La Compensación por Tiempo de Servicio (CTS) llega en noviembre. Aunque este beneficio laboral sirve para salvaguardar a la persona ante un cese, los trabajadores pueden disponer libremente del 100% de su fondo hasta el 31 de diciembre de 2026.
Ante una emergencia, esto representa una oportunidad de amortiguamiento financiero. Con el fenómeno de El Niño, las familias enfrentan una decisión: utilizar parte del CTS para prevenir daños o conservarla como respaldo ante una eventual pérdida de empleo.
Reparar un techo, proteger la vivienda o reservar dinero para una atención médica son prioridades que pueden justificar el uso de estos recursos. Sin embargo, retirar el fondo sin planificación podría dejar al trabajador sin protección cuando sus ingresos sean más inciertos.
Evaluar el riesgo antes de retirar
Juan Acosta, profesor principal de la Facultad de Negocios Internacionales de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), indicó que el criterio principal ante esta situación es determinar el nivel de exposición de cada familia. Esto se deberá decidir al revisar las condiciones de la vivienda y establecer si necesita medidas preventivas frente a posibles lluvias, inundaciones o huaicos.
La evaluación también debe considerar los gastos que podrían aparecer durante una emergencia. En este punto se debe prever la compra de insumos esenciales, las atenciones médicas y los cambios en el transporte cuando las carreteras resultan afectadas.
Por su parte César Lavado, coordinador especialista de las carreras de Economía de la Facultad de Negocios de la Universidad Privada del Norte (UPN), añadió que esta revisión debe incluir la situación financiera familiar y la estabilidad del empleo.
Por ello, no basta con identificar una reparación pendiente, también es necesario calcular cuánto ahorro quedaría después de financiarla.
“Dependerá mucho de lo que se desea proteger. Si se trata de un activo como una vivienda y los gastos en materiales para prevenir inundaciones o huaicos podría implicar grandes sumas de dinero que justificarían recurrir en la CTS”, indicó Juan Acosta.
Acciones como reparar techos vulnerables, limpiar o instalar canaletas y realizar mejoras para evitar filtraciones deben responder a riesgos concretos y evaluarse mediante la comparación de presupuestos.
Asimismo, en un contexto de crisis, es importante destinar parte del presupuesto a alimentos no perecibles, productos de limpieza y artículos de aseo. A ello suma la necesidad de mantener dinero disponible para una atención médica o una reparación imprevista.
“En cambio, los gastos cotidianos o las compras no urgentes deberían cubrirse, de preferencia, con los ingresos habituales, evitando comprometer el ahorro”, mencionó César Lavado.
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El riesgo de quedarse sin protección laboral
Como se mencionó, la CTS tiene como finalidad servir de respaldo frente al desempleo. Utilizar este ahorro puede dificultar el pago de alimentación, vivienda, servicios y otras obligaciones mientras el trabajador busca una nueva fuente de ingresos.
Sin este fondo, una persona podría verse obligada a solicitar préstamos y asumir intereses que no tenía presupuestados. Ante ello, una emergencia podría generar una presión financiera que continúe incluso después de superado el evento.
Empleo y El Niño
El riesgo de quedarse sin empleo merece especial atención cuando el trabajo depende de actividades expuestas a los efectos de El Niño. En este panorama, sectores como el agro y la pesca e incluso el comercio pueden estar inmersos en episodios de incertidumbre laboral y coincidir con mayores gastos familiares.
“Por ello, es importante que evaluar que tan expuesto esta su sector laboral y que costos necesita cubrir de manera urgente”, señaló Acosta.
Para evitar problemas financieros, Lavado recomendó identificar los gastos fijos mensuales de vivienda, alimentación, servicios y transporte. Sobre esta base, se puede implementar un fondo de emergencia equivalente a entre tres y seis meses de necesidades básicas.
En este caso, el CTS funciona como una referencia que debe ajustarse a la realidad de cada familia. Si este monto constituye el único ahorro disponible, se puede preservar el capital y evitar destinarlo a gastos que no sean esenciales.
Por otro lado, el presupuesto debe contemplar obligaciones próximas, como la escolaridad y la compra de útiles. También se pueden destinar ingresos como la gratificación (depositada en el mes de diciembre, pico de El Niño) hacia la prevención y las necesidades prioritarias, antes que comprometerlos por completo en consumo.
Otra acción que se puede tener en cuenta es mantener el fondo de emergencia en una cuenta separada es otra recomendación. La medida busca reducir el riesgo de utilizarlo en compras del día a día y distinguir el dinero disponible para contingencias del presupuesto habitual.
Después de todo lo revisado, el criterio que se debe tomar, antes de utilizar la CTS, es financiar necesidades urgentes y justificadas, sin perder el respaldo que necesita la familia para afrontar una eventual interrupción de sus ingresos en un contexto de desastre ante el Fenómeno El Niño.


