Tener mascotas en casa, como, por ejemplo, perros o gatos, puede contribuir usualmente al bienestar emocional y fortalecer los vínculos afectivos. De hecho, su compañía ayuda a reducir la sensación de soledad y fomenta valores como la responsabilidad, el respeto y el cuidado de otros seres vivos. En ese contexto, el adiestrador canino César Millán destacó la importancia de que los dueños aprendan a reconocer las señales que podrían revelar un problema de bienestar emocional en sus compañeros de cuatro patas. Según el experto, aunque un perro aparente estar tranquilo, detrás de ese comportamiento podría estar experimentando estrés o tensión. En la siguiente nota te contamos todo lo que debes saber al respecto.
¿CÓMO RECONOCER LAS SEÑALES DE ESTRÉS EN LOS PERROS, SEGÚN CÉSAR MILLÁN?
De acuerdo con el entrenador canino César Millán, un perro puede manifestar señales de estrés cuando echa la cabeza hacia atrás, mantiene el cuerpo rígido o intenta alejarse al percibir que alguien se aproxima. Basándose en las guías de bienestar animal, el adiestrador señala que, ante una amenaza, puede reaccionar intentando escapar, defenderse o permanecer inmóvil por miedo. Por ello, que deje de responder no significa necesariamente que esté calmado o se sienta seguro, pues también podría estar paralizado por el temor.
Asimismo, Millán sostiene que, cuando un perro experimenta estrés, puede disminuir su actividad y presentar señales como rigidez corporal, cabeza baja, orejas hacia atrás, cola entre las patas o evitar el contacto visual. También podría lamerse los labios, bostezar, jadear o intentar alejarse. Sin embargo, ninguna de estas conductas confirma por sí sola que el animal esté tensionado. Así, los veterinarios recomiendan evaluar su comportamiento en conjunto, considerando el contexto y sus reacciones habituales, conforme comparte La Razón.
¿QUÉ RECOMENDÓ CÉSAR MILLÁN SOBRE CÓMO BRINDAR AFECTO A LOS PERROS CALLEJEROS?
En una publicación de Bunko, el entrenador canino César Millán considera que los perros callejeros necesitan cariño, paciencia y comprensión para adaptarse a un nuevo hogar. Desde su perspectiva, la llegada a una vivienda debe ser gradual y respetar el comportamiento y las necesidades de cada animal. Por ello, destaca que la actitud de los cuidadores es fundamental en esta etapa para generar confianza, seguridad y favorecer una convivencia armoniosa y sana entre los habitantes. “Rehabilito perros, adiestro personas”, indica.
Asimismo, el adiestrador sostiene que educar a un perro de la calle no significa imponer autoridad, sino comprender sus necesidades y asumir la responsabilidad de su cuidado. Inclusive, destaca que la convivencia entre canes y niños requiere la supervisión de los adultos, quienes deben enseñarles a interactuar de manera segura. Aunque, cuestiona los prejuicios sobre determinadas razas y resalta la importancia de la conducta del animal y la responsabilidad de sus dueños, conforme comparte el medio Clarín.


