El sangriento atentado terrorista en Vilcashuamán (1982) que dejó seis muertos, todos miembros de la Guardia Civil (hoy Policía Nacional), es solo uno de los diversos ataques de Sendero Luminoso (SL) en el que se involucra al actual senador de Juntos por el Perú (JP), Iber Maraví.
De acuerdo a los atestados policiales de la época, tres senderistas confesos ubicaron al también ex ministro de Trabajo en la pasada gestión del hoy encarcelado Pedro Castillo en otros seis ataques subversivos en Ayacucho.
Señalamientos
Ya en el 2021, cuando Maraví asumió la cartera de Trabajo, diversos medios de comunicación expusieron parte de los documentos policiales antes citados.
Los atestados en mención recogen las declaraciones de Juan Alarcón Gutiérrez, Víctor Olegario Reyes Cconislla y Alfredo Silvera Flores. Todos admitieron formar parte de las filas de SL. Los testimonios se entrelazan entre sí y ubican a Edith Lagos en al menos cinco de los episodios que involucran a Maraví (ver infografía).
Tanto Alarcón como Silvera ubicaron a Maraví y a otros en el “asalto e incendio a la oficina N.° 02 de Agua Potable”, el 25 de julio de 1980. “Dirige las acciones Iber Maraví. Además, nos entregó a cada uno de los participantes bombas molotov”, narró el primero de ellos.
“Yo lancé focos conteniendo gasolina y mecha. (…) ‘Tula’ (Víctor Cconislla Reyes) portaba bombas molotov en foco, Víctor Olarte Espinoza (tío de Maraví), (fue) segundo director de acciones. Luego de proceder al incendio nos retiramos en fuga en diferentes direcciones; sin embargo, tuvimos un accidente debido a que Ricardo Huañac o ‘Bonifacio’ sufrió quemadura en los pies debido a que Iber prendió en forma precipitada la gasolina que regó de la galonera, en el interior de la oficina, y que se había mojado el pie”, añadió.
Alarcón también brindó detalles sobre el “apedreamiento” al Hotel de Turistas de Ayacucho en horas de la noche del 14 de mayo de 1980: “Asistí por invitación de Cláver Cuba y participamos: Juan Barboza Navarro, Alejandro Huamán, Orestes Urriola, Iber Maraví, y otros, además de Edith Lagos. Los mismos que apedreamos y nos fugamos en diferentes direcciones”.
Cuatro días después, se atacó la antena de radar ubicada en el cerro Toccto. En el hecho, que ocurrió al promediar las 2:00 a.m., “el detenido Alfredo Silvera Flores, el reo en cárcel Namerto Gómez, y los no habidos Iber Maraví ‘Iber’, Juan Huayhua y otros ingresaron violentamente al interior de las instalaciones de la antena de radar de CORPAC, ubicadas en el Cerro Tocto, destruyendo maquinarias, motores y teléfonos existentes”.
“En el lugar de los hechos, redujeron y amenazaron con un cuchillo al guardián, amarrándolo con unos cordones. Luego, destruyeron un tablero en donde había un teléfono, pasando después al cuarto donde estaba la maquinaria, echando al tanque de un motor lima líquida. Cuando se retiraban arrojaron varias cápsulas de fulminantes al cuarto, pero no explotaron”, recoge el atestado.
Un mes después, cerca de la medianoche, atacaron a pedradas el local de Electro Perú, ubicado en la primera cuadra de la Av. Mariscal Castilla, de acuerdo a Alarcón.
“Participamos los integrantes de las cuatro zonas (de SL), dirigido mi grupo por Iber Maraví, luego que nos reuniéramos en el distrito de San Juan Bautista. Habiendo tomado parte: Iber Maraví, Víctor Olarte, Edith Lagos, Orestes Urriola, Cláver Cuba (…) y otras personas que no recuerdo su nombre. Además de unas diez a quince mujeres cuyos nombres no recuerdo. Luego nos dimos a la fuga”, agregó.
El 21 de junio, un local del partido político Acción Popular sufrió ataques así como un intento de incendio. Una acción que también fue confirmada por Reyes Cconislla en su momento. Al igual que en ocasiones anteriores, se usaron focos con gasolina en su interior y mechas encendidas, así como el material inflamable contenido en bolsas, para perpetrar el hecho.
Días después, el 6 de julio del mismo año, se reportó que “el detenido Orestes Urriola; los detenidos en cárcel Edith Lagos y Herlinda Mendoza, así como los no habidos Víctor Olarte y su sobrino Iber Maraví, u otros, atentaron con dinamita a la puerta principal de la Dirección Regional de Educación (ORDE Ayacucho), aduciendo conmemorarse el Día del maestro”.
En relación a este ataque, se consigna que hubo una “previa reunión a horas 00.00 en el domicilio de Iber Maraví, ubicado en (…), donde este y Urriola Gonzáles dictaron una clase a los demás participantes sobre preparación y manipulación de explosivos”.
Incertidumbre
Hasta la fecha, se desconoce si alguno los atentados antes descritos fueron materia de investigación, por parte del Ministerio Público, o sujetos de un pronunciamiento del Poder Judicial (PJ).
Si se judicializaron estos casos o no, así como su eventual desenlace, “es una respuesta que la tiene que dar el Poder Judicial”, consideró el coronel en retiro, ex jefe de la Dircote, Max Anhuamán. “Ellos no dicen nada. ¿Cuál fue el resultado? Creo que es momento de que se exija que ellos se pronuncien y digan qué pasó, si fue absuelto o no. ¿Qué pasó con esas denuncias?”, señaló a Correo.
Este Diario intentó comunicarse con el senador Maraví, pero no tuvo éxito.
Testigo
A diferencia de los atentados anteriores, el séptimo ataque que se le atribuye, suscitado en Vilcashuamán, tiene ahora un testigo ocular. El exguardia civil Carlos Díaz lo acusa como uno de los perpetradores de la incursión con dinamita y bombas molotov al puesto de la Guardia Civil en dicha localidad en agosto de 1982.
El penalista Andy Carrión consideró que si bien puede cuestionarse el caso a la luz de una posible prescripción del delito, “lo que tiene que hacer la Fiscalía, de todas maneras, es investigar”.
“No puede la Fiscalía dar por sentado que ya prescribió (el delito). ¿Bajo qué cálculo haría esa proyección? ¿Que habría ocurrido en 1980? Eso es solo la ‘noticia criminis’, no significa que la eventual pertenencia a la organización terrorista, o que los hechos imputados, se circunscriban solo a ese año. Para tomar una decisión de prescripción razonable, y adecuada a los cálculos, la Fiscalía tiene que abrir una investigación”, detalló a este Diario.
En esa línea, agregó que durante el transcurso de las pesquisas el caso se “podría reconducir” a una imputación de delito de lesa humanidad, hoy imprescriptible”.


