La preparación para un eventual Fenómeno El Niño de gran intensidad no debería limitarse a las obras de prevención pendientes. La Cámara Peruana de la Construcción (Capeco) plantea que el país organice desde ahora la respuesta para reconstruir las viviendas que resulten afectadas, identificar a las familias que necesiten ser reubicadas y movilizar recursos públicos y privados para atender la emergencia.
La propuesta, recogida en el Informe Económico de la Construcción (IEC) N.° 105, parte de una brecha en las intervenciones preventivas. Según Guido Valdivia, vicepresidente ejecutivo de Capeco, el Estado ha identificado 1.900 puntos críticos de desborde, pero solo ha intervenido en menos de un tercio. Además, varias de las principales obras preventivas siguen inconclusas o aún no han comenzado.
“La atención está entre la prioridad. El Estado ha identificado 1,900 puntos críticos de desborde, pero se ha intervenido en menos de un tercio de ellos, mientras varias de las principales obras preventivas no se han concluido o todavía no han comenzado”, señaló Valdivia.
La urgencia responde también a las perspectivas climáticas recogidas en el informe. Las proyecciones presentadas estiman en 90% la probabilidad de lluvias fuertes o muy fuertes en la costa norte, mientras que para Lima calculan en 19% la posibilidad de precipitaciones de una intensidad comparable con las registradas en enero de 1970. El escenario eleva el riesgo de inundaciones, huaicos y daños en viviendas e infraestructura.
Viviendas y alternativas de reubicación
Uno de los puntos que Capeco considera prioritarios es identificar las viviendas expuestas al riesgo y determinar qué solución correspondería a las familias afectadas. Para ello, propone elaborar un catastro urgente que permita distinguir entre los inmuebles que podrían reconstruirse en el mismo terreno y aquellos cuyos ocupantes tendrían que ser reasentados en otras zonas.
Valdivia también planteó identificar la oferta habitacional disponible en proyectos ubicados en las ciudades afectadas. Esta información permitiría evaluar alternativas para las familias que no puedan regresar a sus terrenos y acelerar su acceso a una vivienda.
Como antecedente, el gremio recordó la reconstrucción posterior al Niño costero de 2017, tras el cual se levantaron más de 20.000 unidades habitacionales. Según la información presentada por Capeco, siete de cada diez fueron reconstruidas bajo la modalidad de construcción en sitio propio.
Sector privado como apoyo para atender la emergencia
Además de la planificación habitacional, Capeco propone articular la capacidad operativa y financiera de las empresas privadas con los esfuerzos del Estado. El sector cuenta con maquinaria pesada, materiales y suministros que podrían contribuir a atender con mayor rapidez las zonas afectadas.
La participación de constructoras y distribuidoras de productos de consumo masivo también podría facilitar el traslado de recursos y la entrega de alimentos, agua y medicamentos a las comunidades que lo requieran. La propuesta apunta a coordinar estas capacidades para agilizar la respuesta y reducir costos.
El gremio considera que esta articulación debe prepararse antes de que se produzcan las emergencias, de modo que los recursos puedan movilizarse oportunamente ante inundaciones, huaicos u otros daños asociados a las lluvias intensas.
Obras por Impuestos y bonos para la reconstrucción
Para financiar y ejecutar las intervenciones posteriores a una emergencia, Capeco plantea aprovechar mecanismos como Obras por Impuestos, especialmente en proyectos de reconstrucción de mayor escala.
También propone desarrollar programas regionales y municipales de vivienda que permitan canalizar recursos, incluidos los provenientes del canon, hacia bonos destinados a la reconstrucción de las viviendas afectadas.
La propuesta busca que la respuesta ante un eventual Fenómeno El Niño no se concentre únicamente en atender los daños inmediatos, sino que contemple desde ahora cómo recuperar las viviendas y la infraestructura, reubicar a las familias expuestas a mayores riesgos y reducir la vulnerabilidad de las poblaciones afectadas.


