Enrique Stiglich asumió el cargo de rector de UTEC en marzo de este 2026. Desde entonces, ha regido su trabajo en base a tres objetivos: apostar por la labor práctica de los alumnos de la institución superior, proyectar internacionalmente la reputación de la universidad y consolidar la escuela de posgrado.
Las ambiciones de la UTEC bajo su liderazgo van más allá de las aulas: Stiglich busca convertir a la institución en un catalizador de conocimientos para el país y las empresas.
- Ya lleva seis meses como rector de UTEC ¿Cuál es el balance de su gestión y cuáles han sido los principales avances?
Cuando comenzamos el año nos planteamos tres grandes objetivos. Primero, redoblar nuestra apuesta por el aprendizaje práctico y reflejarlo en la formación de los estudiantes. Segundo, proyectar internacionalmente la reputación y la ambición de UTEC, que ya tiene un posicionamiento consolidado en el Perú como una universidad líder en ingeniería y tecnología. El tercero fue consolidar nuestra escuela de posgrado, que es el pilar más joven de la universidad.
En cuanto al aprendizaje práctico, hemos conceptualizado nuestro enfoque bajo el nombre de mentalidad ‘builder’, o mentalidad de construcción. Buscamos que el alumno esté preparado para adaptarse al futuro mediante una combinación de aprendizaje práctico, fundamentos, ambición global y conexión con un ecosistema de innovación. Como acciones concretas para este punto fue que, desde agosto, todas las carreras incorporan proyectos prácticos desde el primer ciclo hasta el último. La diferencia entre un proyecto práctico y un curso tradicional es que, cuando uno trabaja en un proyecto, el problema no está necesariamente bien definido. El estudiante debe aprender a identificarlo, proponer una solución, probarla con usuarios e iterar. Eso implica equivocarse, tolerar la ambigüedad, colaborar y aprender a presentar resultados.
- ¿Qué resultados están observando a partir de esta propuesta educativa?
Estamos teniendo una buena respuesta. Los empleadores reconocen a UTEC como una opción para reclutar talento en tecnología. Además, los nuevos alumnos incorporados en la campaña 2025-I crecieron más de 80% respecto del año anterior, en el período que estamos midiendo. Es un resultado temporal de la campaña, pues esperamos que el crecimiento se consolide en alrededor de 40% al cierre del año, según nuestras proyecciones.
Creemos que esta propuesta está siendo bien recibida porque los padres y los jóvenes están preocupados por los trabajos del futuro y por si las profesiones que estudian hoy seguirán existiendo. Nuestra propuesta es ofrecerles una formación que, independientemente de cómo cambie el mercado laboral, les permita desarrollar habilidades de adaptación y dominio de la tecnología.
- En el ámbito de la investigación, ¿cómo se está concretando esa apuesta por proyectar internacionalmente a UTEC?
Nuestro objetivo es alcanzar reputación e impacto internacional, pero también generar resultados para el país. Una de las iniciativas es ampliar nuestra relación con la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), donde participamos en el experimento LHCb, vinculado al Gran Colisionador de Hadrones.
Hemos incorporado a nuestro equipo a un investigador del CERN y a una investigadora posdoctoral. Además, queremos ampliar la participación de UTEC en el proyecto de actualización del experimento, que requiere no solo físicos, sino también ingenieros mecatrónicos, electrónicos y de materiales, así como científicos de la computación. Ya estamos involucrando a investigadores de ingeniería en ese trabajo.
De otro lado, el 12 y 13 de noviembre tendremos en UTEC un encuentro con representantes del CERN, entre ellos el vocero del proyecto LHCb y el responsable de relaciones internacionales con países no miembros. La idea es abrir este espacio a profesores de física, investigadores de otras universidades, miembros del gobierno y empresas interesadas, para explicar qué se desarrolla en el CERN y cómo el Perú puede ampliar su participación.
- ¿Qué se necesita para que más investigadores peruanos puedan participar en el CERN?
Para afiliar a un investigador al CERN existe un costo que en muchos países asume el gobierno. En nuestro caso, lo estamos cubriendo como universidad. No es un monto exorbitante, pero sí representa una barrera para ampliar la participación. También existe una limitación en el número de físicos que investigan en física de partículas.
Sin embargo, no solo necesitamos físicos. Los ingenieros también pueden contribuir a la actualización de los equipos y experimentos. Por eso buscamos ampliar la participación peruana y trabajar con el Gobierno, las universidades y otras instituciones.
Hay un ejemplo interesante en Chile. Mientras nosotros tenemos entre seis y siete personas vinculadas al CERN, entre profesores, un investigador posdoctoral y estudiantes, Chile cuenta con más de 100 investigadores. El país ha firmado un convenio para procesar cobre de muy alta pureza y libre de oxígeno, un material que se necesita para estos equipos. Es una oportunidad para desarrollar capacidades en el país y demuestra que se pueden generar nuevas industrias a partir de la colaboración científica.
