El debate sobre empleabilidad también pasa por cómo hacer que más compañías ingresen y permanezcan en la formalidad. Así lo señalaron las voces expertas durante el “Encuentro Empresarial 2026: empresas que generan empleo”, organizado por la Unión Europea (UE).
En el evento, que reunió a representantes del sector privado, instituciones públicas y organizaciones de cooperación, también se presentó el estudio “El talento que requieren las empresas peruanas”, con apoyo de la Cámara de Comercio de Lima (CCL).
En detalle, Wendy Chávez, directora general de Normalización, Formación para el Empleo y Certificación de Competencias Laborales del Viceministerio de Promoción del Empleo y Capacitación Laboral; Federico Thielemann, director gerente de la Cámara de Comercio e Industria Peruano-Alemana (AHK); e Ítalo Cardona, director de la oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para Países Andinos, pusieron sobre la mesa la necesidad de que el sector privado deje de percibir la formalidad como una simple obligación legal y comience a entenderla como una inversión estratégica en competitividad.
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Empresas, las codiseñadoras de talento
Chávez recordó que más del 60% de los jóvenes al egresar terminan trabajando en ocupaciones distintas a las que estudian. Para paliar esta dinámica y otras que también son nocivas en el mercado laboral, su cartera está manejando algunas medidas; por ejemplo, el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) está impulsando un esquema de formación dual en periodos cortos en alianza con gremios como la Asociación de Exportadores (ADEX).
Anunció también la creación de la plataforma “Perú Certifica”, diseñada para automatizar los procesos de evaluación y certificación de competencias laborales para carpinteros, pintores y más oficios. Esto permitirá registrar empresas certificadoras y evaluadores a nivel nacional.
Mencionó en esa línea que también habrá un foco especial para el sector agrario, ya que abunda la experiencia empírica, pero hace falta el aval con documentos.
A su turno, Thielemann insistió en cambiar el enfoque del empresariado para dejar de ver la formalización como una carga o regulación, y asumirla como una inversión estratégica en competitividad.
Mencionó como un caso el modelo dual alemán, que asigna el 70% de la formación a la práctica dentro de la empresa y el 30% a la formación teórica en el centro de estudios. En experiencias aplicadas, como en Argentina, hasta el 95% de los jóvenes formados bajo este esquema logran quedarse contratados en planilla.
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La informalidad al acecho
Cardona precisó que entre 7 y 8 de cada 10 empleos en la región se crean en empresas de menos de 10 trabajadores, de las cuales cerca del 90% son informales. Expuso incluso un panorama comparativo de la informalidad en la región: Chile (33%), Ecuador y Colombia (60%), Perú (70%) y Bolivia (80%)
También explicó cómo la sobrecarga de trámites y ventanillas reduce el tiempo y los recursos de las pequeñas empresas, lo que impacta de forma directa en la baja productividad regional.
Y no dejó atrás un tema clave: el sistema educativo se transforma a un ritmo más lento que las empresas, lo que explica los negocios que no hallan personal calificado versus los jóvenes que no consiguen empleo.
