Händel estrenó Theodora en Londres en 1750 y el público la recibió con poco entusiasmo, pero él nunca dejó de defenderla y la consideró su oratorio favorito. Casi tres siglos después, el tiempo le da la razón en Lima, adonde cincuenta y seis músicos del Coro Monteverdi y los Solistas Barrocos Ingleses cruzaron el océano para presentarse este viernes 6 de noviembre, a las 8 p.m., en el Teatro Segura.
El concierto limeño es una escala dentro de un viaje mayor. La gira recorre ocho ciudades de Sudamérica y Europa y arrancó en el Teatro Colón de Buenos Aires para concluir en Londres. Para Alberto Menacho, productor de TQ Producciones, tenerlos en el país es un privilegio. “Vamos a tener lo mejor de lo mejor. Es realmente un lujo tenerlos aquí”, afirma.
Al frente estará Christophe Rousset, fundador de Les Talens Lyriques y especialista en el repertorio barroco. La versión será un concierto escenificado, con dirección escénica de Thomas Guthrie. El elenco de la gira lo encabezan Marie Lys, Iestyn Davies y Alice Coote.
La obra tiene su propio drama. Es una puesta en escena que funciona como una oda a la fe y “a la decisión de no renunciar a los propios principios”. Teodora, una mujer de gran belleza, es presionada para actuar contra sus creencias. Hoy la interpreta el coro que el productor define como “el mejor del mundo en este momento”, y de esa unión con una orquesta especializada en música barroca concluye que “realmente la combinación es imperdible”.
Balance de temporada
Ese cierre corona un año que Menacho califica de “muy variado y realmente brillante”. Entre siete y ocho conciertos desfilaron nombres como Midori, que “fue fenomenal”, Rafael Aguirre, “un descubrimiento”, y Steve Hackett, “espectacular”. Para el productor, la clave estuvo en el contraste, y lo dice sin rodeos. “Hay que darle variedad a la programación. Eso es importante”.
Traer a una agrupación como esta exige una ecuación delicada. Menacho explica que moverlos desde Inglaterra solo para un concierto sería inviable, pero que dentro de una gira regional los costos se reparten. Aun así, insiste en que la música clásica depende del respaldo privado y sentencia que “necesitamos auspicios para tener una vida cultural importante en el Perú”. Con un teatro de apenas 1.200 o 1.300 espectadores, las entradas por sí solas no alcanzan.
La temporada también supo improvisar. Daniil Trifonov sufrió un accidente en la espalda y canceló su gira latinoamericana, así que Menacho llamó a una joven pianista Svetlana Smolina programada para 2027 y le propuso adelantar su visita.
El público también está cambiando. Según Menacho, el promedio de edad ha bajado cerca de un 30 %, con jóvenes de entre 15 y 24 años llenando las butacas. Lo atribuye a una búsqueda de profundidad, porque “otros están descubriendo la música clásica y encuentran en ella una profundidad y un significado importante”. Además, ya no atrae solo el nombre del artista, pues muchos piensan “si TQ está trayendo a este artista, debe ser bueno, así que vamos”.
La mirada ya está puesta en 2027. Menacho calcula que a fines de noviembre o diciembre tendrá armado cerca del 80 % de la próxima temporada. “Mientras una temporada no esté cerrada, cualquier cosa puede pasar”, advierte. Lo que sí promete es que habrá novedades pronto, cuando Theodora baje el telón.


