Las facultades legislativas fueron finalmente aprobadas. En cada etapa por la que pasó el proyecto, congresistas de bancadas como Ahora Nación, el Partido del Buen Gobierno y el Partido Cívico Obras votaron a favor. En este primer gran episodio del nuevo Congreso, si el oficialismo se ha impuesto en la disputa frente a las bancadas que se le oponen, ha sido porque sus rivales políticos decidieron respaldarlo en función de cada escenario.
“El fujimorismo cuenta con una base de apoyo parlamentario, pero todavía tiene que negociar para alcanzar mayoría. En el Senado, Fuerza Popular y Renovación Popular han sumado 35 votos cuando necesitaban 31. El respaldo de Obras y Buen Gobierno ha sido decisivo. La oposición no ha logrado actuar como un bloque”, señaló Noam López, politólogo e investigador de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).
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El proceso de aprobación de esta ley anticipa la dinámica que podría marcar el funcionamiento del Congreso durante los próximos meses. En la Cámara de Diputados, la mayoría es opositora: 74 legisladores forman parte de la denominada coalición democrática, frente a los 56 que integran el tándem de Renovación Popular y Fuerza Popular.
Sin embargo, en el Senado, instancia definitiva para cada proyecto de ley, el oficialismo mantiene una posición favorable. La división entre ambas facciones es —contando a Obras, PBG, AN y JPP como grupo compacto— exactamente de 30 a 30. En caso de empate, el voto dirimente corresponderá a la Mesa Directiva, presidida actualmente por Miguel Ángel Torres, uno de los principales dirigentes de Fuerza Popular.
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¿Carece la oposición de una estrategia común frente al fujimorismo o estamos ante bancadas que adoptan posiciones distintas según el tema y la instancia de votación? Para López, la oposición todavía no ha logrado consolidar una coordinación efectiva.
“Todavía hemos visto una capacidad limitada de coordinación entre la oposición parlamentaria. Esta oposición no es necesariamente una coalición. Compartir una posición crítica al Gobierno no significa compartir una agenda común, los mismos intereses o prioridades programáticas”, indicó López.
Cada voto contó en las distintas etapas
El respaldo parlamentario, sin embargo, ha sido irregular. Juntos por el Perú fue la única bancada que mantuvo su rechazo al pedido del Gobierno en todas las etapas del proceso. En la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados, Ahora Nación, el Partido del Buen Gobierno, Obras y Renovación Popular habían alcanzado un primer consenso en torno a un texto sustitutorio conjunto, que reducía de 66 a 27 las materias para las que se solicitaban facultades legislativas.
En el pleno, el Partido del Buen Gobierno se distanció del respaldo general al pedido. Ante las dudas sobre una posible incorporación de nuevas materias durante el debate en el Senado, los legisladores liderados por Jorge Nieto optaron por la abstención. Cuando esa ampliación se concretó, la bancada mantuvo su posición, mientras que Ahora Nación votó en contra junto con Juntos por el Perú. El respaldo de Obras resultó determinante para modificar el escenario.
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“Hay que considerar tres factores: el contenido de las propuestas, las negociaciones parlamentarias y los incentivos. No se votó exactamente lo mismo en todas las etapas. La propuesta original fue recortada en la Cámara de Diputados y modificada en el Senado. Respaldar una propuesta acotada es distinto a otorgarle facultades al Ejecutivo. Para entender los cambios de posición hay que observar los votos y los cambios al texto”, señaló López.
En política, suele considerarse que los actores toman decisiones en función de sus intereses y de una evaluación racional de sus conveniencias. Las negociaciones de las últimas semanas son una muestra de ello. Distintas presiones e incentivos llevaron a que una bancada respaldara un texto en una etapa y considerara más conveniente no aprobarlo en otra.
Para López, las exigencias del contexto también pueden obligar a las bancadas opositoras a maniobrar frente a las iniciativas del oficialismo.
“Creo que todas las bancadas tienen la capacidad para inclinarse hacia donde les conviene, según las decisiones legislativas que tienen que tomar. Puede haber un interés en introducir una propuesta o un cálculo político. La inseguridad y la crisis climática pueden generar una verdadera presión para que exista una respuesta pronto. Una bancada puede entender que es políticamente más conveniente negociar una propuesta antes que rechazarla”, señaló.
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¿Cómo queda Fuerza Popular?
Más allá de las diferencias entre los grupos opositores, Fuerza Popular también ha tenido que ajustar su estrategia durante el proceso. En las primeras etapas, ante la presión de la mayoría opositora, la bancada oficialista no logró sacar adelante su propuesta inicial, que contemplaba reformas en materia económica y laboral, así como cambios relacionados con el funcionamiento del Estado.
Para el analista, el partido naranja ha demostrado que su capacidad de influencia dependerá de una negociación constante durante el periodo de Gobierno.
“El fujimorismo aparece como el principal articulador de la mayoría que finalmente aprobó las facultades. Pero creo también que su actuación está demostrando límites. Inicialmente, no logró imponer el texto que quiso y tuvo que aceptar algo mucho más acotado en Diputados. Luego logró ampliar su propuesta en el Senado. Esto evidencia que su capacidad política depende tanto de sus votos como del manejo de la agenda legislativa y de los acuerdos con otras bancadas”.
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Incluso manteniendo la disciplina parlamentaria de su bancada, Fuerza Popular seguirá dependiendo de su capacidad de negociación. En este primer episodio legislativo, algunos dirigentes asumieron un papel central en las conversaciones. Según pudo conocer este diario, figuras como José Chlimper y Luis Galarreta, junto con los voceros parlamentarios de la agrupación naranja, estuvieron a cargo de este proceso.
“Creo que este primer episodio ofrece un indicio de que podríamos observar mayorías legislativas variables construidas a partir de iniciativas específicas. La distinción entre oficialismo y oposición será importante, pero no suficiente para explicar los resultados parlamentarios. Las bancadas relativamente pequeñas pueden tener una influencia suficiente para inclinar las votaciones y alcanzar mayorías o, incluso, reunir los votos necesarios para el cuórum en algunos casos. Habrá que observar si estos acuerdos son estables”, señaló López.
Una dinámica que marcará la relación entre las cámaras
La aprobación de las facultades legislativas ha concluido, pero la dinámica entre ambas cámaras ha quedado marcada por la controversia sobre la incorporación de nuevas materias en el Senado. Esta modificación fue cuestionada por buena parte de la oposición, entre ellas, las bancadas de Ahora Nación, Juntos por el Perú y el Partido del Buen Gobierno. En la práctica, el precedente muestra que el Senado puede incorporar materias adicionales a las aprobadas por la Cámara de Diputados.
“Acá aparece uno de los problemas institucionales más importantes. El Senado agregó siete puntos sin que el proyecto regresara a Diputados. Esto ha abierto una controversia y la discusión sobre hasta dónde se puede modificar seguirá. Más allá de la modificación en el pedido de facultades legislativas, creo que este será un episodio importante para la dinámica entre cámaras”, señaló López.
Para el politólogo, la falta de reglas precisas sobre este procedimiento podría desencadenar un conflicto institucional dentro del Poder Legislativo y convertirse en un pasivo para el propio Congreso.
“Si no se precisan las reglas, esto podría derivar en una desaprobación por no ponerse institucionalmente de acuerdo frente al conflicto. La imagen de que el Congreso no se ponga de acuerdo le cobrará factura. El descrédito seguirá y afectará a una institución como el Congreso, que ha tenido una imagen frágil en nuestro sistema democrático”, apuntó.


