Admitir ante los demás o nosotros mismos que se cometió un error no es algo sencillo de lograr para todos. Mientras que algunos lo dudan y prefieren permanecer en silencio, otros toman ‘el toro por las astas’ y enfrentan el problema o la situación difícil de manera directa, valiente y sin rodeos. Frente a esto, la psicología analizó qué hay detrás de quienes reconocen que haberse equivocado no es fracasar. Los expertos coinciden en que son personas con una gran fortaleza emocional y que tienen una visión basa en el crecimiento. En esta nota te cuento más detalles para que puedas conocerte a profundidad o a quienes te rodean.
Es una señal de fortaleza emocional y mentalidad de crecimiento
Aceptar un tropiezo requiere atravesar emociones incómodas como la vergüenza, la culpa o el miedo al juicio ajeno. Quienes lo asumen demuestran madurez para tolerar esa incomodidad sin que afecte su valor personal.
Eso no es todo, pues los expertos destacan que quienes entienden el error como una oportunidad y no como un fracaso poseen también flexibilidad cognitiva y una visión del mundo basada en el crecimiento. En lugar de ver la inteligencia o el talento como algo fijo, entienden que las habilidades se desarrollan con la práctica, la experiencia y la corrección.
Una equivocación no representa un fracaso en la vida
Para estas personas, cometer un fallo significa “me equivoqué en esta acción”, no “soy un fracasado como persona”. Su autoestima no se destruye ante un resultado adverso, ya que reconocerlo de forma abierta disminuye la tensión interna, fortalece la confianza con los demás y permite usar la experiencia para ajustar planes en lugar de abandonar el objetivo.
“Creo que, muchas veces, no nos cuesta reconocer que estamos equivocados por falta de capacidad para entender lo que sucede, sino porque aceptar que nuestra percepción no era correcta nos obliga a recolocarnos emocionalmente (...) reconocer que nos hemos equivocado no significa haber fracasado. Significa que tenemos la capacidad de aprender, adaptarnos y construir una visión más realista de lo que vivimos”, según explicó la experta en desarrollo cognitivo Catalina Hoffman a ‘Hola!’.
Eso sí, desde la psicología, el verdadero fracaso ocurre únicamente cuando la persona se niega a reflexionar sobre lo ocurrido, bloquea el aprendizaje y repite la misma conducta.
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