En agosto, a pocos días de iniciada la nueva gestión del Ejecutivo, la presidenta Keiko Fujimori anunció la recuperación e instalación de 12 barreras dinámicas que habían permanecido almacenadas durante años. Estas serían destinadas a reducir el impacto de los huaicos en quebradas vulnerables de Lima y Huarochirí ante la próxima temporada de lluvias. El proyecto avanzó y, tras la publicación del Decreto de Urgencia N.° 008-2026, en setiembre comenzaron los trabajos. Sin embargo, durante su ejecución, la Contraloría General de la República identificó cuatro situaciones adversas que podrían comprometer el desarrollo de las intervenciones.
Entre los hallazgos figura la ejecución de trabajos de perforación y colocación de anclajes sin contar con un informe técnico de diseño aprobado en la quebrada Cupiche, ubicada en el distrito de Ricardo Palma, provincia de Huarochirí. En este lugar, el Gobierno puso en funcionamiento la primera barrera dinámica el pasado 15 de octubre, como parte de las medidas de prevención frente a los posibles efectos del fenómeno El Niño.
El Informe de Hito de Control N.° 018-2026-OCI/5740-SCC evaluó los trabajos desarrollados entre el 29 de setiembre y el 14 de octubre. En el documento, el órgano de control advirtió que la ejecución de estas labores sin el diseño aprobado podría afectar la capacidad de retención de la estructura.
“En la ejecución de la intervención en la quebrada Cupiche, se vienen ejecutando la perforación y colocación de barras de anclaje de las barreras dinámicas sin contar con el informe técnico de diseño aprobado, lo que podría ocasionar la afectación de la capacidad de retención de protección de las barreras dinámicas”, señala el informe.
Esta no fue la única situación advertida. La Contraloría también identificó que el contratista inició el servicio sin haber entregado la totalidad de los seis informes técnicos de factibilidad establecidos como condición para el comienzo de las actividades. A ello se suma la ausencia del especialista en geología y geotecnia durante los trabajos de perforación y colocación de anclajes en Cupiche, lo que podría afectar la verificación de las condiciones del terreno. Asimismo, se encontró que los componentes de las barreras y otros materiales permanecían expuestos a la intemperie, sin haberse implementado las instalaciones provisionales previstas para su almacenamiento y resguardo.
Las intervenciones forman parte de un servicio integral de diseño, provisión e instalación de barreras dinámicas de acero flexible, adjudicado mediante contratación directa por la Autoridad Nacional del Agua (ANA) al Consorcio Barreras Dinámicas, integrado por Desnivel Perú S.A.C. y Pronte Ingenieros S.A.C. El monto adjudicado asciende a S/34′621.923,95 para el conjunto del servicio.
Consultada por El Comercio, la ANA señaló que las observaciones identificadas por la Contraloría se encuentran en proceso de atención y levantamiento. La entidad explicó que, al tratarse de una intervención ejecutada bajo el régimen de emergencia, los componentes de viabilidad técnica, instalación física y supervisión se desarrollan de manera simultánea, en paralelo al control concurrente del órgano de control.
“Esta modalidad de ejecución paralela y no secuencial es inherente a la naturaleza de las actuaciones de emergencia, cuya finalidad es mitigar riesgos de manera oportuna sin que ello suponga una omisión de los estándares técnicos ni de los mecanismos de fiscalización correspondientes”, señaló la Oficina de Comunicación de la ANA.
La entidad añadió que este esquema permite que la instalación de las barreras y las labores de supervisión se retroalimenten durante la ejecución, sin generar retrasos que puedan comprometer la seguridad de la población beneficiaria.
Sobre esta explicación, el abogado penalista Aarón Alemán sostuvo a El Comercio que las contrataciones realizadas bajo un régimen de emergencia no están exentas del cumplimiento de los requisitos técnicos y de supervisión. “La contratación pública en estado de emergencia tiene tres reglas. Una de ellas es la excepcionalidad; la segunda, la necesidad estricta, por la razón de urgencia; y la tercera, el cumplimiento técnico y el control correspondiente”, señaló.
En esa línea, el abogado resaltó que, aunque la ANA sostiene que la instalación de las barreras puede avanzar en paralelo con las evaluaciones técnicas y la supervisión, es necesario contar previamente con las bases técnicas que permitan controlar la ejecución de los trabajos. “Tú tienes que tener las bases justamente para que tengas un trabajo seguro y de calidad. Si no tuvieses esta cuestión, no podría haber una fórmula en la que tú puedas supervisar y, si esto es así, no tendría cómo hacer un seguimiento ni un control correspondiente”, sostuvo.
Asimismo, especialista advirtió que los eventuales incumplimientos podrían generar responsabilidades contractuales y administrativas, así como una posible investigación penal, dependiendo de los hechos que se acrediten. “Tendría una triple dimensión, en todo caso: un posible incumplimiento contractual; segundo, una responsabilidad de carácter administrativo para que se puedan evaluar las sanciones correspondientes; y tercero, una eventual causa de índole penal”, explicó.
