La economía peruana viene creciendo, pese a sus vulnerabilidades como el alto grado de informalidad y el impacto previsto por el fenómeno de El Niño.
Así, el impulso viene principalmente por el lado externo, por los precios extraordinariamente altos de los metales, ¿estamos aprovechando la bonanza?
Para Diego Macera, director del Instituto Peruano de Economía (IPE), existen tres ventanas que están pronto a cerrarse para la economía local.
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“No hay que dormirse en los laureles, no hay que caer en la complacencia. Tenemos un buen momento, pero hay que aprovecharlo”, advirtió.
La primera ventana, de más corto plazo, es la política. “La aprobación presidencial se está cerrando mientras estoy hablando”, afirmó.
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Macera resaltó que los índices de aprobación de la mayoría de los últimos presidentes peruanos cayó “bien rápido”, y no ha sido la excepción el caso de Keiko Fujimori que entró al Gobierno con una aprobación de alrededor de 60%. Ahora, según los sondeos, dicho indicador se encuentra por debajo del 40%.
Analistas señalan que es netamente labor del gobierno mostrar sus mejores cartas y capacidades de gestión, de forma que mantenga o amplíe su respaldo. De ese modo, podrá emprender cambios importantes o reformas que se requieren con mayor holgura.
Una segunda ventana, más a mediano plazo, son los precios de los metales, afirmó Macera.
“El ciclo del guano nos duró (por ejemplo) entre 30 y 40 años, hasta un poco antes de la guerra con Chile. Su peso en las exportaciones era muy parecido al que tiene hoy la minería”, refirió.
Macera enfatizó que, cuanto más altos permanezcan los precios del cobre, por ejemplo, más incentivos existen para invertir en investigación cuyo propósito sea encontrar un sustituto a ese material.
Y una tercera ventana, que Macera considera la más importante, es el bono demográfico. Hoy el número de hijos por mujer en el Perú es 1.7, por debajo de la tasa de reemplazo de 2.1, señaló.
La tasa de reemplazo es la tasa de natalidad mínima que se requiere para que la población no disminuya.
Visto de otro modo, si la tasa de natalidad es de 1.7, a falta de un aumento de la expectativa de vida o de mayor migración, la población necesariamente va a caer, explicó el experto.
“Cuando estás en decrecimiento poblacional se hace más complicado crecer no solo en el PBI total, sino en el PBI per cápita. Los problemas que presentan Japón, Corea del Sur o Italia para crecer están muy relacionados con que sus nuevas generaciones son muy chiquitas. Entonces, el país tiene menos capacidad de innovación, debe invertir mucho más en cuidado del adulto mayor, etc”, sostuvo el economista en el marco del Encuentro Asegurador Internacional 2026, organizado por Apecose en Ica.


