Varios estudiosos del ‘management’ sostienen que para lograr configurar equipos de trabajo eficientes, hay que privilegiar el mantener el foco, el construir confianza, evitar jerarquías e impulsar consensos.
Si bien varios de estos principios son valiosos, resulta que los equipos de trabajo exitosos se caracterizan porque sus miembros asumen roles diferentes, piensan diferente, y al conjugar adecuadamente estos roles, se logra generar tracción, balance y resiliencia.
Mark Murphy en su libro Team Players destaca cinco roles que todo líder debe procurar identificar al conformar sus equipos de trabajo y advierte que un error frecuente sucede cuando se encargan tareas a equipos sin haber previamente seleccionado adecuadamente al grupo.
El primer rol es el de Director. Es quien impulsa al grupo a asumir el reto y lograr resultados en forma eficiente y oportuna.
El segundo rol, se denomina Estabilizador. Son los que aportan orden, planificación y predictibilidad. Prestan atención a los detalles para avanzar y cumplir las metas.
Al tercer rol, se le conoce como Pionero. Son aquellos que aportan creatividad. No se rigen por reglas y siempre buscan soluciones poco convencionales. Asumen riesgos y experimentan sin temor al fracaso.
El cuarto rol, es el del “Armonizador”. Ellos juegan un rol crucial dentro de la dinámica del grupo. Promueven la colaboración y mantienen una atmósfera positiva dentro de la natural tensión que surge al enfrentar retos desafiantes.
El quinto rol, es el del “Realizador”. Son aquellos que cuentan con una mentalidad determinante, acostumbrados a buscar excelencia. Son muy competitivos, y obsesionados con obtener resultados oportunamente.
Una vez definida la configuración del grupo será fundamental establecer con claridad la misión que se les encomienda, cuales son los retos y el plazo para obtener respuestas. Resulta por lo tanto clave, el colocar a la gente adecuada en la sala de reuniones, determinando el número de partícipes y a partir de ahí, plantear agendas claras, advirtiendo a tiempo cualquier desviación de los objetivos trazados.
El nuevo enfoque al conformar grupos de trabajo no es una opción, sino un requisito fundamental para destacar en entornos altamente complejos.


