Puede que, más allá del resultado luego de un 4-1 en contra, la mejor noticia frente a México haya sido que el Perú de Mano Menezes alcanzó un objetivo que ante Estados Unidos se evidenció imposible: mantener el orden defensivo. Aguantar sin bajar la intensidad.
Suena -dolorosamente- a equipo chico, que lo somos, pero también a un primer paso dentro de un proceso que ya cumplió los primeros seis meses desde el debut a fines de marzo y el sexto partido en la Era Mano Menezes a fines de septiembre.
Mano, advertido de los fiascos conceptuales ante Estados Unidos, apostó por reinventar la pólvora: redujo el promedio de edad en el once inicial —quizá como apuesta o como consecuencia—, pero con un efecto poderoso más allá del resultado: encontró un equipo más compacto.
Ahí la clave fue Erick Noriega, que de central es dos mil veces más efectivo que Miguel Araujo, sobre todo en la búsqueda de una salida limpia. Más seguro atrás, Perú supo organizarse mejor y resistir las embestidas del rival por el lado derecho con un disciplinado Huamán y más al medio con Mora. Dos piezas determinantes para que un México que, como Estados Unidos, se adueñó de la posesión. Sin embargo, los mexicanos no pudieron nunca llegar a los últimos metros cómodamente.
Perú no fue protagonista, no tuvo las mejores ocasiones. Tampoco estuvo soberbio con la pelota. Sí supo replegarse y presionar con orden e insistencia. Ahí la aparición de Piero Magallanes es un acierto absoluto de Mano: físico, técnico, con rigor táctico y entrega total. Ugarriza, arriba, con más pulmón que virtudes, es una apuesta de tránsito, propia de la carencia. Gareca, en sus mejores años con Perú, contaba que la clave no es encontrar grandes jugadores, sino aprender a administrar con oficio lo poco, poquito que teníamos (tenemos).
- Así los vimos
| Jugador | vs. EE. UU. | vs. México | Total |
|---|---|---|---|
| Piero Magallanes | 57′ | 90′ | 147′ |
| Oslimg Mora | 14′ | 90′ | 104′ |
| Marco Huamán | 8′ | 90′ | 98′ |
Tres buenas noticias
“El proceso continúa y estoy muy feliz porque encontramos tres jugadores importantes para que jueguen las Eliminatorias”, dijo Mano Menezes en conferencia de prensa, luego del 1-1. No especificó nombres, pero por lo visto en estos 180 minutos los apellidos forman parte de una obviedad: Mora, Huamán y, sobre todo, Magallanes.
Eso sí, en base a los antecedentes, asumir que los tres ya son convocables para las Eliminatorias parece más un exceso de entusiasmo que una apuesta segura (o un mensaje marketero bien pensado para inducir a la idea de que hay recambio a la vista). Mora, por ejemplo, con 27 años, no es un jugador reciente. Su trayectoria a nivel de clubes peruanos es bastante amplia y ya en el 2022 había sido convocado —y jugado— con Gareca.
Su irregularidad probablemente sea el factor que más desconfianza puede generar a falta de un año para el inicio de las Eliminatorias. Marco Huamán, de 24 años, y Piero Magallanes, de 25, quizá sean un caso contrario: el reto de ambos es demostrar que pueden mantener una competitividad a ritmo ascendente y que su explosión positiva los lleve a un ascenso continuo.
Magallanes, de seguir jugando así, necesariamente deberá dejar Sport Huancayo y Huamán buscar una oportunidad a nivel Sudamérica o afianzarse en Alianza Lima como pieza fundamental, más allá del técnico de turno.
Perú encontró en Mora recuperación, recorrido y salida. Un ejecutor con solvencia, pero también con frescura y ambición notoria. Su presencia en cancha, como la de Huamán y Magallanes, refrescó a Perú. Queda ver si sus apuestas resisten a rivales en pelea por puntos o en escenarios en que los veteranos estén aptos.
La intensidad, presión y recorrido que viene mostrando Magallanes es también una buena noticia. Es ya una nueva alternativa dentro del minúsculo universo de posibilidades con las que cuenta Mano Menezes en fase ofensiva. Quizá aquello que en un corto tiempo lo convierta en pieza real de recambio generacional sea su participación en ataque: ser un jugador más trascendental en la producción ofensiva a través del gol o de la asistencia.
Ahí, por ejemplo, desde otra posición, más como un segundo delantero, quien brilla con luz propia es Jairo Vélez. El goleador de la era Menezes que solo necesita —por ahora— una oportunidad para traducirla en anotación. Vélez, por supuesto, debe ser ese cuarto fantástico que halló Mano dentro de un universo escaso.
Quizá resta ver más minutos a Matías Zegarra y mejores argumentos en Bassco Soyer,. César Inga es otro de los futbolistas que debería resaltar en la búsqueda de renovar y reafirmar posiciones. Un lugar más difícil es el arco: ¿Podrá Mano darle minutos a Romero o Córdova?
Para resolver las dudas y poner a prueba las certezas habrá que esperar a este sábado. Canadá, un rival durísimo desde el rigor físico y el uno contra uno, debe ser una prueba de fuego para empezar a delinear una tendencia más clara de lo que busca Mano Menezes con Perú. Un buen partido puede abrir una puerta. Dos empiezan a dibujar una señal. Pero recién la continuidad dirá si esta selección encontró una ruta o volvió a perderse en su irregularidad.
