Un histórico telescopio espacial de la NASA se prepara para caer a la Tierra después de casi 22 años estudiando las explosiones más poderosas del universo. Se trata del Observatorio Neil Gehrels Swift, cuya misión científica terminó el pasado 20 de octubre debido a la pérdida progresiva de altura. Aunque todavía se desconoce dónde reingresará a la atmósfera, su trayectoria orbital comprende una amplia franja del planeta que incluye prácticamente todo el territorio peruano.
La agencia espacial estadounidense anunció el 23 de octubre que el satélite había finalizado sus operaciones tras descender a menos de 275 kilómetros de la superficie terrestre. A esa altura, la resistencia atmosférica dificulta mantener la estabilidad necesaria para realizar observaciones científicas. La NASA prevé que el observatorio reingrese a la atmósfera durante las próximas semanas.
¿Por qué podría caer en Perú?
De acuerdo con información publicada por el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, el observatorio Swift tiene una inclinación orbital aproximada de 20,5 grados respecto del ecuador. Esto significa que su trayectoria sobre la superficie terrestre se extiende entre los 20,5 grados de latitud norte y los 20,5 grados de latitud sur, una franja que abarca prácticamente todo el Perú, además de otros países de América Latina, África, Asia y Oceanía.
Sin embargo, que Perú se encuentre dentro de esa franja no significa que exista una predicción de impacto sobre su territorio. El lugar exacto del reingreso dependerá de factores como la velocidad del satélite, la resistencia atmosférica y la actividad solar, que pueden modificar el momento en que la nave termine su descenso.
Según información publicada por el portal especializado Orbinauts, estimaciones de Space-Track realizadas durante octubre situaban el posible reingreso alrededor del 2 de noviembre de 2026. No obstante, se trata de una fecha provisional que podría modificarse conforme se obtengan nuevos datos sobre la trayectoria del observatorio.
¿Existe algún peligro para la población?
El Swift realizará un reingreso no controlado, lo que significa que no podrá ser dirigido hacia un lugar específico del planeta. Durante su descenso, el contacto con las capas más densas de la atmósfera provocará un intenso calentamiento que podría desintegrar gran parte de su estructura.
Aunque algunos componentes de los satélites pueden sobrevivir a este proceso y alcanzar la superficie terrestre, todavía no se ha confirmado públicamente qué partes del observatorio Swift podrían resistir el reingreso. La NASA considera improbable que este acontecimiento provoque daños personales.
Un intento fallido por salvar el telescopio
El final de la misión ocurrió después de que la NASA intentara prolongar la vida útil del observatorio mediante una operación de rescate espacial. Para ello, contrató a la empresa Katalyst Space, que desarrolló la nave robótica LINK con el objetivo de capturar el satélite y elevar su órbita.
Sin embargo, problemas técnicos impidieron completar la maniobra. La actividad solar también aceleró el descenso del observatorio, al incrementar la resistencia atmosférica que experimentaba mientras orbitaba la Tierra. Finalmente, el equipo responsable decidió concluir las operaciones científicas el 20 de octubre.
Casi 22 años explorando el universo
Lanzado el 20 de noviembre de 2004, Swift fue diseñado inicialmente para una misión de apenas dos años. Sin embargo, permaneció operativo durante casi 22, convirtiéndose en una de las herramientas más importantes para estudiar los estallidos de rayos gamma, considerados entre los fenómenos más energéticos del universo.
Durante su trayectoria, el observatorio estudió alrededor de 2.000 estallidos de rayos gamma y 1.400 supernovas. También contribuyó a investigar agujeros negros y fusiones de estrellas de neutrones. Sus observaciones permitieron desarrollar miles de investigaciones científicas que seguirán siendo utilizadas por los astrónomos después del final de la misión.