Cabe resaltar que los propios términos de referencia de la ANA establecen que, antes de la instalación de cada barrera dinámica, el contratista debe presentar un informe técnico de diseño que incluya la memoria de cálculo estructural y los planos de anclaje. Asimismo, las condiciones del servicio de supervisión señalan que la evaluación de dicho informe y la emisión de un pronunciamiento técnico constituyen requisitos previos e indispensables para autorizar el inicio de los trabajos físicos en campo.
Por su parte, el Consorcio Barreras Dinámicas, responsable de la ejecución del servicio, indicó a El Comercio que no podía responder las consultas formuladas sin contar previamente con una autorización formal de la ANA. “Estamos a la espera de su contestación, esperamos su comprensión pues no podemos indisponernos ante ellos”, señaló.
El proyecto comprende la instalación de 12 barreras dinámicas en puntos críticos de quebradas ubicadas en los distritos de Lurigancho-Chosica, Cieneguilla y Chaclacayo, en Lima Metropolitana, así como Santa Eulalia y Ricardo Palma, en la provincia de Huarochirí. Estas intervenciones buscan reducir el impacto de los huaicos sobre las poblaciones asentadas en zonas vulnerables.
La correcta instalación ante el riesgo de huaicos
La instalación de una barrera dinámica no solo depende de la colocación de una malla de acero en el cauce de una quebrada. Su funcionamiento requiere de componentes que permitan sostener la estructura y absorber parte de la fuerza generada por el desplazamiento de rocas, lodo y otros materiales durante un huaico. Entre ellos se encuentran los postes de soporte, los cables estructurales, los anclajes laterales y los disipadores de energía.
Alberto Ramírez Erazo, ingeniero civil con especialidad en Construcción de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), explicó a El Comercio que el cumplimiento de los requisitos documentales y la presencia de especialistas no garantizan, por sí solos, que una barrera responda adecuadamente ante un huaico. Para ello, consideró fundamental que se respeten los procedimientos constructivos y las especificaciones técnicas durante su instalación.
Consultado sobre la posibilidad de desarrollar trabajos mientras se regularizan procedimientos técnicos en una situación de emergencia, el especialista sostuvo que pueden adelantarse determinadas actividades bajo las condiciones previstas para estos escenarios. Sin embargo, remarcó que ello no debe afectar la calidad de la ejecución. “El problema es que se haga bien, cumpliendo los procedimientos constructivos”, señaló.
Ramírez Erazo explicó que uno de los elementos fundamentales son los anclajes laterales, encargados de mantener sujeta la estructura a los flancos de la quebrada. Advirtió que una falla en estos componentes podría ocasionar que la malla sea arrastrada por la fuerza del huaico. No obstante, esta explicación corresponde a un riesgo técnico general.
El especialista también destacó la importancia de verificar la calidad de los materiales, el recubrimiento anticorrosivo de la malla, la instalación de los postes y cables estructurales, así como el funcionamiento de los disipadores de energía. Sobre la supervisión, explicó que el profesional responsable tiene la facultad de solicitar la intervención de especialistas y, de ser necesario, detener los trabajos cuando no se cumplan las condiciones técnicas establecidas.
La necesidad de contar con estas estructuras cobra relevancia ante la posibilidad de que se registren lluvias capaces de activar quebradas durante el próximo verano. César Pantoja, especialista en Hidrología del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi), explicó que en sectores como Chosica pueden producirse huaicos como consecuencia de precipitaciones intensas, localizadas y de corta duración.
El especialista recordó que este tipo de eventos se registró en 2023, durante el paso del ciclón Yaku. Precisó que quebradas como Quirio, Pedregal y California se encuentran entre aquellas que han presentado activaciones en episodios anteriores.
Pantoja señaló que enero, febrero y marzo son los meses de mayor atención debido a las precipitaciones propias de la temporada de verano. Aunque indicó que actualmente no se presentan las condiciones de lluvia que suelen desencadenar estos eventos en Chosica, no descartó que puedan producirse durante los próximos meses.
Por su parte, el alcalde de Lurigancho-Chosica, Oswaldo Vargas, explicó a este Diario que el distrito cuenta con 20 barreras dinámicas instaladas desde 2016, las cuales, según sostuvo, han permitido reducir los daños ocasionados por los huaicos. Sin embargo, advirtió que el número de quebradas que han registrado activaciones se ha incrementado. Mientras que anteriormente se identificaban nueve, actualmente son 22 las que han presentado este tipo de eventos.
El burgomaestre estimó que alrededor de 70.000 habitantes se encuentran directamente expuestos a estos riesgos. Añadió que el distrito cuenta con aproximadamente 1.100 brigadistas comunitarios preparados para actuar ante emergencias, aunque consideró necesario reforzar las medidas de prevención, los sistemas de alerta y la atención de las quebradas vulnerables.


