En la segunda vuelta presidencial de Brasil, más de 150 millones de electores estaban llamados a votar, casi seis veces más que en Perú. Los resultados se conocieron en cuestión de horas. En nuestro país, en las elecciones presidenciales de este año, los resultados oficiales tardaron más de un mes. ¿A qué se debe esta diferencia?Uno de los factores es la forma de votar. En Brasil, el voto es electrónico: el elector no marca una cédula de papel, sino que digita su voto en urnas electrónicas, que cuentan con pantalla y teclado numérico.Este sistema, que contempla que las urnas no estén conectadas a internet durante el desarrollo de los comicios, inició en 1996 en zonas con mayor número de electores y se extendió a todo el país en el 2000, según información del Tribunal Superior Electoral (TSE), la institución que desarrolla las elecciones en Brasil.¿Qué ocurre cuando cierran los centros de votación?En diálogo con El Poder en tus Manos, la cobertura electoral de RPP, Marjorie Marona, profesora de Ciencia Política en la Universidad Federal del Estado de Rio de Janeiro (UNIRIO), explicó que, al terminar la jornada electoral, cada urna realiza automáticamente el conteo de los votos de su mesa y emite un documento denominado Boletín de Urba con los resultados de cada mesa. Una copia de este documento se coloca en un lugar visible del centro de votación y los representantes de las organizaciones políticas también pueden obtenerla.Luego, los archivos digitales con esos resultados se transmiten al sistema de la Justicia Electoral brasileña, encabezada por el Tribunal Superior Electoral (TSE), que reúne los datos de todas las mesas para obtener los resultados nacionales."El voto en papel exigía un proceso de recuento manual que podía durar varios días. Además de ser lento, este procedimiento presentaba oportunidades para errores humanos y diferentes modalidades de fraude, especialmente durante el escrutinio. Otro problema importante era el elevado número de votos inválidos, principalmente entre los electores con menor nivel de escolaridad. La urna electrónica fue concebida para enfrentar estos problemas", señaló."Su teclado numérico, la presentación de fotografías de los candidatos y la posibilidad de verificar la elección antes de confirmarla facilitaron considerablemente la votación [...]. La innovación no solamente aceleró el recuento de votos, también permitió que una mayor proporción de ciudadanos consiguiera expresar válidamente sus preferencias políticas. Desde esta perspectiva, la urna electrónica brasileña puede entenderse como una innovación tecnológica que tuvo efectos sobre la inclusión electoral y la representación democrática", destacó. ¿Cómo se fiscalizan los resultados?La rapidez del conteo no elimina los mecanismos de control. Marona explicó que los boletines impresos al cierre de cada mesa permiten contrastar sus resultados con los que posteriormente publica el Tribunal Superior Electoral de Brasil.“Los boletines impresos en cada sección pueden compararse con los resultados publicados posteriormente por el Tribunal Superior Electoral. Por lo tanto, la rapidez no elimina la posibilidad de fiscalización”, sostiene la especialista.Además, señaló que el modelo brasileño no depende únicamente de las máquinas, sino también de la autonomía de sus autoridades electorales y de los procedimientos de seguridad y fiscalización que acompañan el proceso."La transmisión se efectúa posteriormente desde equipos autorizados utilizando conexiones protegidas, mecanismos criptografados y sistemas de autenticación. En regiones de difícil acceso, como algunas localidades de la Amazonía, también pueden utilizarse comunicaciones por satélite. Los archivos recibidos pasan por verificaciones de autenticidad e integridad antes de incorporarse a la totalización", precisó. ¿Por qué el conteo en el Perú toma más tiempo?Cuando se detectan errores u observaciones en las actas, estas pueden pasar a revisión de los Jurados Electorales Especiales (JEE), que incluso pueden ordenar un recuento de votos.Para el especialista en derecho electoral José Manuel Villalobos, el Perú necesita mejorar esta etapa del proceso. Aunque considera que el voto electrónico puede ser una alternativa, advirtió que una migración total debe tomar en cuenta la confianza ciudadana.El especialista planteó que también se puede agilizar el sistema actual mediante mejoras en el escrutinio y el llenado manual de las actas. “Lo que sí soy un convencido de que lo que se debe mejorar es el escrutinio de los votos y el llenado de las actas que se hace de manera manual”, afirma.Villalobos recordó que la ley vigente autoriza a la ONPE a implementar progresivamente el voto electrónico presencial, pero advirtió que este sistema no ofrecería las mismas garantías de transparencia y auditoría que el voto convencional.¿Puede el Perú implementar un sistema de votación como el de Brasil?Para el especialista electoral Óscar Matutti, el Perú sí puede avanzar hacia un sistema de votación como el brasileño, pero necesita una política de Estado sostenida y una implementación progresiva. Además, recordó que el país no parte de cero, debido a que cuenta con la Ley 28581 y experiencias de voto electrónico desde 2011.El especialista sostuvo que este proceso requiere inversión en infraestructura, equipos confiables, seguridad informática, conectividad y capacitación ciudadana. También considera necesarias pruebas rigurosas antes de ampliar su aplicación.Matutti precisó que se debe distinguir entre el voto electrónico presencial y el voto remoto por Internet, debido a que son modalidades distintas y requieren condiciones de implementación diferentes."Mi posición en este caso es que el Perú sí puede modernizar su sistema electoral, pero no debemos improvisar ni acelerar irresponsablemente su implementación. La tecnología en este caso nos debe servir para reducir los errores, disminuir las actas observadas y entregar resultados oportunos, sin sacrificar la seguridad ni la legitimidad del voto en el Perú", consideró.