Se mantiene de forma prolongada en el tiempo y no desaparece con facilidad. Este sentimiento de hostilidad, enfado profundo y resentimiento arraigado hacia alguien que se percibe como el causante de un gran daño o injusticia se apodera cada vez más de diversas personas que asumen que guardar rencor es lo más beneficioso para ellos, sin ponerse a pensar en el gran daño que se están haciendo a nivel emocional. Hoy te explico, de la mano de los expertos, por qué puede ser perjudicial y los efectos que tiene sobre ti.
Un recuerdo que sigue alimentando el enojo
Una discusión familiar, una traición entre amigos o una ofensa que nunca recibió una disculpa pueden permanecer en la memoria durante años. El problema aparece cuando ese recuerdo sigue alimentando el enojo y ocupando espacio en la vida cotidiana. La psicoterapeuta Nancy Collier lo resume así: “Tenemos la idea equivocada de que estamos castigando a la otra persona”. Sin embargo, el malestar puede quedarse, sobre todo, en quien lo sostiene y así quedó evidenciado en un reportaje de CBS Sunday Morning sobre el rencor.
Y es que este sentimiento negativo no solo mantiene vivo un conflicto del pasado, sino que puede acompañarse de un deterioro del bienestar emocional ya que una experiencia que puede parecer pequeña para otros conserva una carga emocional para quien se sintió lastimado.
“Me resulta absolutamente sorprendente cómo acontecimientos muy pequeños pueden convertirse en enormes colmenas venenosas dentro de alguien”, señala la psicoterapeuta quien agrega que la dificultad no está únicamente en recordar lo sucedido, sino en que ese recuerdo continúe dominando el presente. “Nos prendemos fuego y esperamos que la otra persona muera por inhalación de humo”.
Guardar rencor tiene estos efectos emocionales y psicológicos
Tyler VanderWeele, profesor de epidemiología de Harvard entrevistado por CBS, advierte que las investigaciones relacionan este malestar persistente con distintos problemas de salud. “Los estudios indican mayores niveles de problemas cardiovasculares, mayores niveles de depresión y mayores niveles de ansiedad”, afirma.
Eso sí, no hay evidencia de que guardar rencor, por sí solo, cause una enfermedad cardiovascular o un trastorno mental, pero sí indicios de que revivir el agravio de forma constante activa el sistema de respuesta del cuerpo ante el peligro aumentando el estrés crónico y ansiedad, además de un aumento de la tristeza y depresión. A esto se suma un desgaste de energía mental porque en lugar de enfocarte en tu crecimiento personal o en el presente, consumes recursos emocionales en analizar un pasado que no puedes cambiar.
La importancia del perdón
Para VanderWeele, el perdón implica un cambio en la relación emocional con lo sucedido. “El perdón es dejar ir un rencor. Es reemplazar la mala voluntad hacia quien nos ofendió por buena voluntad”, explica en el reportaje. Sin embargo, también precisa que ese proceso no equivale a todo lo que se necesita para restaurar una relación o alcanzar una reconciliación.
Por su parte, Nancy Collier agrega que el punto de partida debe ser recuperar la capacidad de atender el propio bienestar, en lugar de dejarlo condicionado a una reacción ajena. “En última instancia, tu bienestar no puede depender de que otra persona cambie o haga algo por ti”, afirma. De esta manera, la vida emocional deja de estar a la espera de una disculpa, una explicación o una transformación que quizá nunca llegue.
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