El 28 de julio, la FIFA anunció que crearía un vehículo de propósito especial (SPV) para agrupar sus derechos de transmisión, patrocinio, ‘ticketing’ y licenciamiento, y vender el 20% a inversionistas privados por US$4.200 millones. El 1 de agosto, tras el rechazo unánime de las 55 asociaciones europeas, fue retirada. Hoy la UEFA, prepara una denuncia penal en Suiza por administración desleal.
Una empresa busca un socio estratégico porque necesita capital, quiere compartir un riesgo, carece de ‘know-how’ o busca mercados. Nada de eso aplica aquí. La FIFA pasó de US$6.420 millones de ingresos en 2015-2018 a cerca de US$13.000 millones presupuestados para 2023-2026, y mantiene reservas de US$4.760 millones, casi lo mismo que pretendía recibir. Sus derechos de televisión están vendidos por adelantado y sus ejecutivos llevaron el Mundial a 48 selecciones.
Lo que sí explica la operación es que a las 211 asociaciones miembro se les ofreció US$40 millones por aprobarla antes del 19 de septiembre, contra $10 millones por no hacerlo en el año previo a la elección presidencial, lo que más que finanzas suena a política.
Además, el foso de la FIFA no le pertenece del modo en que una patente le pertenece a una farmacéutica. Está hecho de 211 asociaciones, ligas, clubes, jugadores y miles de millones de aficionados además de sus marcas y derechos de autor como fuentes de su ventaja competitiva. La FIFA no es dueña del fútbol, porque lo administra en nombre de otros, y un fiduciario no puede titulizar el patrimonio que le fue confiado sin el consentimiento previo de quienes se lo confiaron.
Para eso existe la arquitectura institucional de gerencias, directorio, junta de accionistas y comités a través de un sistema que impide que una organización excelente cometa en cuatro días el peor negocio de su historia. No tenemos constancia de que aquí hubo mandato del Consejo, proceso competitivo ni valorización independiente. El buen gobierno corporativo es el seguro que protege el valor de los accionistas y de los grupos de interés, que en el futbol no son pocos ni poco importantes. El foso (MOAT) no se vende y la buena gobernanza es el instrumento con el que se le cuida.
