El 2026 ha estado marcado por un fuerte incremento del precio del petróleo, impulsado por los conflictos geopolíticos en Medio Oriente. El crudo Brent alcanzó máximos de hasta US$120 por barril y, aunque comenzó a retroceder en julio, actualmente cotiza alrededor de los US$110 por barril.
De acuerdo con Ernesto Revilla, economista jefe de Citi para América Latina, la reapertura del Estrecho de Ormuz ha mejorado el tránsito de crudo. Sin embargo, esta normalización aún no se ha traducido en una reducción del precio del petróleo.
“Aunque el estrecho de Ormuz se reabrió, es cierto que los costos de transporte se han incrementado de manera notable, ya sea porque el costo del energético es muy alto, pero también porque los procesos logísticos se han vuelto más complicados y eso se ha trasladado al costo de transporte, no solamente de crudo, sino de todo tipo de mercancías en el mundo”, explicó.
Ante este panorama, Citi contempla dos escenarios para la evolución del precio del crudo en los próximos meses. En el más favorable, el petróleo Brent podría bajar hasta los US$66 por barril en 2027, una proyección incluso inferior a la prevista por el consenso de otros agentes económicos.
“El escenario base que consideran nuestros estrategas de commodities es que el precio del petróleo tienda a bajar hacia el 2027. En ese contexto, nuestros estrategas estiman que el Brent promediará US$66 por barril en el 2027, frente a los cerca de US$80 por barril que anticipa el consenso”, explica Revilla.
No obstante, también existe la posibilidad de que la situación se deteriore y presione nuevamente al alza el precio. “¿Qué pasaría en un escenario negativo? El precio del petróleo no solamente se mantendría alto, sino que podría subir hasta los US$120 por barril. Eso sería negativo para el crecimiento global y negativo para la inflación a nivel mundial”, advirtió.
Revilla también destacó un factor que podría influir en la evolución del precio del crudo: las elecciones legislativas de medio mandato en Estados Unidos, previstas para noviembre, en las que se renovará parte del Congreso. Según el analista, existe un interés político directo en mantener la estabilidad de los mercados energéticos para evitar alzas en los precios de los combustibles que afecten a los votantes.
“Hay algunos analistas políticos que creen que el conflicto puede recrudecerse una vez pasadas las elecciones y el imperativo político de tratar de mantener los mercados energéticos en calma previo a las elecciones. Así es que puede haber volatilidad en el último trimestre del año en el mercado petrolero y lo estamos observando con cuidado”, señaló.


