El Partido Republicano está empezando a adoptar una estrategia de control de daños al asumir lo que los sondeos apuntan cada vez con más claridad: que tras las legislativas de noviembre perderán el control de la Cámara Baja del Congreso ante la creciente impopularidad del presidente estadounidense, Donald Trump, por el aumento del coste de la vida.
El medio Politico publica este miércoles que algunos altos dirigentes republicanos del Congreso han llegado a la conclusión, en privado, de que probablemente sea imposible mantener el control de la Cámara de Representantes y que lo esencial es centrarse ahora en conservar la mayoría que ostentan en el Senado.
Cinco legisladores republicanos hablaron en condición de anonimato con Politico y declararon que la Cámara Baja prácticamente ya estaba perdida.
Uno de ellos afirmó que Trump no está ayudando en absoluto a lograr una mejora en la intención de voto y que la meta era “salvar tantos escaños republicanos como fuera posible”, mientras que otro pronosticó que los demócratas ganarán unos 10 escaños, cifra más que suficiente para hacerse con el control de la Cámara de Representantes.
El presidente estadounidense ha decidido convertir estos comicios del 3 de noviembre en una especie de referéndum sobre su mandato y se ha embarcado en una intensa campaña con mitines en distintos estados programados de aquí a las elecciones.
El Partido Republicano ya ha cortado apoyo económico a candidatos de varios distritos disputados para la Cámara Baja y se espera que el número pueda aumentar de cara a destinar aún más fondos a batallas donde los candidatos conservadores tengan más posibilidades de asegurar el escaño.
La formación se encuentra bajo presión especialmente en el Medio Oeste, donde está tratando de asegurar asientos para el Senado en estados que antes eran bastiones seguros del trumpismo, como Iowa, Nebraska o Kansas.
A principio de semana, la cadena CNN también reportó que los republicanos están transitando a una fase de control de daños con base en lo que muestran las encuestas.
Los comicios legislativos de medio mandato renovarán los 435 asientos de la Cámara de Representantes y un tercio de los 100 que tiene el Senado.
Los republicanos de Trump, que cuenta con una popularidad en mínimos debido al encarecimiento de la vida y a la guerra contra Irán, ostentan actualmente un dominio mínimo en ambos hemiciclos: cuatro escaños más en la Cámara Baja y seis en la Alta.


