El Poder Judicial condenó a cadena perpetua a Esteban Rojas Crispín, de 41 años, tras determinar su responsabilidad en el asesinato de su hijastra, Lucía Retoblo Espinoza, de 18 años, ocurrido en mayo de 2025 en el distrito de Muquiyauyo, provincia de Jauja.
La sentencia por feminicidio agravado fue dictada la noche del lunes 26 de octubre, luego de que la Fiscalía Especializada en Delitos de Violencia contra las Mujeres e Integrantes del Grupo Familiar de Jauja acreditara la responsabilidad del acusado.
Según la investigación dirigida por el fiscal Fredy Collas Oré, el crimen se produjo cuando el sentenciado intentó agredir sexualmente a la joven, quien se resistió. Ante ello, el hombre la atacó con un arma blanca para evitar que denunciara lo sucedido.
De acuerdo con la reconstrucción fiscal, Lucía había regresado a su vivienda después de participar en una reunión social y se encontraba descansando junto a su pequeño hijo cuando su padrastro ingresó a la habitación.
El hombre comenzó a reclamarle y, posteriormente, intentó agredirla sexualmente. Tras la resistencia de la joven, la atacó con un cuchillo. La víctima logró salir de la vivienda e intentó escapar por unos terrenos agrícolas cercanos. Sin embargo, fue perseguida y alcanzada por su agresor, quien le ocasionó 25 heridas punzocortantes que terminaron provocándole la muerte.
Su cuerpo fue abandonado en un canal ubicado aproximadamente a 100 metros de su domicilio.
Testimonio de niño fue clave para la condena
Durante el proceso judicial, el Ministerio Público presentó diversos elementos probatorios, entre ellos peritajes biológicos, químicos, físicos y pruebas de ADN que permitieron reconstruir las circunstancias del crimen.
Uno de los elementos determinantes fue el análisis de las muestras de sangre encontradas en el colchón y en las prendas de la víctima, que fueron contrastadas con las muestras correspondientes al sentenciado.
Asimismo, se valoró la declaración del hijo de Lucía, quien tenía cuatro años cuando ocurrieron los hechos y presenció parte de la agresión contra su madre.
Las investigaciones también permitieron desmentir la versión de Rojas Crispín sobre las lesiones que presentaba en una de sus manos. El hombre aseguró que se había cortado mientras realizaba trabajos con leña; sin embargo, los resultados periciales determinaron que las heridas eran compatibles con la manipulación de un cuchillo.
Con estos elementos, la Fiscalía logró sustentar la acusación por feminicidio agravado y obtener la máxima pena contemplada por la legislación peruana.


