El vino no solo se está tomando distinto. También se está vendiendo distinto. Bodegas Viña Vieja está ampliando los espacios donde quiere encontrar consumidores, mientras prueba nuevas categorías y mira hacia ciudades fuera de los grandes mercados. Entre sus próximas apuestas hay una que rompe con la forma tradicional de entender el vino. ¿Qué mueve ahora a la vitivinícola?
A septiembre, Bodegas Viña Vieja registra un crecimiento de 19% en volumen, medido en litros, y de cerca de 11% en facturación en soles frente al mismo periodo del año anterior. La primera cifra es la que la vitivinícola utiliza para seguir su crecimiento y participación, mientras que la segunda forma parte de su medición year to date (YTD) frente a su data histórica.
Asimismo, maneja más de 130 SKU y distribuye sus ventas entre el canal moderno, que representa 55%, y el tradicional, con 45%. Y es que, según explicó a Gestión Enrique Escalante, gerente de Ventas de Bodegas Viña Vieja, los autoservicios como Tottus, Plaza Vea y Cencosud registran un crecimiento menor a un dígito, mientras que Tambo y Oxxo avanzan a tasas de dos dígitos, impulsados por su cercanía con el consumidor, las promociones y las ocasiones de consumo inmediato.
La expansión llevó a la bodega a reforzar su capacidad. A comienzos de 2026 incorporó seis cubas de 150,000 litros cada una, con lo que elevó de 7 millones a 8 millones de litros su capacidad de almacenamiento.
Parte de esta operación se sostiene en sus propios viñedos. Bodegas Viña Vieja cuenta con 304 hectáreas en Chincha y 100 hectáreas en Villa Curi, Ica. Las distintas condiciones y amplitudes térmicas de ambas zonas permiten trabajar con uvas de características diferentes, que pueden utilizarse para desarrollar nuevos perfiles y mezclas.
Un ejemplo sería un eventual blend de Malbec con uvas de Ica y Chincha, cuya proporción puede variar según el resultado que se busque.
La capacidad de producción también dio un salto. Una nueva línea para vinos en botella, instalada unas tres semanas antes de la entrevista, alcanza una velocidad de 6,000 botellas por hora. Al operar junto con la línea anterior, de 2,500 botellas por hora, la capacidad llega a 8,500 botellas por hora.
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El nuevo mapa de Viña Vieja está fuera de Lima
El siguiente movimiento de Bodegas Viña Vieja no pasa solo por colocar más botellas en los mismos puntos de venta. La vitivinícola está poniendo atención en ciudades donde el consumo viene ganando espacio y donde todavía existe margen para ampliar su presencia. Cajamarca, Jaén, Moyobamba, San Martín, Chachapoyas, Quillabamba y Sicuani forman parte de ese nuevo mapa comercial.
En ese recorrido, las ventas en provincias crecieron 14% en los últimos dos años, por encima de la dinámica que registra la empresa en el conjunto de su operación, cercana al 12%. La apuesta apunta, además, a territorios menos concentrados en las capitales regionales, con foco en lo que Escalante denomina las “provincias de las provincias”. Allí, la vitivinícola encuentra espacio para llevar su portafolio.
La vitivinícola llega a esos mercados con cuatro marcas propias —Viña Vieja, Finca Rotondo, Montesierpe y Vargas—, además de otras marcas importadas que maneja en su portafolio. La oferta va desde latas de 355 ml con precios promedio de S/6 hasta vinos de mayor valor, como Gran Reserva Isabel de Finca Rotondo.
A la par, Viña Vieja desarrolla otra línea de negocio: la maquila para terceros, mediante la cual utiliza parte de su capacidad productiva y desarrollo para elaborar vinos y piscos para marcas privadas. Entre los productos que ha desarrollado figura JÚBILO, de Mass, en sus variedades Borgoña y Rosé. La vitivinícola mantiene conversaciones con otras cadenas, aunque no reveló sus nombres.
Pero el corazón del negocio sigue estando en sus propias marcas. Y es precisamente desde ese portafolio donde Viña Vieja está probando una categoría que podría cambiar la forma en que se consume vino.
Del vino clásico al cero alcohol: el nuevo giro de Viña Vieja
La respuesta de Viña Vieja a los nuevos momentos de consumo toma forma en una categoría poco explorada por la vitivinícola peruana: el vino desalcoholizado. El desarrollo tomó alrededor de un año y parte de una idea concreta: ofrecer una alternativa para quienes buscan evitar el alcohol sin quedar fuera de una ocasión social vinculada al vino.
El proceso comienza con un vino convencional que luego pasa por una etapa de desalcoholización. Para desarrollarlo, Bodegas Viña Vieja incorporó maquinaria proveniente de Chile y trabajó con su equipo enológico en conservar las características del producto. El resultado tendrá 0.2 grados de alcohol.
La primera propuesta será Viña Vieja Zero Alcohol, con un perfil semiseco y disponible tanto en botella como en lata personal. A esta se sumará Finca Rotondo Zero Alcohol, en botella de 750 ml, con dos propuestas: un blend de Malbec-Cabernet Sauvignon y un Chardonnay.
El lanzamiento está previsto para la tercera semana de octubre, aunque la fecha todavía debe confirmarse.
“No nos va a generar el consumo esperado ni incrementar los volúmenes de venta, pero vamos a marcar una diferencia al ser la primera bodega peruana de tener un vino desalcoholizado o cero alcohol”, señaló Escalante. “Seremos los pioneros”.
La propuesta también busca llegar a nuevos puntos de venta. Viña Vieja evalúa colocar los productos en tiendas especializadas como Flora y Fauna, Organa y Wong. Tambo y Oxxo también conocieron las muestras, aunque su ingreso a estos canales todavía depende de sus procesos de codificación.
Y mientras el vino sin alcohol apunta a un nuevo momento de consumo, la vitivinícola prepara otra novedad dentro de una categoría mucho más tradicional: un tinto de verano de 6 grados de alcohol, en lata y botella, pensado como complemento de su oferta de sangría y semisecos.
Cabe precisar que el movimiento sucede cuando la categoría del pisco registra una ligera contracción frente al año anterior, con resultados dispares entre las marcas: Finca Rotondo crece, Montesierpe cae y Vargas se mantiene prácticamente estable. Escalante atribuyó parte de esta tendencia al avance de otros destilados, como gin, vodka y tequila, además del precio de los cócteles en el canal horeca.
Viña Vieja prepara el 2027 con más stock y nuevos mercados
Ya para el 2027, los 8 millones de litros de capacidad de almacenamiento instalados este año serían suficientes, según Escalante. El siguiente refuerzo estará en el almacén de productos terminados, mientras que dentro de la bodega se habilitará una zona destinada a los alambiques utilizados en la elaboración de pisco.
El siguiente paso está fuera del mercado local. Bodegas Viña Vieja tiene presencia en 13 países de Norteamérica, América, Asia y Europa y busca sumar nuevos destinos. Escalante no precisó cuáles serían los próximos mercados.
En paralelo, la vitivinícola está tomando previsiones desde el frente comercial ante un eventual impacto del fenómeno de El Niño. Para ello, eleva los niveles de stock con sus principales distribuidores y busca asegurar inventarios en Piura, Chiclayo y Trujillo.
La medida se concentra en los productos que representan alrededor del 80% de la facturación, según Escalante: vinos semisecos en botella y lata, Pisco Vargas, sangría y espumante.

