La Organización Internacional del Trabajo (OIT) presentó dos estudios que ponen en evidencia un aspecto económico pocas veces medido en Perú: el impacto que tiene el tiempo que se dedica al cuidado de personas y del hogar sobre el trabajo remunerado para hombres y mujeres.
¿Qué significa esto? En sencillo, según precisaron desde el organismo a Gestión, que las mujeres en el país suman más trabajo remunerado sin que la desigualdad en el cuidado disminuya. Panorama que ha empeorado desde 2010.
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Un valor en producción que se pierde
Inés Martens, oficial de programas y proyectos de la OIT en el Perú, recalcó que el cuidado no pagado no tiene un peso económico menor. La OIT calcula que equivaldría a más de una quinta parte de la economía del país, es decir, entre 21.7% a 25.4% del Producto Bruto Interno (PBI) con valores al 2024. Está medición se hace tomando de referencia el salario mínimo hasta dicho año.
Sin embargo, es un aporte estimado que hoy no absorbe la economía peruana. Si bien entre 2010 y 2024 el tiempo que las mujeres dedican al trabajo remunerado creció de 6 horas 6 minutos a 7 horas 11 minutos diario, también lo hizo la dedicación al cuidado no remunerado (de 2 horas 5 minutos a 3 horas 28 minutos).
Esto amplió la brecha de cuidado respecto a los hombres (de 1 hora 4 minutos a 1 hora 45 minutos).
Si eso no fuese ya alarmante, Martens lo cuantificó para dimensionarlo claramente. Hay mujeres que, por la demanda de tiempo de los cuidados del hogar, y a pesar de tener condiciones para hacerlo, optan por no trabajar.
Estado peruano no ofrece lo necesario
Rocío Valencia, coordinadora del Proyecto Abriendo Puertas de la OIT, presentó también como parte de los hallazgos de la organización, cuál es al día de hoy la oferta pública que brinda el Estado peruano para contratar cuidadores profesionales.
En total, hay 12 programas públicos vinculados a los cuidados en el Perú gestionados por ministerios, otras entidades y gobiernos locales. De acuerdo con la OIT, solo siete de ese grupo brindan cuidados directos y, de esos siete, cuatro están enfocados solo en atender a niños pequeños.
Para Valencia, esta dispersión es un inconveniente, ya que la capacidad de atención es limitada y desproporcionada. Mientras que los principales servicios analizados para niños alcanzan alrededor de 219 mil personas, aquellos para adultos mayores solo a 1,501; y los destinados a personas con discapacidad incluso menos: solo 479 en todo el país.
“Hay muchos países en la región que están avanzando para resolver esas diferencias. Cuentan con una política nacional de cuidados o un sistema nacional. Destacó a Uruguay, Colombia, Brasil, Chile. Esa rectoría es necesaria: sirve para mirar dónde está la brecha y cómo ampliar servicios”, remarcó.
Bárbara Ventura, presidenta de la Asociación Luchando Contra Viento y Marea; e integrante de la Coalición de Cuidados y Apoyos, valoró el hecho de que existan estos servicios, pero al igual que Valencia, exhortó al Estado peruano a ampliar su cobertura.
Preocupación en décadas venideras
La data que revela hoy la OIT sobre Perú es preocupante, enfatizaron Martens y Valencia, porque de cara a las próximos años la demanda de cuidados crecerá. Y si el Estado sigue desarticulado, el problema se agravará.
Esto significa que la población está envejeciendo con rapidez y se necesitarán mayores cuidadores preparados para atender adultos mayores. Al cierre del año pasado, representan al 14.8% de los peruanos, pero al 2050 las personas de 60 años a más representarían el 24.1% de peruanos.
“Debemos prepararnos para responder a esa necesidad que ya la están viviendo países en Europa y en la parte Norte del mundo. El bono demográfico se acaba y se nos acaba el tiempo. Vamos a necesitar de más gente joven que puedan hacer esta labor de cuidado”, agregó Valencia.
Martens sumó que acelerar dicha preparación dependerá también de cambiar la visión sobre el “retorno” de destinar más dinero a los programas de cuidado. Aseguró que debe verse como una inversión, ya que generará empleo directo, por los nuevos cuidadores profesionales, e indirecto, al permitir que las mujeres preparadas que hoy se dedican a la labor de cuidado por necesidad, puedan retornar al mercado laboral.
“En la OIT tenemos un simulador de inversión en políticas de cuidado. Específicamente sobre Perú hemos visto que, si ampliáramos el cuidado infantil, para adultos mayores y personas con discapacidad, podrían generarse 1.9 millones de empleos al 2035. Es una inversión: serían puestos formales, sobre todo para mujeres”, refirió.


