Llegar a casa después de varias horas fuera y encontrarse con un perro que salta, ladra y busca llamar la atención es una situación común para muchas familias. Las caricias, las palabras cariñosas y los juegos suelen formar parte de ese reencuentro, pero la manera de responder a la emoción del animal podría influir en su comportamiento. Por ello, un adiestrador canino español ha advertido sobre una costumbre cotidiana que puede dificultar que las mascotas aprendan a controlar su entusiasmo.
El experto Víctor Mañero plantea que no es necesario dejar de demostrar cariño al animal, sino enseñarle a controlar su entusiasmo cuando llegan sus familiares. La clave está en evitar que los saltos se conviertan en una manera de conseguir atención y en premiar las actitudes tranquilas. Además, es importante reconocer cuándo la emoción forma parte de una reacción habitual y cuándo aparecen señales que podrían indicar un problema de conducta.
Por qué el saludo en la puerta puede favorecer la mala educación del perro
El adiestrador Víctor Mañero considera que la forma de recibir a una mascota puede influir en su educación. “Saludar al perro en la entrada de casa es la semilla de la mala educación del animal”, sostiene.
Según su planteamiento, acariciar al perro mientras salta, hablarle con demasiada efusividad o comenzar a jugar apenas se abre la puerta puede reforzar esas reacciones. El animal podría aprender que comportarse de esa manera le permite obtener atención, por lo que repetiría la conducta en futuras llegadas.
Cómo actuar cuando la mascota salta al llegar a casa
Una opción es esperar a que la mascota se tranquilice antes de interactuar con ella. También se le puede pedir que se siente, siempre que conozca esa instrucción, y recompensarla cuando responda correctamente.
La constancia resulta fundamental para que el aprendizaje funcione. Si los dueños permiten los saltos en algunas ocasiones y los corrigen en otras, el perro podría confundirse. En cambio, premiar la calma ayuda a mostrarle qué comportamiento se espera de él.
Señales que ayudan a identificar la ansiedad por separación
Recibir a la familia con entusiasmo no significa necesariamente que un perro tenga ansiedad. Para identificar posibles dificultades, también es necesario observar su comportamiento durante las ausencias de sus dueños.
La Sociedad Estadounidense para la Prevención de la Crueldad hacia los Animales (ASPCA) señala indicios como ladridos persistentes, destrucción de objetos, intentos de escapar y eliminación dentro de la vivienda cuando el animal permanece solo. Estas señales deben evaluarse en conjunto y no constituyen un diagnóstico por sí mismas.
Cómo enseñarle a saludar de manera tranquila
Al entrar en la vivienda, conviene hablar con normalidad, dejar las pertenencias y esperar unos instantes antes de acariciar al animal. Cuando mantenga las cuatro patas en el suelo y esté más calmado, se puede premiar esa actitud con caricias suaves y atención.
También es posible practicar entradas breves para ayudarlo a acostumbrarse a las llegadas. Cabe destacar que los gritos y los castigos físicos deben evitarse, pues podrían aumentar el estrés.
Si las reacciones son intensas o persistentes, conviene acudir a un veterinario y, si resulta necesario, a un especialista en conducta animal, según informa la plataforma TN.


