El primer ministro francés Sébastien Lecornu anunció múltiples toques de queda en diversos puntos de Francia como respuesta directa del Gobierno ante los disturbios y saqueos registrados desde el fin de semana dentro de la nación. "Me parece que, en este momento, es un instrumento más adaptado que decretar el estado de emergencia", puntualizó.
"Es un milagro que no haya habido víctimas mortales", añadió la autoridad, quien a su vez no descartó la necesidad del estado de emergencia si fuese necesario y advirtió que no se tolerarán más daños a instalaciones. Además, Lecornu no dudó en culpar y asegurar la presencia de un movimiento de extrema izquierda que buscaría la desestabilización previa a las elecciones presidenciales.
Junto a la decisión se anunció una célula interministerial de crisis centrada en tres frentes: la asistencia económica a comerciantes afectados, la cobertura de seguros y el seguimiento judicial de los responsables.
Por otra parte, el jefe de Gobierno informó sobre una investigación que se viene dando en París para identificar a los saqueadores con apoyo de las imágenes de videovigilancia. Hasta las primeras horas del lunes, al menos 2.331 personas permanecieron bajo custodia policial por las acciones agresivas dentro de la nación, según el Ministerio de Justicia.
Cabe indicar que, de acuerdo con los reportes de medios internacionales, los disturbios del sábado dejaron saqueos de comercios, ataques contra edificios públicos y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad en diversas ciudades del territorio francés. La multitudinaria protesta se convocó contra el alto costo de vida.
PUEDES VER: Medio mandato: el examen electoral de Donald Trump en las urnas
Francia inicia la semana con nuevas protestas
Las acciones anunciadas ante los recientes acontecimientos no evitaron que se produjeran nuevos incidentes en señal de protesta. El Museo del Louvre no logró abrir sus puertas con normalidad debido a un bloqueo por parte de estudiantes de la escuela de arte, quienes se solidarizaron con la movilización de los alumnos de secundaria.
En la misma línea, cerca de Lyon, una veintena de tractores bloquearon el tráfico a la altura de Chasse-sur-Rhône, como parte de los reclamos de los agricultores. Mientras tanto, en Marsella, la prefectura, en busca de prevención ante hechos de la misma índole, anunció que todas las concentraciones y manifestaciones quedaban prohibidas hasta casi el final del día.
Asimismo, la coordinación de los chalecos amarillos, parte de las manifestaciones del sábado 17 en Francia, anunció un segundo acto al que titularon Acte II. En la página web 17octobregiletjaune.net se puede visualizar el mapa de las movilizaciones previstas para este 24 de octubre.
Fallas en la previsión y la inteligencia
Respecto a las acciones del último fin de semana, el presidente Emmanuel Macron admitió errores dentro del operativo de seguridad que permitieron la escalada de violencia que derivó en lo que serían los peores episodios de desorden público en la historia reciente de Francia. "Quienes saquearon deberán pagar por los daños, y quienes buscaron derribar la República rendirán cuentas", afirmó.
Otra de las repercusiones de los hechos sociales fue la presentación de la dimisión por parte del ministro del Interior tras reconocer que las fuerzas policiales "perdieron el control"; sin embargo, según se informó desde el Palacio del Elíseo, el documento de renuncia fue rechazado por Macron.
El panorama también sirvió para los cuestionamientos políticos. Marine Le Pen, candidata de la derecha nacionalista, responsabilizó a una administración macronista agotada y desorientada. Jean-Luc Mélenchon, líder de la izquierda radical también aprovechó para denunciar incompetencia gubernamental y calificó de inútiles las acciones de toques de queda o estado de emergencia.


