August Hanning, exjefe del Servicio de Inteligencia Federal (BND) de Alemania, fue detenido este martes 6 por ser sospechoso de espionaje. La fiscalía local lo acusa de filtrar información confidencial valiéndose de su antigua posición y este miércoles 7 se dictó prisión preventiva contra él.
La Fiscalía General alemana mencionó en un comunicado que investiga a Hanning por espionaje constitutivo de traición, obtención de secretos de Estado, tentativa de alta traición y actividades como agente a cuenta de un servicio de inteligencia.
El antiguo alto funcionario fue apresado en el distrito de Steinfurt (Renania del Norte – Westfalia) y la policía también realizó la inspección de unas oficinas de Berlín que pertenecían a una empresa en cuya nómina Hanning figuraba como socio principal.
El operativo también incluyó la captura de un presunto cómplice, que por ahora ha sido identificado como Manfred D., antiguo jefe de gabinete de Hanning durante el período en el que estuvo al frente del BND.
Este segundo implicado siguió en contacto estrecho con el antiguo jefe de inteligencia teutón cuando este se marchó al Ministerio del Interior para ser secretario de Estado, convirtiéndose en uno de sus asesores. Posteriormente, Mandred D. volvería al Servicio de Información Federal donde siguió siendo un colaborador de confianza.
Las autoridades atribuyen a Manfred D. cargos de “complicidad en intento de traición y espionaje a favor de traición”. La hipótesis fiscal es que durante esa última etapa en el BND el sujeto empleó su posición para sustraer información confidencial a Hanning, quien por entonces trabajaba en una firma de inteligencia privada, a cambio de dinero.
La fiscalía alemana sostiene que Manfred D. proporcionó a su exjefe cerca de 2.000 documentos, de los que una parte importante eran clasificados, y que Hanning los habría empleado en su actividad privada.
Quién es August Hanning
Hanning nació en 1946 en el municipio de Nordwalde (Renania del Norte – Westfalia) y tuvo una posición relativamente cómoda en su infancia debido a que su padre era dueño de una fábrica de ladrillos.
Graduado en derecho por la Universidad de Münster, August inició su carrera en la administración pública como consultor en su estado natal en 1976 e incorporándose cinco años más tarde a la Cancillería Federal en Bonn, por entonces capital de la República Federal Alemana.
Entre 1986 y 1990 el funcionario fue destacado a Berlín Oriental como oficial de seguridad de la Misión Permanente de Alemania Federal, cargo en el que gestionó la liberación de prisioneros, el asilo de disidentes de la Alemania comunista y otras labores.
Luego de este período se produjo el retorno de Hanning a la Cancillería, donde daría sus primeros pasos dentro de la inteligencia alemana al convertirse en asesor de Bernd Schmidbauer, quien en esa época era el comisionado a cargo del BND y otros servicios de esta naturaleza.
Para 1996 Hanning ya había sido designado jefe del departamento y coordinador de los servicios federales de inteligencia, que además del BND incluyen la Oficina Federal para la Protección de la Constitución y el Servicio Militar de Contrainteligencia.
Esta experiencia sería un paso clave para cimentar su posición y terminó con su nombramiento como jefe del Servicio de Información Federal en 1996, durante el gobierno de Gerhard Schröder, estando a cargo de dicha entidad hasta el 2005. Desde este cargo, Hanning enfrentó momentos cruciales para la inteligencia exterior alemana como el atentado del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York y la posterior Guerra de Irak.
El liderazgo de August Hanning no estuvo libre de polémica, pues su gestión en el BND fue la que presentó a Estados Unidos un supuesto informe sobre armas de destrucción masiva que la potencia norteamericana usó como justificación para invadir Irak.
Años después, Rafid Ahmed Alwan al-Janibi, ingeniero iraquí que sirvió como principal fuente para ese reporte, dijo que mintió al brindar esa información al BND porque su objetivo era que el régimen de Saddam Hussein fuera derrocado.
En esta época la institución también generó controversia por la negativa de su jefe al retorno a Alemania de Murat Kurnaz, ciudadano turco criado en el país teutón que permaneció retenido sin juicio en la prisión de Guantánamo por cinco años, siendo liberado en el 2006.
Pese a que el BND consideró inocente a Kurnaz y que EE.UU. ofreció devolver al detenido a territorio germano, Hanning vetó el traslado argumentando que debía ser deportado a Turquía, lo que llevó a los norteamericanos a dar marcha atrás en su propuesta.
