Es conocido que la mejor manera de resolver de fondo una gastroenterocolitis crónicamente masiva en un pueblo sin agua potable y que usa, para todo menester, el agua contaminada del río, no es implementar centros de gastroenterología con profesionales especializados en el tema, sino más bien instalar agua potable en los hogares y así prevenir las enfermedades digestivas causadas por el uso de esas aguas.
De la misma manera, la salud mental no solo tiene que ver con la atención de los afectados a través de fármacos o psicoterapias sino también con la atención a sus problemas de vida y a los vinculados a su entorno. Un antidepresivo y un ansiolítico no resuelven el desempleo, ni la inequidad, ni la falta de agua, ni las deudas, ni la inseguridad que día a día se respiran en el país y que están asociados a cuadros de estrés, ansiedad y depresión, sostiene el médico psiquiatra, Carlos Bromley.
El especialista manifiesta que solo la acción efectiva sobre los determinantes sociales contribuirá a conseguir una mejor salud mental en los peruanos, a través de intervenir en los entornos perturbadores familiares, comunitarios, sociales, educativos, laborales y estructurales.
En esa idea, agrega, es imprescindible construir ambientes académicos y de trabajo que fomenten la empatía, el buen trato, el respeto mutuo y la solidaridad para que así contribuyan al sentido de pertenencia positiva que todos necesitamos para estar y vivir bien.
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También, dice Bromley, es necesario construir redes de apoyo con relaciones y vínculos saludables entre los miembros de un barrio, que promuevan una participación social que contribuya con el bienestar de los vecinos a través de una colaboración mutua y empática en las tareas de la vida diaria, programas deportivos, artísticos, de integración social, etc. Y, a las autoridades locales les corresponde la iluminación, el cuidado de pistas y veredas, crear ambientes verdes en todo lugar y en parques públicos con juegos infantiles, así como contribuir a la seguridad ciudadana con un servicio de serenazgo activo, eficaz y permanente. Estas intervenciones han demostrado eficacia en la mejora de la salud mental de las personas, familias y comunidades.
De la misma manera es necesario implementar acciones en beneficio de una buena salud mental relacionadas con la seguridad alimentaria, vivienda digna, agua potable, empleo y otras, destinadas a mejorar la calidad de vida.
Y, a nivel individual, proveerse de un descanso adecuado y realizar una actividad física acorde con la edad y las condiciones de salud y gestionar correctamente el estrés y los momentos de ocio.
Para alcanzar todo ello se requiere políticas públicas multisectoriales e intergubernamentales que involucren a todos los sectores que tengan que ver con los determinantes sociales más importantes en materia de salud mental.


