Iron Maiden continuó su cátedra metalera con la teatral The Number of the Beast y la inédita -en tierras peruanas- Infinite Dreams; para luego interpretar la poderosa Powerslave. Durante esta canción, Bruce Dickinson -ataviado con su tradicional máscara con plumas- volvió a entonar un grito de guerra que los fanáticos peruanos esperaron escuchar por quince largos años: “Scream for me, Lima!”. La respuesta del público fue ensordecedora. Fue un grito del alma de quienes -me incluyo- pensaban que esto no volvería a ocurrir jamás. ‘La Doncella’ continuó con su clase magistral de heavy metal con 2 Minutes to Midnight, Rime of the Ancient Mariner, Run to the Hills y Seventh Son of a Seventh Son; para luego proseguir con la emblemática The Trooper. Aquí se produjo uno de los puntos más altos del concierto: Bruce Dickinson sacó la bandera peruana y la ondeó ante el público. Y el estadio se vino abajo, con gritos, saltos y pogo, mucho pogo. De la nada, se abrían espacios entre los asistentes, para dar paso a este ritual de confraternidad metalera. La magistral Hallowed Be Thy Name y la poderosa Iron Maiden cerraron la primera etapa del concierto, para que los músicos se tomen un breve descanso; y el público también. Fue la auténtica calma antes de la tormenta, ya que minutos después la banda volvió para desplegar más de su poderoso arsenal.El histórico discurso de Winston Churchill tras el milagro de Dunkerque fue el preludio de la atemporal Aces High. La agrupación conectó mucho con el público peruano -totalmente entregado-, y esto se notó en la siguiente canción.
En plena interpretación de Fear of the Dark, un par de despistados fanáticos decidió encender bengalas, algo que la agrupación ya había pedido que no se haga, por respeto a la salud de Bruce Dickinson. Estos imprudentes asistentes fueron reprendidos por el público y las bengalas se apagaron rápidamente, por lo que el incidente no pasó a mayores.La banda supo perdonar este impasse y continuó su performance con la misma energía y buen ánimo. Y, luego, llegó el cierre del recital, con la poderosa Wasted Years. Nuevamente el estadio estalló, los asistentes agotaron sus últimas energías, para entregarse al frenesí de los pogos finales. Fue el broche perfecto para uno de los mejores conciertos de metal que haya acogido el país.El público que llegó al Nacional se lució -salvo el citado incidente- y demostró que en Perú hay una comunidad metalera importante, capaz de formar un marco digno para las leyendas del género. Iron Maiden sintió esa conexión y se despidió prometiendo volver. Que sea pronto, por favor.
!["Scream for me, Lima!": Iron Maiden estremeció el Estadio Nacional con dos horas de historia de heavy metal [CRÓNICA]](https://f.rpp-noticias.io/2026/10/18/294529_1919869.jpg?imgdimension=look)

