En Diputados apostaron hasta la casa. Los naranjas votaron al lado de Juntos Por el Perú (JP) y lograron desaprobar el dictamen en mayoría que les acotaba facultades a solo algunas medidas de seguridad ciudadana y Fenómeno del Niño (FEN). Fue una temeridad rayana en la insensatez. La oposición, como era de esperar, se negó de plano a aprobar el dictamen ampliado de FP. Los fujimoristas, agónicamente, pidieron que se reconsiderara -o sea, que se volviera a votar- el dictamen que ningunearon. Al filo de la navaja, este se aprobó. Casi se quedan con las manos vacías.
En el Senado no fueron temerarios, fueron torpes. Primero, no querían limitarse a lo acotado con un argumento truculento. El primer ministro Luis Galarreta dio la pauta: aunque Diputados diga que solo aprobó medidas en don materias, en realidad, han aprobado seis, pues el FEN está desperdigado en varias. La estrategia de presentar un paquetazo de facultades, a sabiendas que Diputados las acotaría al mínimo pero que el Senado podría reponer casi todo (ver “La feria de las facultades” del 7/9/26), incluyó esta treta adicional: no circunscribir el FEN a una sola materia. No fue gratuito el desorden. La clave para entenderlo está en el Art.25 del Reglamento del Senado: “…no se pueden incorporar materias distintas a la propuesta legislativa enviada por la Cámara de Diputados”. Esta estrategia fue concebida antes de presentar el pedido de facultades. Uno de sus inspiradores, según mis fuentes, fue el ministro de Justicia, Ernesto Álvarez.
Carlos Mesía, el presidente de la Comisión de Constitución en el Senado, no simpatizaba con esa amplitud; al igual que los aliados de RP. Patricia Juárez desarrolló el argumento lanzado por Galarreta, sin efecto. El predictamen que se conoció desde el miércoles, no recogió esa tesis. Se circunscribió a las 2 materias, pero agregaron 7 medidas nuevas y ampliaron algunas de las 20. Y vino el bolondrón.
Como ya sabrán en Senado hay un empate numérico entre Fuerza Popular (FP) más Renovación Popular (RP) y la suma de las bancadas de izquierda. Ambas suman 30. Pero no es un empate prefecto: si empatan 30/30 o 29/29, Miki Torres, presidente del senado, puede usar su voto dirimente. Ojo, si se trata de aprobar una simple ratificación de la propuesta de diputados, basta mayoría simple, o sea, la mitad más uno de quienes asistan a la sesión. Pero para rechazar o modificar (que es lo que pretenden hacer); se necesita mayoría calificada, es decir, la mitad más uno del senado, 31 votos. Un empate 29/29 con dirimencia de Torres, no les serviría. Vale tener esto en cuenta por si hay mucho faltón.
Si la votación hubiese sucedido el 19, como prometió Mesía, podrían haberse perdido dos votos de la coalición de izquierda. Fue un viaje largo a la China programado con un retorno que excedía el supuesto. Patricia Juárez me dijo que Jorge Velásquez, de su grupo, se había comprometido con la bancada en estar en la votación pase lo que pase, “pagando inclusive el costo que eso pudiera significar”. Otra fujimorista, Nilza Chacón, segunda vicepresidenta del Senado, es quien preside la delegación; aunque se las ha arreglado para viajar caleta. Mirtha Vásquez de Ahora Nación (AN) y Víctor Cutipa de JP son el par de izquierda. Sin embargo, según me cuenta una fuente que ha hablado con funcionarios chinos, nadie tuvo que pagar un pasaje de su bolsillo. La embajada china, ante la posibilidad de interferir en una votación decisiva, acortó la agenda para que los 4 senadores estén de vuelta entre el sábado y el domingo.
