Un pequeño pueblo de Japón busca en la Amazonía peruana una alternativa para enfrentar el envejecimiento de su población. Se trata de Nanmoku, una localidad de la prefectura de Gunma donde aproximadamente el 70 % de sus 1.300 habitantes tiene 65 años o más, y cuyas autoridades esperan atraer a jóvenes del distrito de Belén, en Iquitos, para revitalizar su comunidad.
La iniciativa forma parte de un acuerdo de hermanamiento firmado en noviembre de 2025 entre ambos municipios. Como parte del intercambio, la alcaldesa de Belén, Lina Mercedes Arista López, viajó a Japón acompañada de dos jóvenes peruanas que conocieron las condiciones de vida del pueblo y conversaron con sus habitantes.
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Nanmoku: el pueblo de Japón donde siete de cada diez habitantes son adultos mayores
Ubicado en una zona montañosa de la prefectura de Gunma, Nanmoku afronta desde hace años una disminución de su población. La salida de jóvenes hacia ciudades más grandes y la baja natalidad han reducido progresivamente el número de residentes.
Según explicó a la agencia AFP el alcalde de Nanmoku, Saijo Hasegawa, cada año fallecen alrededor de 60 personas en el pueblo, mientras que solo nacen dos o tres bebés.
La situación ha afectado la actividad económica y genera preocupación sobre la continuidad de los servicios públicos.
“Sin ellos, podríamos alcanzar un punto en el que incluso el transporte público deje de operar”, señaló Hasegawa al referirse a la necesidad de atraer nuevos habitantes.
El municipio ya había sido identificado en un estudio de 2014 como una de las localidades japonesas con mayor riesgo de despoblación.
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Jóvenes de Belén, Iquitos, visitaron Japón para conocer el proyecto
La delegación peruana estuvo integrada por la alcaldesa Lina Arista López y las estudiantes Wendy Sangama, de 19 años, y Ketsi Yahuarcani, de 23.
Durante su visita, las jóvenes recorrieron distintos espacios de Nanmoku, entre ellos un establecimiento de atención a adultos mayores, donde conversaron con los residentes.
Wendy Sangama expresó su interés en la posibilidad de establecerse en la localidad japonesa.
“Nanmoku es una ciudad muy bonita. Desde que llegué empecé a admirar todo”, declaró a AFP.
“Si tengo la oportunidad de venir a vivir aquí, lo haría”, añadió.
Ketsi Yahuarcani también valoró la recepción de los habitantes y señaló que consideraría trasladarse a Japón si surgiera una oportunidad concreta.
Belén y Nanmoku firmaron un acuerdo de hermanamiento en 2025
La relación entre ambas localidades se formalizó el 28 de noviembre de 2025, cuando sus autoridades suscribieron un acuerdo de hermanamiento destinado a promover intercambios culturales, educativos y vínculos entre sus poblaciones.
La visita realizada en septiembre de 2026 buscó dar continuidad a ese compromiso y explorar posibilidades de integración para jóvenes peruanos interesados en vivir en Japón.
A diferencia de los programas temporales de contratación laboral que funcionan en otras zonas del país asiático, las autoridades de Nanmoku buscan que los futuros residentes permanezcan a largo plazo.
“El enfoque de traer trabajadores de una agencia solo porque nos falta personal no es lo que necesita nuestra aldea”, explicó el alcalde japonés a AFP.
Sin embargo, el hermanamiento no otorga automáticamente visas, permisos de trabajo ni residencia en Japón. Los mecanismos migratorios todavía deben definirse.
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Belén tiene una población joven, pero enfrenta dificultades laborales
La situación demográfica de Belén contrasta con la de Nanmoku. El distrito peruano, ubicado en la ciudad amazónica de Iquitos, tiene aproximadamente 60.000 habitantes y una edad mediana cercana a los 27 años, según los datos recogidos por AFP.
La localidad es conocida por sus viviendas de madera construidas sobre pilotes, una adaptación a las crecidas estacionales del río Itaya, afluente del Amazonas.
Sus habitantes desarrollan actividades vinculadas al comercio, la agricultura y otros trabajos, muchos de ellos informales.
La alcaldesa Lina Arista López señaló que las dificultades económicas y las limitadas oportunidades laborales podrían motivar a algunos jóvenes a explorar alternativas fuera del país.
“Tenemos una situación difícil en Belén. No hay empleo”, declaró a AFP.
Vivir en Japón también implicaría afrontar dificultades
Aunque las estudiantes valoraron positivamente su experiencia, una eventual mudanza a Nanmoku supondría retos relacionados con el idioma, el empleo, la vivienda y la adaptación cultural.
Wendy Sangama reconoció que vivir lejos de su familia sería una de las dificultades más importantes. Aun así, consideró que trasladarse a Japón podría ayudarla a construir un futuro con mayores oportunidades económicas.
Por su parte, Yuki Wanibuchi, residente de Nanmoku de 34 años que llegó desde la región de Kioto, advirtió que el transporte también sería un desafío para los extranjeros.
“No puedes vivir aquí sin un automóvil, y obtener la licencia de conducir requiere habilidades japonesas”, explicó a AFP.
La disponibilidad de empleo sigue siendo otra cuestión pendiente, pues Nanmoku tiene una economía local reducida y anteriormente registró dificultades para atraer residentes jóvenes de otras regiones japonesas.
Adultos mayores de Nanmoku esperan la llegada de nuevos residentes
Entre los habitantes que ven con interés el proyecto se encuentra Hiroshi Ihara, un vecino de 87 años que ha presenciado la disminución de la población y la salida de jóvenes hacia grandes ciudades.
Sus tres hijos, relató a AFP, dejaron el pueblo en busca de oportunidades laborales.
“Quiero que venga más gente joven a vivir en la aldea”, afirmó.
El residente también consideró positiva la posibilidad de recibir personas de otros países que deseen integrarse a la comunidad.
La iniciativa refleja uno de los principales desafíos de las zonas rurales de Japón: mantener servicios, actividades económicas y comunidades activas ante el envejecimiento y la reducción demográfica.
Por el momento, el proyecto entre Nanmoku y Belén se mantiene como una propuesta de cooperación y posible asentamiento futuro. No se ha anunciado una convocatoria pública de empleo o migración dirigida a todos los jóvenes de Iquitos.


