César Meza Salazar nació en Ayacucho. Muy joven se instaló en el Cusco, donde trabajó en el estudio del fotógrafo Martín Chambi. Años después se independizó para poner su propio estudio en la calle San Andrés. Poco más se sabe de él. Por ejemplo, que fue, básicamente, un retratista que trabajaba por encargo. Sin embargo, también tiene fotografías muy interesantes en las que indígenas miran directamente a la cámara, procediendo igual con sus retratos de poderosos gamonales. El contraste es provocador. Con el mismo interés, Meza se enfoca tanto en las personas aceptadas por la sociedad como por las que no lo son.
Tanto él como su contemporáneo Horacio Ochoa destacaron en lo que respecta al retoque en los retratos. Los investigadores afirman que ambos tenían una excelente técnica aplicada directamente al negativo para que la piel del modelo resulte más lozana y con más detalle o para eliminar arrugas. Pero el trabajo de don César era aún más minucioso que el del maestro Ochoa, que ya era decir mucho.
Estos datos y muchos otros recién podrán confirmarse en poco tiempo, cuando la Fototeca Andina, institución del Centro Bartolomé de las Casas de Cusco, inicie la gran empresa de conservar, catalogar y difundir este patrimonio visual tras recibir la inversión del Fondo del Embajador para la Preservación del Patrimonio Cultural de la Embajada de Estados Unidos en su edición 2026, que alcanza los US$170.000 para este proyecto de un año de duración.
Con 32.697 negativos fotográficos en su acervo, la Fototeca Andina es una de las más importantes colecciones fotográficas de Perú, dedicada al rescate, investigación y difusión de lo que el historiador Pablo Macera llamó “la Escuela Cusqueña de Fotografía”, medio centenar de fotógrafos que trabajaron en la ciudad del Cusco y alrededores en la primera mitad del siglo XX.
De esta colección, casi dos terceras partes corresponden al archivo de César Meza Salazar (18.992 imágenes en negativo). Otras colecciones notables son la de los hermanos Filiberto y Crisanto Cabrera (1.790 negativos), Pablo Veramendi (519), la del Museo Histórico Regional (338), de José Gabriel Gonzales (214), Mario Manrique (188), Miguel Chani (129), y de maestros como Gregorio Licuona, Vidal Gonzales, Fidel Mora, Mariano Choquetito o Manuel Orihuela, de las que se conservan menos de un centenar de negativos representativos.
Así, el proyecto se abocará a la conservación y restauración de casi 11.000 negativos de la colección Meza y otros 3.424 del resto de acervos visuales. En total, 14.400 negativos que deben ser conservados, digitalizados, catalogados y resguardados de manera adecuada en los repositorios del Centro Bartolomé de las Casas antes de continuar con las investigaciones. De esta forma, la institución se acerca a tener la totalidad de su archivo conservado y digitalizado.
Gestora cultural y responsable de la Fototeca Andina, para Yadira Hermoza se abre una posibilidad de investigación muy interesante, pues cada fotógrafo es un mundo, y cada acceso que se tuvo a su obra resulta distinto. Una investigación que no solo surgirá de la Fototeca Andina, sino de todas partes. “Al disponer de las imágenes digitalizadas en línea, los investigadores podrán sumarse a estos estudios desde el interés profesional que tengan, sean fotógrafos, artistas visuales, antropólogos o historiadores”, señala.
A través de este proyecto, se celebra también el aniversario 70 de la beca Fulbright en el Perú. Justamente, fueron dos becarias Fulbright, las estadounidenses Fran Antmann y Deborah Poole, quienes fundaron en 1988 el archivo de la Fototeca Andina, contando además con el apoyo de la Fundación Ford.
“En esos años, tanto Deborah como Fran habían postulado a la beca con el aval del Centro Bartolomé de las Casas. Fran empezó con las placas de negativo de Sebastián Rodríguez que, según contó en tesis, encontró en un basurero”, recuerda Hermoza. Así, a las imágenes de Rodríguez las investigadoras fueron sumando muchas otras de diversos autores.
El financiamiento del Fondo del Embajador se suma a otros fondos recientemente obtenidos por la Fototeca Andina, como el proyecto de la Fundación Gerda Henkel de Alemania para conservar 8.000 placas de Horacio Ochoa o el financiado por la British Library para digitalizar, además de la obra restante de Ochoa, 5.000 negativos de César Meza.
Toda esta ayuda internacional permitirá convocar a 20 especialistas, la mayoría jóvenes cusqueños, entre conservadores, fotógrafos e historiadores formados en su buena parte en el proyecto Chambi, que recibió este financiamiento estadounidense en el 2021.
A estos trabajos de conservación y digitalización se suman los de investigación y divulgación posterior. Así, se prevé organizar en el Cusco un ciclo de conferencias que contará con expertos peruanos y estadounidenses en conservación e historia de la fotografía peruana de la primera mitad del siglo XX, con motivo del aniversario 70 de la beca Fulbright en el Perú. La invitada principal será, justamente, la fotógrafa Fran Antmann, fundadora de la Fototeca Andina. Una publicación recogerá todas las ponencias presentadas en este foro.
“Creo que no imaginaban todo lo que había por encontrar”, comenta Hermoza, para quien el trabajo de sus fundadores, pasando por todos los que continuaron su labor, se trata de un esfuerzo de rescate, pero especialmente de una visión: un testimonio de la historia regional que documenta tradiciones y costumbres locales, eventos históricos, así como familias e individuos retratados en estudios o bajo el limpio cielo del Cusco.