Renovación Popular (RP) es, ahora, el fiel de la balanza entre el oficialismo y la oposición. Su dilema fue qué tanto ayudaba a FP a ampliar facultades con las que por afinidad ideológica está de acuerdo (participación militar, denominación de ‘grupos hostiles y hacer una DINI operativa) y qué tanto respalda la alianza que hicieron en Diputados con el PBG, Ahora Nación (AN) y Obras. Su opción fue convencer a FP de limitarse a las dos materias.
A propósito de los votos de Constitución, también hay un empate imperfecto. Los aliados suman 6 versus 6; pero el presidente de la comisión, Carlos Mesía, es de FP y dirime a favor. Por eso nos quedamos perplejos cuando se votó una cuestión de orden de la senadora del PBG, Patricia Iturregui, para abrir un debate sobre el límite de las modificaciones. Se esperaba un empate con dirimencia de Mesía, que lo haría descartar esa engorrosa antesala y pasar directo al dictamen. Pero Alejandro Aguinaga de FP, que estaba en un evento en Argentina, tuvo problemas de conexión y no pudo votar. Ganó la moción del debate previo, y el oficialismo planteó rectificar la votación. La izquierda se retiró frustrando el quórum. Mesía trató de conciliar ofreciendo un pequeño debate fuera de reglamento y con el compromiso de no llegar a acuerdos. Fue tan mal planteada su oferta, que la izquierda se retiró y activó el obstruccionismo puro y duro, frustrando la sesión.
La izquierda pide el debate previo con la esperanza de plantear una lectura restrictiva del reglamento que convierta cualquier ítem rechazado expresamente por Diputados en prohibido. Además, lo consideran ‘materia distinta’ aunque estén dentro del mismo rubro de seguridad ciudadana. Todo este se deriva del Art.25 que dice: “Al revisar las propuestas legislativas aprobadas por la Cámara de Diputados, aprobándolas, rechazándolas o modificándolas de manera complementaria y de conformidad de sus fines”. En la mencionada lectura restrictiva de la oposición, coincidente con algunos juristas, solo se puede trabajar sobre las 20 medidas aprobadas, no sumar otras. Otros juristas y el oficialismo creen en una interpretación más abierta de las modificaciones complementarias.
Hasta el cierre de esta crónica el oficialismo no ha logrado convencer a la oposición de sentarse a discutir su dictamen y el de Diputados. No han ofrecido, en público, ni ceder con el debate previo. Mesía, apelando a una extraña figura, hizo un vano intento de convocar a los asesores de los congresistas, para hacer acuerdos a través de ellos. Solo acudieron los de FP y JP. La posibilidad de que Miki Torres, como presidente del Senado, pida debatir el dictamen sin que se haya votado en Constitución, demanda 36 votos, que difícilmente los conseguiría. Mesía ha convocado una sesión para el lunes a la que la izquierda solo iría si le conceden alguna de sus dos exigencias: la mínima, que es el debate previo; o la máxima que es solo discutir el dictamen de Diputados. Como me dijo Rosa Bartra en una entrevista: “La oposición ha descubierto el valor de su quórum”.
Si FP hila y negocia fino, logrando poner su dictamen de 27 puntos en el pleno, la matemática perfecta de un empate 30 a 30 más el voto dirimente del presidente Torres podría verse alterada por ausencias, abstenciones y votos a favor en alguna bancada de izquierda que compliquen la mayoría calificada, pues FP necesitaría más votos tránsfugas de la oposición. Si solo se valida la propuesta de diputados, basta mayoría simple. La alianza opositora duda de Obras, pues ha dado muestras de negociación efectiva con el Ejecutivo, como pasó cuando retiró tres firmas de la moción de censura a César Astudillo, echándosela abajo. Por lo demás, no olviden que ya entramos en la fase de negociaciones directas con congresistas individuales que siempre tienen algún proyecto para su región o sueño legislativo en manos. Esperen sorpresas en Constitución y en el pleno que ya no será el lunes. Con las torpezas oficialistas y el radicalismo opositor que estalló en Constitución, el Ejecutivo no la tiene fácil.


