De acuerdo con información proporcionada por la policía al Chicago Tribune, los avances decisivos iniciaron en julio de 2010 cuando el vestido que vestía la menor fue enviado a un laboratorio especializado para realizarle análisis forenses. Las pruebas de laboratorio permitieron aislar rastros de semen en la prenda, de los cuales se extrajo un perfil de ADN masculino que posteriormente fue contrastado mediante plataformas de genealogía biológica y cotejado con las huellas dactilares registradas en la solicitud de ingreso que McInerney presentó al departamento policial en 1959. Asimismo, las investigaciones balísticas constataron que el sospechoso poseía revólveres coincidentes con el proyectil recuperado en el lugar del hallazgo."En julio de 2026, Thomas McInerney fue identificado positivamente como el donante del semen recuperado del vestido de Gloria Kowalewicz", declaró el teniente Mark Kearns, de la unidad de detectives del Área 1 del Departamento de Policía de Chicago, al Chicago Tribune.
Thomas Francis McInerney Jr., el asesino de Gloria Kowalewicz, cuando se desempeñaba como policía en Chicago. Fuente: Departamento de Policía de Chicago
Los hechos ocurridos en noviembre de 1960La desaparición de la pequeña ocurrió la mañana del sábado 12 de noviembre de 1960, cuando salió de su casa en la avenida Damen, en el sector de West Englewood, con dirección a la parroquia de Santa María del Monte Carmelo con el fin de comulgar. Tras ser raptada, su cuerpo fue localizado horas más tarde por un conductor en una zona boscosa de la reserva forestal de Palos Park, al suroeste de Chicago. Los peritajes de la época determinaron que la menor falleció a causa de dos disparos en la cabeza y presentó signos de contusión en el cuello, recolectándose en los alrededores sus pertenencias personales y casquillos de bala.El crimen desencadenó un despliegue masivo en el que participaron agentes policiales, la oficina del sheriff del condado de Cook, personal de la policía estatal, bomberos y voluntarios civiles.A pesar de interrogar a más de 1300 personas, someter a sospechosos a pruebas de polígrafo y recolectar huellas dactilares en la libreta de oraciones y el bolso de la víctima, las indagatorias se estancaron durante décadas sin lograr precisar a un sospechoso formal.Trayectoria del agente y cierre del caso sin proceso judicialAl momento de cometer el delito, McInerney contaba con 24 años de edad y se había incorporado recientemente a la fuerza policial. A lo largo de sus 28 años de servicio en el Departamento de Policía de Chicago, laboró como patrullero y posteriormente ascendió a detective, desempeñándose en áreas de investigación de robos, homicidios, pandillas y delitos violentos hasta su retiro en 1987.Con posterioridad, el expolicía se trasladó a Las Vegas y trabajó como investigador para la Oficina del Defensor Público Federal hasta el año 2004.El acusado falleció en 2006 a la edad de 70 años en Las Vegas, por lo que no pudo ser procesado judicialmente en vida por las autoridades. Las autoridades policiales confirmaron que McInerney no mantenía relación ni contacto previo conocido con la víctima o su familia, agregando que su perfil genético continuará siendo evaluado en el sistema CODIS del FBI para indagar su eventual vinculación con otros expedientes inconclusos."Basándonos en las pruebas del caso Kowalewicz y en el perfil que las fuerzas del orden elaboran sobre los depredadores de menores y sus víctimas, estamos siguiendo todas las pistas de investigación que puedan esclarecer otros posibles delitos sin resolver que ocurrieron durante ese período en nuestra zona", declaró el FBI en un comunicado reportado NBC News.Reacciones institucionales y familiaresLa resolución de la investigación generó pronunciamientos por parte de los mandos policiales y los familiares sobrevivientes de la menor.Representantes del Departamento de Policía de Chicago lamentaron la conducta del exagente y destacaron la perseverancia de las generaciones de detectives que custodiaron la evidencia a lo largo de más de sesenta años."McInerney nunca debió haber portado la estrella del Departamento de Policía de Chicago, y es devastador aceptar que nunca fue identificado ni responsabilizado mientras estaba vivo", afirmó el Departamento de Policía de Chicago en un comunicado obtenido por NBC News.Por su parte, los familiares de la niña expresaron que la aclaración de los hechos aporta descanso a la memoria de sus padres ya fallecidos, aunque manifestaron disconformidad ante la falta de un juzgamiento penal en vida para el responsable."Lo único que me preocupa es que, lamentablemente, vivió una vida decente y falleció. Nunca pagó sus deudas. Uno espera que pague sus deudas con el buen Dios", dijo Adam Kowalewicz, hermano de la víctima, en entrevista con el Chicago Tribune.

