Hay momentos en los que una habitación de hospital se convierte en un santuario. Esas madrugadas en las que el dolor aprieta y las palabras no alcanzan, la fe se transforma en el único refugio. En los pasillos del Hospital Nacional Guillermo Almenara Irigoyen de EsSalud, donde la ciencia lucha día a día por salvar vidas, este 19 de octubre la devoción viste el ambiente de morado.

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