De vez en cuando, David Simón León Urbina, más conocido como Kidd Voodoo, deja salir su lado más salvaje en el freestyle. En el juego de sus composiciones, el sexo puede traducirse en frases explícitas como “amárrala, azótala”, presentes en su último sencillo, “Celosa”. Él mismo acepta su faceta salvaje: “Es totalmente como una bestia”, dice riendo. “Pero suena bien”, agrega. La canción contrasta con la vulnerabilidad que atraviesa “Euforia”, su más reciente álbum, donde el artista hace duelo de un pasado familiar. El próximo 16 de octubre, una versión más frágil del cantante de 24 años llegará al escenario del Centro de Convenciones de Barranco en Lima.
“Celosa” nació casi por accidente, cuando ‘rapeaba’ junto a su productor. Sus amigos, en el estudio, reaccionaron al escuchar aquellos primeros versos. Días después, ya tenía un público que cantaba el tema. “Obviamente a veces me asusta un poco mostrar mi faceta más salvaje, porque no es la imagen que yo quiero dar”, sostiene el cantante chileno en una entrevista virtual con El Comercio. También cuenta que incluso intentó modificar el tema, aunque ninguna alternativa funcionó como aquella primera versión.
El contraste resulta evidente en su discografía desde su debut en 2019. Su álbum de este año “Euforia” precede a esa música más frontal y sexual. Con ocho canciones, colaboraciones con Mon Laferte en “Incondicional”, Pablo Alborán en “Dando vueltas” y Rels B en “En el suelo”, el disco abre la puerta aún más internacional a su carrera y su faceta más vulnerable. En este repertorio, llama la atención “Tu corazón”, tema dedicado a su padre, Daniel, mientras que “Llora” nace de la relación con su madre, Macarena, también su mano derecha en su trayecto en la industria musical.
De la familia a la salud mental
El recorrido musical de Kidd Voodoo comenzó en 2016 con la banda de indie rock Resonancia Etérea, antes de acercarse al reguetón, el trap y el R&B. Años más tarde, su carrera parece marcada por un episodio familiar.
“Mi último disco vino como acto de sanación tras la separación de mis padres”, explica. La situación ocurrió frente a la expectativa de sus tres hermanos menores y cuando el artista asumió parte de las tareas que la crisis familiar había dejado suspendidas. “La situación me tocó mucho. (...) Tuve que explicarles lo que estaba pasando. Hacer de papá y mamá muchas veces cuando mis padres estaban ocupados en sus asuntos. Vino de la parte de un rol que tenía que cumplir, pero gracias a Dios todo fue avanzando. La vida pone todo en su lugar”, añade.
Además, tuvo que atravesar pasajes difíciles en su carrera, y la tensión le pasó factura. Durante un concierto en Viña del Mar, frente a unas 3.000 personas, Kidd Voodoo experimentó un ataque de pánico. Sintió movimientos involuntarios en los ojos y la mandíbula, se cubrió para que el público no interpretara lo ocurrido de otra manera y bajó del escenario. En ese periodo, preparaba un espectáculo grande y trabajaba en el lanzamiento de dos álbumes durante el mismo año. Finalmente decidió detener el show por motivos de salud.
Por eso, “Euforia” adquirió para él un sentido que excedía la música. “La salud mental es totalmente el cimiento y la construcción de ese disco”, afirma. Después de atravesar ese momento, cuenta, pudo recuperar cierta tranquilidad y volver a hacer canciones sin cargar con la misma presión.
El tema “Llora”, dedicado a Macarena, ocupa un lugar particular dentro de ese proceso. La compuso lejos de su madre y le preocupaba que la letra pudiera herirla. “Fue un ejercicio de sanación para mí”, explica.
Con su padre ocurrió algo parecido. “Tu corazón” fue una manera de decirle lo que sentía. Después de escucharla, cuenta Kidd Voodoo, Daniel le habló de asuntos más personales. El disco terminó convirtiéndose, según sus propias palabras, en “algo de sanación familiar”. En la intimidad de su hogar, incluso, lo consideran “un disco de culto”.
Europa, Lima y otra versión de Kidd Voodoo
La transformación de la que habla no está, según él, principalmente en la música. Sigue trabajando con el mismo productor chileno, Swift, con quien colabora desde hace cinco años. El cambio está en su actitud frente al escenario. Tras unas 20 fechas en Europa, enfrentó públicos que no conocían su trayectoria, una experiencia distinta a la de Chile, donde su nombre ya forma parte del paisaje musical.
“La personalidad me floreció”, dice.
Ahora se prepara para volver a publicar música y adelanta que tiene trabajo en marcha para diciembre. “Me siento un poco más preparado para lo que me toca ahora”, dice.
Lima será una de las próximas paradas. Será su segunda visita al Perú un año después de la primera. “Al público peruano, le puedo ofrecer conexión. Seguir visitándolos. Que vean lo que pasa en mi carrera, porque con mis productores estamos tratando de transformarnos. Yo, quizá, una persona un poquito más madura, concluye.
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