¿Eres quien quiere estar en todo y “atento”, no puedes parar porque te sientes “proactivo” o el “trabajador incansable”, te cuesta decir que “no” y siempre eres complaciente o extremadamente organizado y hasta piensas al extremo cada decisión? Estas pueden ser características que muchas personas mencionan como parte de su esencia, pero en realidad son un llamado de alerta. La psicología analizó las conductas que usualmente se confunden o llamas “tu forma de ser”, pero que “en realidad son ansiedad”. Aquí te explico lo que necesitas saber de la mano de la experta Ana Galán.
Por qué hay conductas se confunden con tu “forma de ser” y son ansiedad
Lo primero es detallar que la ansiedad es un sistema de alerta y un mecanismo de defensa natural del cuerpo ante situaciones que percibimos como peligrosas o amenazantes. Esta emoción hace que estemos atentos, pero cuando es muy intensa o no desaparece con el tiempo, puede volverse un trastorno que afecta la vida diaria, la mente y el cuerpo.
“Darle mil vueltas a todo. Necesitar controlarlo. Estar pendiente de tu cuerpo. No saber estar quieta. Cuando llevas años funcionando así dejas de vivirlo como un síntoma y empiezas a vivirlo como tu carácter. Por eso no lo consultas nunca: no te parece un problema, te parece que eres tú. No todo lo que eres es ansiedad, pero algunas cosas que hoy llamas ‘yo soy así’ empezaron siendo formas de protegerte. Y lo aprendido se puede revisar”, explicó en la psicóloga española en su cuenta de Instagram @anagalanpsicologia.
Cosas que tu ansiedad te han hecho llamar “mi forma de ser”
- “Es que soy muy controladora”: necesitas saber qué va a pasar y siempre tienes un plan B. Dejas poco al azar. Eso es carácter, simplemente aprendiste que la incertidumbre era peligro.
- “Yo siempre he sido muy miedosa”: no conduces muy lejos, prefieres no ir sola, hay planes que ya un te planteas. Después de años parece una preferencia, pero empezó siendo miedo.
- “Yo siempre he sido de darle mil vueltas”: repasas lo que dijiste, imaginas lo que puede pasar, te adelantas a todos los escenarios. No es que pienses demasiado, es una mente que aprendió que anticiparse era estar a salvo.
- “Siempre estoy pendiente de mi salud”: notas algo en tu cuerpo y lo analizas, un mareo y compruebas cómo estás, te notas el pecho y ya están pensando en el corazón. No eres exagerada, un día te asustaste y tu cuerpo no ha vuelto a bajar la guardia.
- “Yo no sé estar quieta”: siempre hay algo que hacer, algo que solucionar o adelantar y cuando paras, tu cabeza sigue. No es exceso de energía, estar ocupada es lo que encontraste para no quedarte a solas contigo.
Ana Galán explica que “no eres así, así es como aprendiste a estar a salvo. Te acostumbraste tanto a protegerte que ahora lo llamas personalidad. La pregunta no es por qué eres así, es cuándo aprendiste que necesitabas serlo y es ahí donde empieza a cambiar todo”.
¿Qué dice la psicología sobre esto?
La psicología explica que muchas conductas que adoptamos como “rasgos de nuestra personalidad” son en realidad mecanismos de defensa o respuestas crónicas del sistema nervioso ante la ansiedad. Cuando la ansiedad se vuelve constante, el cerebro la adopta como un estado base y termina disfrazándola de tu manera de ser.
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