Los recientes fenómenos naturales han vuelto a poner sobre la mesa una pregunta que el Perú arrastra desde hace años: ¿qué tan preparado está el país para anticiparse a sus efectos? Para César Candela, vicepresidente de la Sociedad Nacional de Construcción e Infraestructura (SNCI), una de las principales tareas pendientes está en aprovechar mejor la información que ya existe en el Estado.
Tras la experiencia del fenómeno de El Niño de 2017, Candela considera necesario integrar los datos que manejan entidades como la Autoridad Nacional del Agua (ANA), la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN), la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (SUNASS), la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (SENAMHI), así como los gobiernos regionales y locales.
“La información existe, pero todavía nos falta articularla”, sostiene. A su juicio, cruzar estos datos permitiría identificar zonas de riesgo y tomar decisiones de prevención antes de que los daños alcancen a la población y a actividades económicas como la agricultura. El problema, añade, también está relacionado con la continuidad de las políticas públicas. Los cambios frecuentes de gestión dentro del Estado dificultan que la información y las estrategias puedan mantenerse en el tiempo.
En ese escenario, Candela plantea aprovechar herramientas que hoy están disponibles, como la inteligencia artificial. Una de sus propuestas es avanzar hacia la creación de una Plataforma de Inteligencia Artificial que integre información de distintas instituciones y permita utilizarla para anticipar los efectos de fenómenos naturales y mejorar la capacidad de respuesta como El Niño.
El impacto de una infraestructura deficiente, explica, tampoco se limita a una obra dañada. Una inundación puede afectar áreas agrícolas, mientras que el deterioro de un hospital, una escuela o una vía puede interrumpir servicios esenciales y actividades productivas.
El desafío no es solo ejecutar proyectos, sino conseguir inversión
La prevención es apenas una parte del problema. Con una brecha de infraestructura que supera los US$110 mil millones, el Perú también enfrenta el reto de encontrar los recursos necesarios para convertir los proyectos pendientes en obras.
Para Candela, una de las claves está en atraer mayor inversión privada, especialmente extranjera. El país cuenta con una cartera importante de proyectos que requieren capital que no necesariamente puede ser asumido por el Tesoro Público.
En el caso de las asociaciones público-privadas (APP), por ejemplo, explica que las empresas nacionales no siempre cuentan con la capacidad financiera para participar directamente en proyectos de gran escala y suelen hacerlo como subcontratistas. Por ello, considera necesario mirar hacia los mercados internacionales. “El Perú tiene que salir a promocionar sus proyectos”, afirma.
La oportunidad, sostiene, no es menor. El ministro de Economía y Finanzas ha señalado recientemente que el país cuenta con proyectos de inversión por alrededor de US$80 mil millones. Para Candela, el reto está en lograr que esa información llegue a los inversionistas que pueden hacerlos realidad. “Lo que no se promociona no se vende”, resume.
En su opinión, el país cuenta con mecanismos como las oficinas comerciales, PromPerú y la Cancillería que podrían contribuir a posicionar esta cartera fuera del Perú y competir por capital en un mercado internacional donde las oportunidades de inversión son cada vez más numerosas.
Un espacio para conectar proyectos e inversión
La magnitud de estos desafíos también plantea la necesidad de generar espacios donde puedan encontrarse quienes tienen los proyectos, quienes pueden financiarlos y quienes tienen la capacidad técnica para ejecutarlos.
Bajo esa premisa, la Sociedad Nacional de Construcción e Infraestructura prepara una nueva edición de INFRACON Perú, que busca reunir a representantes del sector público y privado, inversionistas y organismos vinculados al desarrollo de infraestructura.
La apuesta del gremio también busca descentralizar la conversación. Candela destaca que el sur del país concentra oportunidades en sectores como minería, energía, infraestructura y turismo, y considera que llevar estos espacios fuera de Lima permite poner en agenda proyectos que pueden generar empleo y ampliar el acceso a servicios en las regiones.
Para el vicepresidente de la SNCI, el desafío requiere continuidad más allá de los cambios políticos. “Las personas pasamos, pero las instituciones quedan”, sostiene.
En esa línea, considera que el sector público y privado deben mantener una agenda común para que los proyectos trasciendan las gestiones y se conviertan en infraestructura efectiva para la población.
¿Qué oportunidades de infraestructura tiene hoy el Perú?
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