En el centro de nuestro sistema solar, el Sol rige la dinámica de los planetas que lo orbitan. Sin embargo, investigaciones recientes financiadas por la NASA demuestran que su influencia va mucho más allá de la estabilidad actual: acontecimientos clave en su pasado remoto fueron fundamentales para moldear el clima de la Tierra y explicar fluctuaciones históricas hasta ahora desconcertantes.

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