Al interior de Alemania la administración de Hanning en el BND enfrentó críticas por el trato al personal y fue investigada por acusaciones de espionaje contra periodistas. No obstante, el funcionario era bien visto desde otros sectores del Estado y también del extranjero porque se consideraba que bajo su mandato la entidad de inteligencia tenía un rol de amplia colaboración con otras instituciones.
La llegada de Angela Merkel al gobierno del país germano supuso una nueva posición para August Hanning, quien fue nombrado en el 2005 secretario de Estado del Ministerio del Interior, respondiendo directamente al titular de dicha cartera, Wolfgang Schäuble. Desde ese cargo, el funcionario renano abogó por implementar controles migratorios más estrictos.
Luego de culminar esta etapa en el 2009, el exjefe del Servicio de Información Federal se dedicó a la actividad privada, creando su propia firma de gestión de riesgo y ciberseguridad, llamada Hanning Consult.
Otras de sus labores incluyeron sus roles directivos en consultoras ligadas a la inteligencia y su inclusión como miembro del consejo del Foro Germano–Azerbaiyano.
Hacia dónde apunta el hilo
Lo sucedido con August Hanning ha supuesto un duro golpe para la reputación de los servicios de inteligencia alemanes. El diario “Frankfurter Allgemeine” ha calificado el heco como un “escándalo de espionaje de proporciones” y el rastro del caso se remite a las labores privadas del antiguo hombre fuerte del BND.
Hanning fue investigado en el 2025 por el secuestro de dos de los hijos de la empresaria Christina Block en medio de una disputa familiar por la custodia de los menores. Las autoridades sospechaban que un equipo de System 360, compañía de seguridad de la que el exfuncionario formaba parte, había sido responsable de sustraer a los vástagos de Block para llevarlos de Alemania a Dinamarca.
La Fiscalía de Hamburgo consideraba que Hanning y un exjefe policial habrían aceptado una oferta de 100.000 euros por un intento previo de extraer a los niños y de actuar como nexo para una campaña de descrédito y seguimiento contra el padre de los menores.
Sorpresivamente, los trabajos de investigación del Caso Block pondrían en mayores aprietos a Hanning, pues fue durante estos que las autoridades germanas detectaron una posible filtración de información del BND procedente de su antiguo jefe. La evidencia obtenida y pesquisas adicionales finalmente llevaron a la detención.
La revista “Der Spiegel” señala que el canal de filtración que estableció el antiguo jefe del Servicio de Información Federal habría comenzado a funcionar desde el 2010 y que sus operaciones se habrían prolongado hasta junio del 2022.
Según el medio teutón, Hanning habría pagado a Manfred D. por información del BND, que presuntamente tuvo como destinatarios a clientes privados y agencias de inteligencia extranjeras.
El mismo medio apunta que el exjefe de inteligencia podría haber redactado un análisis para el servicio de inteligencia de la exrepública soviética de Azerbaiyán y se viene investigando si para la elaboración de tal informe se usó información confidencial alemana. En ese contexto, los medios han recordado los vínculos del retirado funcionario con el país de Asia Central a través del Foro Germano–Azerbaiyano.
Por su parte, la Agencia Alemana de Prensa reporta que empleados de al menos dos servicios de inteligencia del exterior podrían haber tenido acceso a información clasificada procedente del estado teutón y que estas personas probablemente serían contactos comerciales de Hanning.
Si bien se teme una infiltración de Rusia al interior de Alemania en el contexto de la tensión entre el Kremlin y la Unión Europea, la Fiscalía General ha aclarado a la prensa germana que la actual investigación contra el exjefe del BND no está relacionadas con ese país.
El escándalo de presunto espionaje se ha producido en un momento particularmente sensible para el trabajo de inteligencia en Alemania, pues el Bundestag (Parlamento) viene analizando una posible reforma legislativa para ampliar el alcance y las competencias del BND.
Ante el golpe institucional que supone una filtración de esta escala, el servicio ha anunciado una auditoría interna y su total colaboración con los fiscales.
A nivel político la respuesta desde algunos frentes ha sido particularmente dura, con el presidente del Comité Parlamentario de Control de Servicios Secretos, Konstantin von Notz, calificando de “indignantes e inauditas” las acusaciones contra August Hanning.
El congresista llevaba tiempo solicitando prohibir que los altos cargos de inteligencia realicen labores de consultoría tras su retiro y este martes 6 volvió a insistir en la necesidad de establecer un veto a esa actividad privada porque ello supone una “puerta de entrada directa para los servicios de inteligencia enemigos”.
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