Alpayana, grupo minero de capitales peruanos con operaciones en Perú y México, llega a sus 40 años con un portafolio que se multiplicó en el último lustro. Tras pasar de una unidad minera a seis, la compañía anticipa un salto en su facturación este año. ¿De cuánto se trata y qué hay detrás?
La empresa proyecta que sus ventas crecerán 74% en 2026. Según la firma, la cifra responde a una estrategia orientada a fortalecer su competitividad y a identificar oportunidades que amplíen su presencia internacional.
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“Hoy somos un grupo minero de capitales peruanos con presencia internacional, pero nuestra aspiración va mucho más allá de crecer en tamaño”, señaló Fernando Arrieta, CEO de Alpayana.
Alpayana fue fundada en 1986 e inició operaciones con la unidad Americana. Su crecimiento se aceleró en los últimos años. En 2022 sumó Yauliyacu e Iscaycruz; en 2023, Morococha; y en 2025, Yauricocha y Bolívar, como parte de la adquisición de Sierra Metals.
Hoy el grupo opera cinco unidades en el Perú —Americana, Yauliyacu, Iscaycruz, Morococha y Yauricocha— y una en México, Bolívar. La compañía indicó que mantiene la mira en nuevas oportunidades y mercados. “Queremos seguir identificando oportunidades, transformando la manera de hacer minería”, agregó Arrieta.
De la mina al control remoto: la apuesta de Alpayana con el proyecto Wiraq
En paralelo, la minera impulsa el proyecto Wiraq, con el que implementa equipos autónomos y operados de manera remota desde superficie, como los equipos Scoop y Simba. Según la empresa, el objetivo es reducir la exposición del personal a condiciones de riesgo y optimizar sus procesos operativos.
En sostenibilidad, la compañía desarrolla su estrategia AYNI e iniciativas de economía circular y eficiencia en el uso de recursos en sus operaciones.
Alpayana destacó el Túnel Graton, infraestructura minera que conduce aguas de filtraciones subterráneas y que, según la empresa, aporta cerca del 20% del agua que abastece a Lima.