- ¿Qué otras iniciativas están desarrollando para que la investigación tenga un impacto directo en el país?
Hemos lanzado el Consejo Espacial Perú-Estados Unidos, junto con la Embajada de Estados Unidos, AmCham y Conida. Es otra iniciativa que refleja nuestra ambición de ampliar la participación del Perú en sectores de frontera tecnológica.
También hemos creado un fondo de investigación de respuesta rápida frente al fenómeno de El Niño (FEN). Ya otorgamos los recursos y tenemos profesores trabajando en prototipos que permitan monitorear variaciones climáticas y responder ante posibles emergencias.
- ¿A cuánto asciende la inversión de este fondo y qué prototipos ya han creado?
Son S/100.000 y se trata de proyectos de respuesta que pueden aplicarse en distintas zonas del país. Algunos estarán orientados especialmente al norte, por ejemplo, al monitoreo de lluvias y a la respuesta ante posibles huaicos. Uno de los prototipos es un dron con un sistema de monitoreo térmico que puede ayudar a identificar dónde podría haber personas atrapadas tras un huaico. Esta tecnología puede desplegarse en distintas zonas. También estamos desarrollando una bomba extractora de líquidos para responder ante posibles desastres, así como sensores de bajo costo para monitorear cambios climáticos. Son soluciones que pueden utilizarse en distintos lugares.
Estamos corriendo en el tiempo porque ya estamos viendo las manifestaciones del FEN; por lo tanto, estos proyectos deberían estar terminando antes de fin de año.
- En cuanto al posgrado, ¿qué avances han logrado y cómo buscan consolidar esta oferta?
Buscamos formar profesionales que puedan tomar decisiones con conocimiento tecnológico, pero también personas que trabajen en la frontera del conocimiento. Este año lanzamos nuestro primer doctorado en Ingeniería, que ya tiene 27 participantes, y nuestra primera maestría de investigación en inteligencia artificial.
También tenemos programas orientados a profesionales, como el Tech MBA y la maestría en Ciencia de Datos e Inteligencia Artificial. Nuestra apuesta tiene tres componentes: consolidar estos programas, fortalecer la internacionalización y desarrollar investigación de alto impacto.
Todos nuestros programas tienen un componente internacional. Los alumnos del Tech MBA han realizado una experiencia académica en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong, con visitas a Hong Kong y Shenzhen. Otros estudiantes viajaron a Singapur, donde tenemos un convenio con la Universidad Tecnológica de Nanyang. Además, contamos con un convenio con el MIT para la maestría en Ciencia de Datos. Instructores de esa institución vienen durante tres semanas para trabajar en proyectos prácticos con nuestros alumnos.
- ¿Qué papel está teniendo la red de egresados en esta estrategia de internacionalización?
UTEC tiene 15 años y eso significa que ya estamos construyendo una comunidad de exalumnos cada vez más grande. Cerca del 15% trabaja en el extranjero, para carreras de biotecnología, son cerca del 30%, y tenemos egresados en empresas como Tesla, ASML, Google, Microsoft y Amazon, además de quienes estudian en universidades de alto nivel en el exterior. Por ejemplo, tenemos egresados trabajando en ASML, la empresa neerlandesa que fabrica los equipos utilizados para producir chips. También hay alumnos que están desarrollando investigación en universidades internacionales.
Queremos aprovechar esa red para que nuestros estudiantes tengan contacto con personas que están trabajando en empresas y proyectos de frontera tecnológica. La contribución al país no necesariamente implica que todos regresen a trabajar aquí. También pueden compartir conocimiento, abrir oportunidades y colaborar con los estudiantes desde el exterior.
- ¿Cómo viene creciendo la población estudiantil de UTEC?
Actualmente tenemos alrededor de 4.600 alumnos y nuestra aspiración de largo plazo es llegar a 6.000. Nuestra apuesta no es crecer en número de alumnos, sino en crecimiento de impacto. En posgrado contamos con cerca de 500 estudiantes y esperamos alcanzar los 1.000 hacia 2030.
- ¿Qué proyectos tienen previstos para el próximo año en pregrado y posgrado?
Vamos a lanzar una nueva carrera de pregrado, que responde a nuestra apuesta por las áreas de frontera tecnológica y convergencia entre disciplinas. Hoy, las carreras con mayor demanda en UTEC son Ingeniería Mecatrónica, Ciencia de la Computación y Bioingeniería. La nueva carrera se orientará a seguir desarrollando ese espacio. La vamos a lanzar a inicios del próximo año, para que su primera promoción inicie el 2028.
En posgrado, continuaremos trabajando tanto en nuevos programas como en la consolidación de los que ya tenemos. También ampliaremos nuestros ‘maker spaces’, que son laboratorios donde los alumnos desarrollan sus proyectos, y lanzar el Laboratorio del Futuro de la Robótica, previsto para marzo con una inversión de S/1,7 millones. Entonces el primer trimestre del próximo año vamos a lanzar la nueva carrera, los nuevos ‘maker spaces’ y el Laboratorio del Futuro de la Robótica.
