El famoso grito de “¡Fierro, catre, botella!” suele anunciar el paso de un reciclador o ropavejero que recorre las calles recogiendo objetos en desuso, que aún guardan esperanza de una segunda vida. Pero lo que normalmente vemos acumulado en sus carretillas también parece haberse trasladado a las alturas de la ciudad. Un recorrido con dron realizado por El Comercio sobre distintas calles del Centro de Lima y La Victoria reveló azoteas convertidas en depósitos improvisados, donde objetos en desuso, materiales y estructuras se amontonan en medio del desorden.
Techos abandonados, algunos que sirven de morada para personas, y un peligro que cada vez se hace más latente: las recientes lluvias en Lima o un sismo de gran magnitud podría ser un gran peligro para todas estas zonas. ¿Qué pasa cuando los trastes y la basura se acumulan en las partes altas de nuestras casas y edificios?
Es un día cualquiera en el cruce de la Av. Grau con el Jr. Lucanas en el Cercado de Lima. El dron alza vuelo y el paisaje parece ser el mismo de siempre: tráfico vehicular, comercio ambulatorio, las paredes sin tarrajear y un poco -o quizá bastante- de desorden. Pero algo más llama nuestra atención. En varios techos y azoteas con terraza se acumula una infinidad de artículos inservibles, viejos y abandonados. Pueden ser fierros, madera, llantas, ropa que ya no se usa, pedazos de objetos que alguna vez fueron útiles y muebles malogrados. En una sola palabra: basura.
Con la llegada del Fenómeno El Niño, distintos sectores estarán vulnerables ante la inclemencia climática. Y aunque las lluvias en Lima solo pasan de garúa a otras un poco más intensas, con gotas gruesas, la frecuencia y duración de estas serán determinantes para entender por qué en los techos de Lima hay un peligro que no estamos dimensionando aún.
Para esto, revisamos alguna imágenes de las zonas que nuestro dron sobrevoló y aunque siempre fueron lugares en desuso, nunca hubo tanta basura acumulada como ahora. Galerías, almacenes y edificios donde hoy vive gente muestran en su parte más alta lo peor de cada lugar. Como si no quisieran que se vea. Pero se ve, y podría ser una bomba de tiempo.
Ante un temblor o sismo, los lugares abarrotados de cosas van a dificultar la evacuación. Podrían caer trastes encima de las personas y esto podría desencadenar un peligro aún mayor. Además, el desmonte acumulado en las azoteas puede caer hacia la vía pública y generar un bloqueo a aquellas unidades especializadas en respuesta rápida o primeros auxilios.
Para la ingeniera Nancy Barrenechea, presidenta de la comisión de inspectores técnicos en seguridad y edificaciones del Colegio de Ingenieros del Perú, es casi “normal” que las personas manden sus cosas en desuso a los techos y azoteas. Sin embargo, señaló que “todo eso se junta con más cosas y llega a un punto como el que estamos viendo en las imágenes. En un contexto de lluvias como las que estamos esperando en Lima (por el fenómeno El Niño), esto hace que se acumule y muy difícilmente se pueda secar. Y la humedad o la lluvia empozada puede discurrir a través de fisuras o pequeñas grietas hacia el acero estructural de los techos”.
Así se ve Lima desde el aire
La avenida Grau es nuestro primer punto. Desde el cruce con el jirón Lucanas se observa el desmonte acumulado con el paso de los años. Palos de madera, fierros, muebles rotos y viejos. No parece haber nada que pudiera servir. Y el panorama no cambia mucho en otras zonas.
Lima y una realidad diferente
Aunque es conocida por ser normalmente gris, con mucha nubosidad y garúas estacionales, Lima no está en una zona de lluvias como la sierra, donde los techos son inclinados, el agua escurre y suele caer por medio de canaletas. Además, en sitios como Cusco, Ayacucho o alguna otra región de la sierra, toda el agua de lluvia va hacia los puntos de evacuación y no se acumula.
“En Lima no sucede eso. En Lima no estamos preparados para lluvias, no tenemos lluvias y los techos son planos. Y la mayoría de los techos que tenemos, son de los aligerados. Estamos hablando de la gran mayoría, el 90% de las casas tenemos este tipo de losas aligeradas. Se afectan y no tenemos la costumbre de poner una protección como ladrillos pasteleros sobre los techos, que de alguna manera protejan y absorban esta humedad”, señala la ingeniera Barrenechea.
Peligros latentes
Dos de los posibles riesgos ante estas situaciones tienen que ver con el peso acumulado y las conexiones eléctricas. El primero es que todo el material acumulado, que puede ser madera, cartones, muebles o ropa vieja va a hacerse más pesado al acumular agua de lluvias. Esto supone un riesgo porque no es lo mismo soportar el peso del desmonte habitual a tener la misma cantidad de cosas en desuso pero ahora con un peso superior.
Por otro lado, suele haber conexiones eléctricas o cableado expuesto, sin canaletas o tubos de protección, lo que convierte a estos lugares en un peligro inminente si es que se producen lluvias prolongadas e intensas. Aquí lo ideal es tener todo el sistema eléctrico de manera segura y lejos de los puntos a los que pueda llegar la lluvia que venga con el fenómeno El Niño.
¿Qué se puede hacer?
Los responsables de cada uno de estos espacios podrían, por sí mismos, darse cuenta de todo lo acumulado que tienen y comenzar a deshacerse de buena parte del desmonte u objetos en desuso que han acumulado durante tanto tiempo. Ante cualquier fenómeno climático o un sismo o terremoto, todo lo visto en las imágenes es un peligro. Además, las municipalidades tienen la responsabilidad de fiscalizar y usar todas las herramientas a su alcance para solucionar este problema: campañas de techos limpios, inspecciones de defensa civil, asesorar a los dueños de las zonas comerciales y residenciales y hacer cumplir sus ordenanzas vía fiscalización y multas.
La especialista del Colegio de Ingenieros del Perú señala que los municipios “deberían de tener campañas de limpieza en los techos para que la gente tenga la oportunidad de eliminar esos materiales que tienen acumulados o en desuso. Sería bueno que se inicien campañas a través de ordenanzas municipales, hacer operativos de limpieza, organizar a la población para que también lo haga y de esa manera podamos cuidar nuestras propiedades”.


