La Sunat se ha fijado una meta ambiciosa: reducir el incumplimiento del IGV del 34% al 16.4% para el 2030. También busca disminuir en 2.3 puntos del PBI el incumplimiento conjunto de ese impuesto y el del impuesto a la renta empresarial, que actualmente equivale al 9% del producto. Las cifras revelan la magnitud de los recursos que el Estado deja de percibir y obligan a preguntarse cómo conseguir que más actividades económicas cumplan sus obligaciones tributarias.
La recaudación permite financiar los servicios públicos y el funcionamiento de las instituciones que sostienen nuestra democracia. Sin recursos suficientes, resulta más difícil atender las necesidades de seguridad, salud, educación e infraestructura. Sin embargo, una parte importante de la actividad económica permanece al margen del sistema tributario, mientras las empresas formales asumen sus obligaciones y compiten con negocios que no lo hacen.
Uno de los desafíos más complejos está en la minería informal. El superintendente César Luna Victoria anunció que este año la Sunat espera recaudar 36% más de esa actividad mediante una mayor utilización de detracciones y retenciones. La estrategia apunta a los puntos de contacto entre la producción informal y la cadena comercial formal, particularmente las plantas de procesamiento y los compradores de minerales. Su eficacia dependerá de la capacidad de identificar operaciones, verificar su valor y hacer efectivos los cobros.
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Pero el problema excede a la minería. La evasión mediante facturas falsas, operaciones no declaradas y registros contables que ocultan ingresos también reduce la recaudación. Combatir estas prácticas exige mejores herramientas de fiscalización y sanciones efectivas. Al mismo tiempo, formalizar debe resultar viable para los pequeños negocios que enfrentan costos y procedimientos difíciles de asumir. Facilitar el cumplimiento y perseguir el fraude requieren respuestas diferentes.
Los altos precios de los minerales pueden mejorar temporalmente los ingresos fiscales y la presión tributaria. Sería un error confundir ese impulso con una solución permanente. Cuando cambie el ciclo de precios, persistirán las mismas debilidades si no se amplía la base de contribuyentes. Se deben establecer metas anuales verificables, simplificar las obligaciones y concentrar la fiscalización donde existe mayor incumplimiento. El objetivo al 2030 debe ser una recaudación menos dependiente de las materias primas y sostenida por una economía más formal.


