Dos veces al año, los directores periodísticos de los medios que integramos el Grupo de Diarios América (GDA) nos reunimos para compartir experiencias, discutir los desafíos de nuestra industria y, sobre todo, aprender unos de otros. Esta vez nos encontramos en Bogotá, con “El Tiempo” como anfitrión. Son jornadas intensas, de muchas ideas y todavía más preguntas sobre el futuro del periodismo. Aunque nuestros diarios operan en mercados distintos, los problemas que enfrentamos se parecen bastante. Y las soluciones no vienen con manual de instrucciones.
El primer día lo dedicamos a revisar las coberturas que desarrollamos en conjunto y a discutir lo que ocurre dentro de nuestras redacciones. Nuevos perfiles profesionales, audiencias que cambian sus hábitos a una velocidad desconcertante, suscripciones, inteligencia artificial, formatos audiovisuales y nuevas maneras de contar historias. También hablamos de lo que funciona y, quizás más importante, de lo que ya dejó de funcionar.
Para mí, uno de los momentos más enriquecedores es conocer los proyectos de cada medio. José del Río, director de “La Nación” de Argentina, presentó FEED, su nueva apuesta de streaming para conectar con audiencias jóvenes. Ernesto Cortés, de “El Tiempo”, mostró la transformación de su edición impresa, mientras que Alan Gripp, de “O Globo” de Brasil, explicó cómo buscan recuperar suscripciones en tiempos de caída del tráfico digital. Por mi parte, compartí los especiales de nuestro equipo de Nuevas Narrativas, como el dedicado al fenómeno de El Niño, y las innovaciones del equipo de Video, que utiliza inteligencia artificial para dar vida a las fotografías de nuestro Archivo Histórico.
—Innovar o quedarse atrás—
Al día siguiente, visitamos la nueva sede de “El Tiempo”, un moderno edificio de seis pisos y ampliamos la conversación con los gerentes generales y presidentes de los directorios del GDA. Especialistas internacionales abordaron la incorporación de la inteligencia artificial, la diversificación de ingresos y la cada vez más compleja relación con las grandes plataformas tecnológicas.
Durante años, buena parte de nuestra industria apostó por el tráfico que llegaba desde Google y las redes sociales. Hoy las reglas están cambiando otra vez. El desafío es recuperar una relación directa con los lectores, fortalecer las suscripciones y desarrollar productos que generen hábitos y fidelidad.
También discutimos una cuestión de fondo: la necesidad de que las empresas tecnológicas remuneren justamente el contenido periodístico del que se benefician. Porque investigar, contrastar, verificar y producir información de calidad cuesta dinero. Y alguien tiene que pagar la cuenta. Difícilmente tendremos un ecosistema informativo saludable si quienes producen las noticias no pueden sostenerse económicamente.
Regreso de Bogotá con muchas ideas y algunas certezas. Tenemos que innovar sin perder nuestra identidad, incorporar inteligencia artificial sin renunciar al criterio periodístico, conquistar nuevas audiencias sin abandonar a nuestros lectores tradicionales y encontrar nuevas fuentes de ingresos sin comprometer nuestra independencia.
No es una tarea sencilla. Nadie tiene todas las respuestas y probablemente algunas de las fórmulas que hoy celebramos quedarán obsoletas antes de nuestra próxima reunión. Pero hay algo que sí tengo claro: el futuro del periodismo no se construye esperando que las cosas vuelvan a ser como antes. Se construye aceptando que no volverán a serlo.


