Un chofer de combi y su bebé de siete meses quedaron en estado crítico tras un ataque a balazos en el Cercado de Lima, en medio de una serie de atentados contra el transporte público que también dejó a un pasajero herido en Lurín y obligó a una empresa de buses a suspender sus operaciones en La Victoria. Los tres ataques ocurrieron en menos de 24 horas y exponen el riesgo que continúan afrontando conductores y usuarios ante la violencia armada.
José Javier Bances Rondón, de 28 años, conducía una combi por el cruce de los jirones Crespo y Castillo con Rodríguez Mendoza en el Centro de Lima cuando un automóvil de lunas polarizadas se acercó a la puerta del piloto y un sujeto disparó a quemarropa, según testigos. Tras el ataque, el conductor perdió el control de la unidad y chocó contra un automóvil estacionado.
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El chofer quedó gravemente herido y su hijo, de siete meses, sufrió el roce de una bala. Ambos recibieron auxilio de la esposa del conductor y de los pasajeros, y luego los trasladaron al Hospital Carrión. De acuerdo con la información difundida, el pronóstico de ambos era reservado y su estado de salud, crítico.
La Policía maneja como hipótesis la participación de la banda criminal Callao Unido. También considera un posible ajuste de cuentas, debido a que el conductor registra antecedentes policiales. Las autoridades deberán revisar las cámaras de seguridad para identificar a los responsables y esclarecer el móvil del atentado.
Disparan contra buses en La Victoria y Lurín
La violencia también alcanzó a la empresa de transporte Canadá, cuyo bus recibió varios disparos mientras circulaba por La Victoria la tarde del domingo. Los presuntos extorsionadores dirigieron los tiros hacia la posición del conductor y grabaron el ataque. Después difundieron las imágenes junto con amenazas contra los propietarios del servicio.
Según la investigación preliminar, los responsables pertenecerían a la organización criminal Los Occidentales. La empresa enfrenta presuntos cobros de cupos desde el año pasado: en septiembre de 2025, delincuentes incendiaron una de sus unidades y, un mes después, asesinaron a un chofer de la misma línea en Santa Anita.
Tras el nuevo atentado, la flota quedó paralizada en su patio de maniobras y ningún bus salió a prestar servicio. Los representantes de la empresa evitaron declarar por temor a represalias.
La mañana del lunes, alrededor de las 7.00 a. m., otro sujeto armado atacó un bus de la línea Los Pachacaminos en la carretera Panamericana Sur, a la altura del puente peatonal Vidu, en Lurín. El atacante se desplazaba en una motocicleta de sur a norte y esperó a que la unidad se detuviera para dejar pasajeros antes de disparar.
El conductor resultó ileso, pero una persona que descendía del bus recibió el roce de una bala en la nuca y fue trasladada a una clínica. La información preliminar no precisa su identidad ni su estado de salud.
Los tres ataques motivan nuevas preocupaciones por la seguridad de conductores y pasajeros del transporte público, tanto por las amenazas extorsivas contra las empresas como por el riesgo de que las balas alcancen a quienes viajan o transitan por la zona.