- ¿Qué papel cumple UTEC Ventures dentro de esta propuesta educativa?
UTEC Ventures es una pieza importante para completar la idea de una universidad ‘builder’. A través de este espacio conectamos a la universidad con mentores de startups, emprendimientos con los que los alumnos pueden colaborar e inversionistas. Además, invertimos en algunas de las startups que pasan por un proceso de aceleración. Este año esperamos llegar a cerca de US$1 millón invertido históricamente en emprendimientos. Entre las startups vinculadas a este ecosistema están Joinnus, Freshmart, y Wally. Algunas han sido vendidas y otras han conseguido levantar capital de inversionistas locales y extranjeros.
Más allá de que un alumno quiera convertirse en emprendedor, pasar por esta experiencia le permite desarrollar otra mentalidad. Tenemos dos cursos de emprendimiento en la malla curricular, en los que participa UTEC Ventures. Los estudiantes deben pensar en una idea de negocio, desarrollarla e intentar venderla. A veces descubren que una solución que consideraban muy buena no tiene demanda y deben volver a trabajar en ella.
Eso implica hacer las cosas rápido, equivocarse, aprender e iterar. Además, todos los alumnos, independientemente de su carrera, reciben formación en inteligencia artificial y pensamiento computacional.
- ¿Cómo se está desarrollando la infraestructura de la universidad para acompañar ese crecimiento?
Hemos construido cinco pisos adicionales, que nos han permitido ampliar la biblioteca, incorporar más laboratorios —entre ellos, espacios de inteligencia artificial y ciberseguridad— y contar con áreas deportivas, de esparcimiento y una cafetería más amplia. También tenemos un espacio propio para la escuela de posgrado.
La ampliación ha estado pensada en fortalecer el aprendizaje práctico y ofrecer más comodidad a los alumnos. Preliminarmente, se contempla construir otros cinco pisos hacia el 2030, aunque hoy tenemos el espacio que necesitamos para operar con la calidad que buscamos.
- ¿Cómo se financia este modelo y qué peso tienen los ingresos distintos a las pensiones?
Nuestros ingresos provienen del pregrado, posgrado, investigación y servicios a empresas. La gran mayoría corresponde al pregrado; en segundo lugar está el posgrado y luego vienen la investigación y los servicios a empresas.
En el Perú, las universidades suelen tener la mayor parte de sus ingresos vinculados a las pensiones y deben buscar recursos adicionales para desarrollar investigación. Esperamos que el Estado invierta cada vez más en educación y que las empresas también destinen más recursos a investigación. Como universidad, tenemos la responsabilidad de buscar colaboraciones para generar ese impacto.
- ¿Cómo buscan ampliar esa colaboración con el sector privado?
Una de nuestras apuestas es fortalecer la colaboración con la industria, tanto para que los alumnos trabajen en proyectos empresariales como para generar conocimiento y transferencia tecnológica. Para eso estamos desarrollando El Colaboratorio, un espacio de colaboración con empresas que nos permitirá acercar sus desafíos a los estudiantes e investigadores. Queremos que una parte de los proyectos prácticos de las carreras se desarrolle junto con compañías.
En el Perú, algunas de las industrias más importantes son minería, banca, construcción y agroindustria. Tenemos que identificar cómo se conectan sus necesidades con nuestras capacidades en mecatrónica, sensores de bajo costo, computación, optimización y tecnologías relacionadas con el agua.
Es un reto porque la investigación y la transferencia tecnológica todavía son incipientes en el país. El Perú invierte menos del 0,2% de su PBI en investigación, mientras que en los países de la OCDE la cifra supera el 2%. Es una brecha importante, pero también una oportunidad para desarrollar capacidades.
- ¿Consideras que el mercado peruano está preparado para absorber y aprovechar el talento que forma UTEC?
En el Perú hay muchos desafíos y necesitamos más ingenieros. Las empresas demandan el talento de UTEC y lo valoran. Sin embargo, algunos egresados salen del país porque están interesados en desarrollar investigación o trabajar en tecnologías de frontera, que hoy se concentran en empresas y centros de otros lugares del mundo.
El Perú no tiene todavía el nivel de avance tecnológico de Silicon Valley, Holanda o Suiza. Hay empresas en las que sí se puede desarrollar tecnología, pero uno de nuestros retos como universidad es contribuir a elevar la complejidad tecnológica de la industria peruana.
Por eso es importante mantener el vínculo con nuestros egresados en el exterior. Algunos terminarán trabajando fuera y está bien, pero queremos que compartan ese conocimiento, colaboren con nuestros estudiantes y ayuden a abrir oportunidades. La contribución al país no necesariamente pasa por quedarse a trabajar aquí; también puede darse mediante la transferencia de conocimiento y la conexión con los ecosistemas internacionales.


