrutar de las playas del sur, mientras que los ecuatorianos están dejando de visitar Tumbes debido al incremento de la delincuencia en su país, que los lleva a permanecer en casa para evitar robos en sus domicilios.
La Asociación Peruana de Agencias de Viajes y Turismo (Apavit) coincide con este diagnóstico, aunque su presidenta, Patricia Campos, aclara que la situación varía según el destino. En muchos casos, señala, los turistas retoman sus planes de viaje tras informarse sobre las condiciones reales del lugar que visitarán.
Aun así, el sector mantiene la preocupación por el impacto que podrían tener las lluvias en los próximos meses. A inicios de año, la Asociación Peruana de Operadores de Turismo Receptivo e Interno (Apotur) estimó que la macrorregión norte podría registrar afectaciones de entre 1.500 y 2.000 paquetes turísticos debido a cancelaciones o postergaciones vinculadas a las lluvias y los riesgos asociados al FEN.
“Bajo este supuesto, las afectaciones reportadas representarían alrededor de 4.500 a 6.000 turistas. Esta cifra podría elevarse en el verano del 2027 de repetirse sucesos como el ocurrido en febrero de 2026, cuando las lluvias y los cortes de la Panamericana Norte provocaron que establecimientos hoteleros en Máncora registraran cancelaciones de hasta el 70% de sus reservas”, opinó Gabriela Fiorini, presidenta del Gremio Turismo de la Cámara de Comercio de Lima (CCL).
Alta demanda de vuelos
La incertidumbre sobre las reservas hoteleras contrasta con la demanda de vuelos al norte, que se mantiene elevada. En las últimas semanas, la ocupabilidad de aerolíneas como JetSmart alcanzó el 90% en rutas hacia destinos como Chiclayo y Piura. Sin embargo, todavía es difícil anticipar cómo evolucionará la demanda en los próximos meses.
“Como en el mercado doméstico la mayoría de viajeros compra con poca anticipación, todavía no podemos proyectar cómo se comportarán las reservas de noviembre y diciembre”, aclara Francesca Luna, Country Manager de JetSmart Perú.
En contraste con la incertidumbre que enfrenta el norte, los aeropuertos del sur operados por Aeropuertos Andinos del Perú (AAP) mantienen expectativas positivas para el primer trimestre del próximo año, periodo en el que se prevé una mayor incidencia de los efectos del FEN.
“Para el primer trimestre del 2027, mantenemos estimaciones positivas e incluso un aumento en el tránsito de pasajeros en las regiones donde operamos. En ese sentido, Juliaca y Puerto Maldonado serían las regiones que liderarían el crecimiento en el flujo de pasajeros, seguidas por Ayacucho, Arequipa y Tacna. Para el cierre de este año, prevemos superar los 4,7 millones de pasajeros en los cinco aeropuertos que gestionamos, 100.000 más que el año pasado”, informó la empresa a Día1.
Estrategias para sostener la temporada
El verano concentra el 35% de las ventas anuales de los negocios ubicados en las playas del norte. La temporada comienza en enero y puede extenderse hasta Semana Santa, aunque octubre también es un mes importante por el avistamiento de ballenas, mientras que diciembre destaca por las festividades de fin de año.
Ante este escenario, implementar estrategias para atraer visitantes resulta crucial para los negocios turísticos. Stoessel indica que todos los hoteles, incluido Casa Andina, se han comprometido a reembolsar el monto de las reservas si la temporada de lluvias se adelanta y afecta las vacaciones de sus clientes.
Por su parte, Fiorini, de la CCL, destaca que, si bien los negocios ofrecen promociones propias de la temporada, la transparencia en la información que reciben los turistas es fundamental para impulsar las decisiones de viaje.
“Frente a la incertidumbre por las lluvias, el precio no es el único factor que determina la decisión de viajar. Los turistas requieren información clara sobre el estado de las carreteras y el funcionamiento de los servicios. Por eso, es importante que los negocios combinen sus campañas comerciales con información actualizada que genere confianza en el visitante”, refirió.


