Chernóbil es una ciudad ubicada al norte de Ucrania, cuyo nombre quedó marcado por el accidente nuclear ocurrido el 26 de abril de 1986 en la central nuclear Vladímir Ilich Lenin. De hecho, la explosión de uno de sus reactores liberó material radiactivo, obligó a evacuar a miles de personas y desencadenó uno de los mayores desastres nucleares de la historia. Sin embargo, décadas después del estallido, han surgido interrogantes sobre los posibles cambios en el genoma de los perros que habitan esta zona, debido a la exposición a la contaminación radiactiva. Ante esta situación, un grupo de científicos analizó el ADN de estos animales para comprender cómo han logrado sobrevivir durante años en un entorno expuesto a la radiación. En la siguiente nota te contamos todo lo que debes saber al respecto.
¿QUÉ DICEN LOS CIENTÍFICOS SOBRE LOS CAMBIOS EN EL ADN DE LOS PERROS QUE VIVEN CERCA A CHERNÓBIL?
A través de un estudio publicado en la revista científica Genes, se reveló que los perros que viven cerca de la central nuclear de Chernóbil presentan diferencias genéticas respecto a aquellos que habitan en la ciudad, situada a 16 kilómetros. De acuerdo con los investigadores, buscan determinar si estas variaciones responden a procesos de selección natural o deriva genética, y si podrían estar vinculadas con su adaptación a un entorno contaminado por radiación en la zona.
Así, la comparación del ADN de los perros de Chernóbil con el de otras poblaciones no evidenció una pérdida de diversidad genética que permita explicar los cambios mediante la deriva genética. Este hallazgo refuerza la hipótesis de que la selección natural podría estar influyendo en la evolución de estos animales y en su adaptación al entorno contaminado. Sin embargo, todavía no se puede confirmar que estos sean consecuencia directa de la exposición a la radiación, conforme comparte La Razón.
¿QUÉ RECOMENDÓ CÉSAR MILLÁN SOBRE CÓMO BRINDAR AFECTO A LOS PERROS CALLEJEROS?
En una publicación de Bunko, el entrenador canino César Millán considera que los perros callejeros necesitan cariño, paciencia y comprensión para adaptarse a un nuevo hogar. Desde su perspectiva, la llegada a una vivienda debe ser gradual y respetar el comportamiento y las necesidades de cada animal. Por ello, destaca que la actitud de los cuidadores es fundamental en esta etapa para generar confianza, seguridad y favorecer una convivencia armoniosa y sana entre los habitantes. “Rehabilito perros, adiestro personas”, indica.
Asimismo, el adiestrador sostiene que educar a un perro de la calle no significa imponer autoridad, sino comprender sus necesidades y asumir la responsabilidad de su cuidado. Inclusive, destaca que la convivencia entre canes y niños requiere la supervisión de los adultos, quienes deben enseñarles a interactuar de manera segura. Aunque, cuestiona los prejuicios sobre determinadas razas y resalta la importancia de la conducta del animal y la responsabilidad de sus dueños, conforme comparte el medio Clarín.


