El Perú enfrenta una creciente “crisis de cuidados” sin contar todavía con un Sistema Nacional de Cuidados que articule los servicios públicos y permita responder al envejecimiento de la población, las necesidades de las personas con discapacidad y la atención de niñas y niños. Para la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el problema ya no es una amenaza futura, sino una realidad que requiere una respuesta urgente del Estado.
“Mientras no tengamos un sistema de cuidados que integre, que articule las diferentes ofertas de servicios existentes y además identifique dónde hay brechas, vamos a tener un grave problema”, advirtió Rocío Valencia, directora del proyecto Abriendo Puertas de la OIT, en entrevista con La República.
El diagnóstico adquiere mayor relevancia ante el cambio demográfico del país. Según la información presentada por la OIT, actualmente el 14,8% de la población tiene 60 años o más, pero para 2050 este grupo representará el 24,1%. Es decir, casi una de cada cuatro personas será adulta mayor.
Sin embargo, la oferta pública de cuidados continúa siendo reducida y fragmentada. El estudio “Los cuidados en el Perú: mapa de la oferta pública y perfil de las personas que cuidan” identificó 12 programas públicos vinculados a los cuidados, aunque solo siete brindan atención directa. La mayoría está concentrada en la primera infancia.
En total, 29.826 personas realizan labores de cuidado en los servicios públicos analizados. De ellas, 29.105 se concentran en la atención de la primera infancia. La OIT advierte que la oferta existente no está preparada para responder al crecimiento de la demanda, especialmente en el caso de las personas adultas mayores y con discapacidad.
Mujeres sostienen los cuidados
Uno de los principales problemas identificados es la feminización del trabajo de cuidados. El 88% de las personas cuidadoras de los servicios públicos son mujeres y nueve de cada diez trabajan bajo modalidades consideradas voluntarias, sin vínculo laboral ni pensión.
Valencia cuestionó que estas labores continúen siendo consideradas como una responsabilidad natural de las mujeres. “El trabajo de cuidados y el trabajo doméstico es un trabajo feminizado, poco valorado, tanto económicamente como socialmente”, sostuvo.
En los hogares, la brecha también persiste. De acuerdo con el estudio de la OIT basado en la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT) 2024, las mujeres dedican diariamente 1 hora y 45 minutos más que los hombres al cuidado no remunerado de integrantes del hogar. En 2010, la diferencia era de 1 hora y 4 minutos.
El problema tampoco se ha resuelto con una mayor incorporación femenina al mercado laboral. Entre 2010 y 2024, el tiempo que las mujeres destinan al trabajo remunerado aumentó de 6 horas con 6 minutos a 7 horas con 11 minutos diarios. Pero también aumentó el tiempo destinado al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado: de 2 horas con 5 minutos a 3 horas con 28 minutos.
“Más mujeres entran al empleo, pero efectivamente no va acompañado de una descarga en el trabajo de cuidado no remunerado”, explicó Valencia.
La situación es todavía más marcada en hogares con niñas y niños menores de 3 años. Las mujeres dedican 6 horas y 6 minutos diarios al cuidado no remunerado, casi el triple que los hombres, quienes destinan 2 horas y 12 minutos.
El cuidado también sostiene la economía
Aunque gran parte de este trabajo no recibe remuneración, su valor económico es significativo. La OIT estima que el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado equivale entre el 21,7% y el 25,4% del producto bruto interno (PBI) del país. Más del 70% de ese aporte corresponde al trabajo realizado por mujeres.
Para Valencia, este dato evidencia que los cuidados no pueden seguir siendo vistos como una actividad privada que corresponde exclusivamente a las familias.
“Urge que haya una política y que esto sea asumido de manera ya no solamente por las familias, sino de manera colectiva: la familia, la comunidad, el sector privado y fundamentalmente el Estado”, afirmó.
La especialista señaló que las familias también han cambiado. La migración, el descenso de la natalidad y los hogares más pequeños han reducido las redes familiares que tradicionalmente permitían distribuir las responsabilidades de cuidado.
“Las familias son más pequeñitas”, explicó. Antes, añadió, una persona podía recurrir a tíos, abuelos o hermanos para cuidar a sus hijos o a familiares dependientes. Esa red ya no tiene la misma capacidad.
¿Quién cuidará a los adultos mayores?
Para la OIT, uno de los principales riesgos es que el país continúe postergando una política nacional mientras aumenta la población que necesitará cuidados.
Valencia comparó el escenario con la crisis sanitaria que evidenció las limitaciones del sistema de salud durante la pandemia. “Creo que el país va a tener una crisis de cuidado muy fuerte”, alertó.
La especialista remarcó que no todos los adultos mayores necesitan una residencia. Un sistema de cuidados debería contemplar distintas alternativas: centros de atención diurna, servicios de acompañamiento, asistencia domiciliaria, apoyo telefónico y otros mecanismos que permitan a las familias combinar el cuidado con el trabajo remunerado.
La OIT plantea cinco líneas de acción: reconocer, reducir, redistribuir, representar y recompensar el trabajo de cuidados. Esto implica medir y visibilizar estas labores; reducir su carga mediante infraestructura y servicios; redistribuirlas entre hombres y mujeres, familias, comunidades, empresas y Estado; escuchar a quienes cuidan; y garantizar que el cuidado sea un trabajo decente, con remuneración y protección social.
“El cuidado es algo que atraviesa la vida de todos”, sostuvo Valencia. “En diferentes etapas de vida nos va a tocar cuidar y en diferentes etapas de vida nos ha tocado ser cuidados”.
El Perú no cuenta actualmente con un Sistema Nacional de Cuidados. Las iniciativas legislativas para crearlo fueron archivadas en julio de 2026, de acuerdo con la información de la OIT. Mientras tanto, la demanda continúa creciendo y la mayor parte de la responsabilidad permanece sobre los hogares y, dentro de ellos, sobre las mujeres.


