El fenómeno de El Niño (FEN) endurecerá sus efectos sobre la economía peruana, que se prolongarían hasta mediados del 2027. Aun así, la economía crecería impulsada por la inversión privada y un paquete fiscal que debe ejecutarse eficazmente. Además, para preservar el bienestar de las personas, es crucial que la atención de la emergencia permita una pronta recuperación de las actividades económicas y un proceso de reconstrucción ágil.
Un FEN más prolongado
Este FEN empezó en el primer trimestre del 2026 y, según Enfen, duraría al menos 17 meses, hasta el otoño del 2027. Así, se encuentra por encima del 2017 (8 meses), superaría el del 2023 (13) y, de extenderse más, al de 1997-1998 (19). Desde julio, además, alcanzó una magnitud extraordinaria que se mantendría ocho meses más. Según la NOAA, ningún episodio desde 1850 habría durado tanto en ese nivel. En 1997-1998 fue de seis meses; y en el de 1982-1983, solo dos.
Impactos en la economía
El FEN afecta sobre todo las actividades primarias. Entre enero y setiembre, la producción agrícola decreció ligeramente (-0,1%), pero acentuaría su caída en el último trimestre por la menor cosecha de productos de agroexportación. Los productores ya anticipan una campaña difícil. Entre julio y agosto, la importación de bienes de capital para la agricultura cayó 20%, mientras que la de equipos para la industria creció 26%. En el 2023, el sector tardó seis trimestres en recuperar su nivel previo.
La pesca también se ve afectada. Al cierre del 2026, el desembarque de anchoveta caería a 800 mil toneladas, su menor nivel en 40 años. Si las aguas cálidas en el 2027 permiten que solo se abra una temporada de pesca, el desembarque alcanzaría alrededor de dos millones de toneladas, menos de la mitad que en el 2025 (4,6 millones). Ello limitaría la recuperación de la manufactura de harina y aceite de pescado.
Economía pos-FEN
En el 2023, el FEN coincidió con una elevada conflictividad social, el ciclón Yaku y un entorno desfavorable para la inversión privada. Ello estancó la construcción, el comercio y los servicios. Esta vez, estos sectores siguen creciendo: entre enero y agosto, la construcción avanzó 10,7%, el comercio 6,4% y los servicios 3,4%.
El avance se explica por la inversión privada, que creció 15,5% en el primer semestre e impulsó el empleo formal privado (5,7% entre enero y agosto), según el BCR. Este dinamismo atenuaría el impacto del FEN en las actividades primarias. Mientras en el 2023 la economía tardó cinco trimestres en recuperar su nivel previo, esta vez se mantendría en terreno positivo.
Implementación fiscal efectiva
Para enfrentar el FEN, se aprobó un crédito suplementario para el 2026 y el MEF indicó que aproximadamente el 25% de este (alrededor de S/2 mil millones) correspondía a ese fin. Además, se anunció un gasto de hasta S/18 mil millones en el 2027, que, según el MEF, también serviría para atender los efectos del alza del petróleo y las mayores tasas de interés. En conjunto, suman hasta 1,4% del PBI y, por el momento, es un paquete menor que los anunciados en el 2017 (3,5% del PBI) y 2023 (1,6% del PBI), años en que el FEN también coincidió con otros choques que exigieron más recursos.
El impacto de los presupuestos anunciados depende en gran medida de su adecuada ejecución. Cerca del 14% de los recursos irá a bonos para las familias afectadas, cuya eficacia requiere una buena focalización. En tanto, más del 80% se destinará a obras públicas, entre ellas S/6 mil millones para infraestructura educativa. No obstante, según cálculos del IPE a octubre del 2026, el 65% de las inversiones en educación de los gobiernos regionales y locales están paralizadas o abandonadas. En total, son 6.440 proyectos, una cifra que se multiplicó por más de siete en la última década.
Según el IPE, la economía dejaría de crecer alrededor de 1,2% del PBI en el 2027 debido al FEN. Sin embargo, el impacto en las regiones y sectores más expuestos al FEN será mayor. Evitar que la pobreza aumente exige el compromiso de todas las autoridades para ejecutar el paquete fiscal y la reconstrucción a tiempo y por completo, y preservar el impulso de la inversión privada como fuente generadora de empleo formal.


